Jueves 15 de noviembre

Jueves 15 de noviembre
San Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 20-25
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.
Dijo a sus discípulos: Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

Pistas: El Reino de Dios ¿Cuándo llegará? ¿Dónde estará? ¿Dónde encontraremos la salvación?
Jesús dice: “El reino de Dios está dentro de vosotros” ¡Cuántas veces buscamos a Dios en instituciones, personas, actividades…! Piensa un momento… ¿Dónde lo buscas tú?
Antes de poder encontrarlo en todo eso (personas, instituciones, actividades, en tu historia personal…) necesitamos experimentarlo en lo profundo de nuestro ser. Lo que no encuentras dentro de ti ¿dónde podrá estar? Tu relación con Dios ¿estará en otros o en ti mismo?
Decía el Papa Benedicto XVI en la Encíclica Deus Caritas est: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. Y ese encuentro nos dice el Evangelio de hoy que sucede dentro de ti.
Deja de buscar fuera. Párate, ponte delante de Dios y ora. Y ahí, en el encuentro personal, en la experiencia de Dios, te darás cuenta de que el Reino es amar a Jesús y saberte amado por el Padre. Que el Reino es llenarte del Espíritu Santo que te hace experimentar a Dios como amor y vida. Ahora, relee el Evangelio y ora con él.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.