Domingo 4 de agosto

Domingo, 4 de agosto
XVIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
—«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.» Él le contestó:
—«Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?» Y dijo a la gente:
—«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.» Y les propuso una parábola:
—«Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Que haré? No tengo donde almacenar la cosecha.»
Y se dijo: «Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.» Pero Dios le dijo:
«Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»

Pistas: Un problema de herencias hace que se acerquen a Jesús y Él parece que da largas… pero en realidad les da el criterio para juzgar los bienes materiales. Si lo piensas bien ¿cuántas enemistades dentro de las familias, entre amigos, entre vecinos son fruto de la codicia y el egoísmo? ¿cuántos engaños y mentiras? ¿cuántas estructuras injustas? Porque, en el fondo, es una necedad poner ahí la esperanza. Porque las cosas de este mundo terminan, se acaban, son finitas y no pueden darte la felicidad. Son necesarias y nos dan buenos momentos en la vida, pero si pones en ellas tu corazón, nunca te harán plenamente feliz.
Si sólo eres rico en lo material, al final te sentirás vacío. Un amigo me contaba: “El sueño de mi vida era tener un BMW, y pensaba que tenerlo me iba a hacer más feliz. Y cuando lo conseguí, lo disfruté durante un tiempo, pero después quería tener el siguiente modelo y me di cuenta de que siempre voy a estar así”.
Podemos pensar: si consigo la casa de mis sueños, o si tengo tantas cifras en el banco… entonces ya podré descansar y ser feliz. Y cuando se consigue, vuelve a aparecer el vacío y la búsqueda.
Hazte un tesoro en el cielo, es el mensaje que te lanza Jesús. Piensa lo que Él enseña y elige qué quieres vivir.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.