Domingo 7 de abril

Domingo, 7 de abril
V domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
—«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó: —«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó:
—«Ninguno, Señor.»
Jesús dijo:
—«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Pistas: Jesús hace las cosas nuevas. Ése será el final de la Cuaresma, todo será nuevo por la resurrección de Jesús.
También para la mujer del Evangelio de hoy todo comienza de nuevo. En la cultura judía de tiempo de Jesús la mujer está relegada a un segundo plano. Pero Jesús tiene una actitud distinta: las personas son iguales entre sí, más allá de cualquier otro tipo de condicionante. Entre sus discípulos hay todo tipo de personas: pobres, ricos, publicanos…. y también un grupo de mujeres que le seguía.
Por otra parte, Jesús enseña a ser misericordiosos. Forma parte esencial de su mensaje: el amor a Dios va unido al amor al prójimo.
Puedes imaginarte la escena. El miedo de la mujer. La ira de los que la llevan ante Jesús. Su malicia. Y Jesús… da la vuelta a las cosas. “El que esté sin pecado que le tire la primera piedra”. ¿Quién eres tú para juzgar a tu hermano? ¿quién eres tú para condenar a nadie si tienes tus pecados y tus miserias como él?
Y queda sola ante Jesús. ¡Qué momento! Imaginarlo puede ayudarte a rezar. Él sí puede condenarla… pero le da una nueva oportunidad. Hace nuevas las cosas. Jesús siempre hace nuevas las cosas en la vida de los que se encuentran con Él.
Así que mira tu propia vida con el Evangelio de hoy. Tal vez te esté diciendo que no juzgues, que no señales con el dedo a otros, o que no quieras poner a prueba a Jesús sino conocerlo. O puede que haya cosas en tu vida que necesitas cambiar, que te avergüenzan. Jesús también se acerca a ti.
“En adelante no peques más”. Jesús te lanza al futuro, a seguir luchando y caminando. Una nueva vida y un camino por delante. No tengas miedo, porque existe una garantía, y es que sólo Él, si lo necesitas, puede poner de verdad tu contador a cero

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.