Jueves 16 de agosto

Jueves 16 de agosto
San Esteban de Hungría

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 18, 21-19, 1
En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y les propuso esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El Señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

Pistas: ¿Dónde está el límite? ¿hasta dónde amar? ¿hasta dónde perdonar? Jesús no hace una propuesta mediocre. Recuerda, por ejemplo, cuando muere en la cruz perdonando a los que le han condenado y le están crucificando. El perdón al que ha ofendido forma parte de la vida del discípulo de Jesús.
Y todavía va más allá. En la parábola explica que la razón para perdonar es que Dios mismo te ha perdonado a ti una deuda que no podrías pagar de ninguna manera. Te ha perdonado por pura bondad y misericordia librándote de ser esclavo tú y los tuyos (porque eso es lo que hace el pecado: privar de la libertad). ¿Cuántas veces has sido infiel a Dios? ¿Cuántas veces has fallado en tu fe? ¿Cuántas veces te has saltado los mandamientos? ¿Cuántas veces has hecho daño a otras personas? Y en Cristo, por pura gracia, Dios te ha perdonado y te da la oportunidad de ser libre y de empezar de nuevo. Si te dejas amar y perdonar por Dios, tu corazón cambiará y se parecerá al de Jesús. En caso contrario, volverás a ser esclavo e infeliz otra vez.
La conclusión de la parábola habla de perdonar de corazón. Perdonar desde lo profundo de la persona. No se refiere a los sentimientos o impulsos, sino a perdonar con todo el ser, con la voluntad, con el entendimiento, con las acciones… Esto es perdonar de corazón. Y realmente la única manera de hacerlo es dejar que Dios, por su gracia, por su amor, nos dé un corazón nuevo.
¿Cuántas veces hay que perdonar? ¿dónde está el límite del amor y del perdón? Si dejas que el amor de Dios entre en tu vida, si te encuentras con Jesús, descubrirás un amor sin límites, un perdón misericordioso, que te hará libre.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.