Jueves 12 de noviembre

Jueves, 12 de noviembre
San Josafat, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 17, 20-25
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.
Dijo a sus discípulos: Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

Pistas: Vaya giro que dan las cosas. De una religiosidad que busca el reino terreno, el Mesías liberador político, el triunfo de una religión y un pueblo a “el reino de Dios está dentro de vosotros”. Si llevamos esto a nuestra vida ¡cuánto tiempo perdemos buscando soluciones mágicas aquí o allí!, fiándonos de este o aquel visionario que prometen tener la receta de la felicidad o del éxito.
Jesús te dice: el reino de Dios, la verdadera y plena felicidad, la vida de Dios, la realización de todo deseo, está dentro de ti. Ahí empieza todo. Porque en ti habita el Espíritu Santo, porque Jesús prometió que Él y el Padre habitarían en aquellos que creyesen en Él. Dios, su poder, su amor, su fuerza, no están lejos.
Que nadie te engañe. Si no te enseñan a encontrarte con Dios en el interior, si te manipulan con anuncios espectaculares de paraísos terrenales, si te prometen felicidades a base de romperte por dentro o de entregarte a lo material o por un camino parcial… no es cristiano ni te va a hacer feliz. Porque Jesús restaura, sana, limpia, purifica, pero nunca destruye. A veces la conversión puede doler, puede ser necesario cambiar cosas en el interior (costumbres, hábitos, ideas, rutinas…), pero después siempre serás más libre, más feliz, más tú mismo, más capaz de amar y amarte.
“El reino de Dios está en vosotros”. Búscale ahí, en tu interior. He escuchado hace poco la historia de un hombre moribundo que había tenido experiencia de Dios y durante su vida fue un cristiano tibio. Decía a un amigo cura: “he sentido el cielo aquí dentro”, señalándose al pecho. “Ellos no lo entienden, pero qué bueno es Dios”.
Dios no está lejos, su reino no está lejos, empieza en tu interior y sólo desde ahí se podrá transformar lo exterior.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.