Jueves 1 de agosto

Jueves 1 de agosto
San Alfonso María de Ligorio, Obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 47-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: El Reino de los Cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y a los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Entendéis bien todo esto? Ellos le contestaron: Sí. Él les dijo: Ya veis, un letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo. Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Pistas: Jesús enseña que existe el bien y el mal, que se puede elegir entre el bien o el mal y que estas elecciones tendrán consecuencias al final de la historia. Por eso, no da igual vivir de una manera o de otra. Pero esto se sabrá al final. Hasta ese momento caminamos juntos en la “red” del Reino de Dios. Y ésta es otra enseñanza importante de Jesús: no existe la comunidad perfecta, ni el reino de Dios de los puros. Mientras duren nuestros días en este mundo estamos a tiempo de elegir a Jesús, de ponerle a Él en el centro de nuestra vida y vivir como discípulos suyos.
No se trata de creerse bueno, o de hacer méritos para serlo, sino de seguir a Jesús, de estar con Él y aprender a vivir como Él enseña. Ser “bueno” será la consecuencia de seguir a Jesús pero no el objetivo.
Ya hemos comentado estos días cómo Jesús les explica a sus discípulos las parábolas y resuelve sus dudas, porque estos hombres han decidido no conformarse con escuchar desde fuera, sino que le han seguido de cerca. A su lado. Y Jesús les enseña a ser capaces de sacar de lo antiguo (de la tradición, del Antiguo Testamento en su caso) y de lo nuevo (de la novedad que trae el mismo Jesús).
También nosotros estamos llamados a hacer esto: aprovechar lo antiguo (toda la riquísima tradición y sabiduría que nos llega a través de la Iglesia) y descubrir la novedad del Espíritu (para responder a los signos de los tiempos, para acoger la gracia de Dios que necesitamos para nuestro tiempo).

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.