Domingo 8 de julio

Domingo, 8 de julio
XIV domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Pistas: “Se extrañó de su falta de fe”. Creían que conocían a Jesús y esto les impedía descubrir quién es realmente. Ni los milagros, ni la sabiduría, ni su manera de hablar y actuar podían conducirles a descubrir la verdad. Se escandalizaban.
Tal vez eso mismo le pase a nuestra sociedad. Incluso puede que te pase a ti. Creen saber quién es Jesús, pero sólo ven sus prejuicios. No ven la Iglesia que continúa la obra de Jesús, sólo la debilidad de los que la formamos. Y ponen esto, o lo que no entienden, como excusa para no profundizar.
Dejarse asombrar, estar dispuesto a cambiar de manera de pensar, descubrir que hay más de lo que parece a simple vista… son condiciones para que se pueda despertar la fe en nosotros y para poder conocer a Jesús y establecer una relación con Él.
Relee el Evangelio y piensa qué ideas preconcebidas tienes de Jesús o de la Iglesia en la que puedes encontrarle. Reflexiona sobre lo que te impide acercarte a Él… Tal vez debas atreverte a profundizar, a buscar la verdad, a cambiar tu manera de pensar y de vivir. ¿Quién es Jesús?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel