Jueves 12 de julio

Jueves 12 de julio
XIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca: Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento.
Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis.
Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella.
Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquel pueblo.

Pistas: Jesús envía a sus Apóstoles con poder y autoridad para la misión que les encomienda. Primero les envía: “id”. Sólo este verbo da para pensar mucho. ¿Cómo vives tu fe cristiana, “yendo” o “estando”? ¿cómo es la Iglesia que construyes, “está” o “va”? ¿sólo se mira a sí misma o “proclama”?
La fe es un don, un regalo, por eso se recibe gratis y por eso se ha de dar gratis. Sin dobleces o intereses ocultos (por eso les dice que no anden cambiando de casa).
Te envía Jesús (hoy te envía también la Iglesia, que continúa la misión de Cristo). No vas en tu nombre, no es algo que dependa sólo de ti. Es una tarea que da fruto y tiene sentido porque lo llevas a Él, su Palabra, su Reino… Los que escuchan son libres de aceptar o no, pero también responsables de la respuesta que ofrecen. Tu labor no es triunfar, sino sembrar, anunciar, con gratuidad, con verdad, dando testimonio (por eso les da unas instrucciones concretas de cómo actuar).
Este mandato, Jesús lo repitió tras su resurrección. Lo repite la Iglesia a cada bautizado y en cada vocación particular… ¿A qué te llama Dios? Gratis lo recibiste, tienes poder para hacerlo. Acércate a Jesús más para poder escuchar su voz y llénate del Espíritu Santo para poder ser dócil a su voluntad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.