Domingo 7 de julio

Domingo, 7 de julio
XIV domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 10, 1-12. 17-20
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
—«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios.»
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.» Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.» Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:
—«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»
Él les contestó:
—«Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»

Pistas: Vamos a fijarnos en algunos detalles del texto. Es Jesús quien llama. Él tiene la iniciativa. Y el hombre escucha y responde. Pero hasta la misma respuesta requiere la ayuda de Dios. Por eso manda orar. Para que el Padre envíe quien anuncie el Evangelio.
Hay que ponerse en camino. No valen teorías. Llega un momento en que hay que echar a andar, lanzarse y arriesgarse. ¿Te está pidiendo algo el Señor? Si quieres que se haga realidad tienes que ponerte en camino.
“Como ovejas en medio de lobos”. Jesús avisa que la tarea no es fácil. Pero para eso está Dios, para confiar en su providencia. Y por eso no hay que llevar nada más que lo necesario. Se anuncia diciendo “la paz con vosotros”. No imponiendo, obligando, ni siquiera convenciendo. Es un anuncio, de una Buena Noticia que a la vez es una invitación.
Jesús les avisa que no se trata de prosperar en comodidades, sino de llevar el Reino del modo más eficaz posible. Hay prisa para que esto suceda (por eso les pide que no se paren por el camino). Hay una misión que cumplir.
Como respuesta unos acogerán el mensaje del Evangelio y se verán las maravillas de la salvación de Dios en medio de ellos. Otros no. Jesús no dice que es obligatorio tener éxito. Manda sembrar y anunciar que su salvación, que el Reino que Él ha venido a traer, está presente. Cada cual será responsable de su actitud ante esto.
Y, por último, cuando regresan, contentos porque hacen las mismas cosas que Jesús –“hasta los demonios se nos someten en tu nombre”- Él les dice que lo más importante es que ellos mismos han acogido su salvación. Que ya han entrado en el Reino. No el poder ni la fuerza, sino que han entrado en la vida de Dios. Jesús llama y envía. ¿Qué te está pidiendo hoy a ti?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.