Domingo 3 de mayo

Domingo, 3 de mayo
IV Semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
—«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Pistas: Jesús, utiliza la imagen del Pastor, para mostrarnos cómo es su relación con la comunidad de los discípulos. Primero, Jesús entra por la puerta; el dueño entra por la puerta, somos su pueblo. Sus ovejas le conocen. Ésta es una clave importante, porque a un extraño no le seguirán, ya que no conocen su voz. Entonces ¿cómo vamos a seguir a Jesús si no lo conocemos? ¿cómo van a seguirle otros si no se lo anunciamos? “Va llamando por el nombre a las ovejas”. Aunque Jesús habla de rebaño, no es una masa sin voluntad la que le sigue. Llama a cada uno por su nombre, personalmente a ti y a mí. Requiere la respuesta personal.
Camina delante. Cuando Jesús dice: ama al prójimo como a ti mismo, lo hace el primero. Cuando dice oremos, ora el primero. Cuando dice que hay cielo, va Él delante; cuando promete el Espíritu Santo, Él está lleno del Espíritu Santo. Ama a los enemigos, en la cruz perdona a los que lo están crucificando; etc.
Nuevamente Jesús nos repite que sólo en Él encontraremos salvación y alimento. Ha venido para que tengas vida –no una vida mediocre–, para que tengas vida en abundancia. Fuera de él no hay más que muerte, estrago, mentira.
Conocer a Jesús, escuchar su voz, seguirle, entrar por la puerta que es Él mismo, para tener vida y tenerla en abundancia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo tu vida.