Domingo 7 de octubre

Domingo 7 de octubre
XXVII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 10, 2-16
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: —«¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó:
—«¿Qué os ha mandado Moisés?»
Contestaron:
—«Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.» Jesús les dijo:
—«Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unírá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo:
—«Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
—«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Pistas: En una convivencia con jóvenes les propuse las siguientes preguntas: ¿si pudieras imaginar la relación perfecta cómo sería? ¿si existiera el amor verdadero cómo sería? Y explicaron un amor que dure para siempre, que une a las personas de modo que el otro es incluso más importante que uno mismo. Pues esto es lo que está escrito en lo profundo del corazón del ser humano y es lo que enseña la Palabra de Dios.
Pero no sólo es eso. Según el Evangelio esta unión está bendecida por Dios. Es Dios mismo el que la garantiza y bendice. Por eso el matrimonio es una vocación y un camino en el que la gracia de Dios da la fuerza.
Al final del Evangelio aparece un tema diferente. Los niños, los pequeños, los inocentes. Pregúntate cuál es la actitud de Jesús hacia ellos y ahora piensa en cuál es la tuya. Jesús nos invita a acoger el Reino con un corazón como el de un niño: sencillo, abierto, puro.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.