Domingo 30 de septiembre

Domingo 30 de septiembre
XXVI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 9, 38-43. 45. 47-48
En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.»
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y, además, el que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno.
Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.»

Pistas: Parece que nos gusta clasificar a las personas: éste es de los nuestros, éste otro no. Éste es bueno, el otro es malo. Éste sí puede pertenecer a nuestra Iglesia, aquél otro no… Y, claro, nosotros somos de los buenos. Pero Jesús usa otro criterio. Si actúa en su nombre, si no va en su contra (esto es el pecado), entonces va a su favor. Jesús habla de sumar, no de dividir.
La tarea del discípulo es no dejar que nada (incluso lo que es lícito) le separe de Dios y sea causa de escándalo para los demás. No se trata sólo de cumplir, sino de ir más allá. La seriedad de nuestras decisiones y de la libertad que Dios nos da queda reflejada en las palabras de Jesús. No vale vivir de cualquier manera, no vale poner de excusa: “es que yo soy así”, no vale una vida mediocre o pecadora que escandalice a los demás ¿Cómo hacer esto que Jesús pide? Como promete, nos envía el Espíritu Santo que nos hace capaces. Puedes rezar con esta idea. También hay un aviso en este Evangelio: ojo con escandalizar a los pequeños.
¿Eres una persona de Iglesia? Mira con sinceridad tu vida a la luz del Evangelio de hoy y reza con lo que Dios ponga en tu corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.