Domingo 3 de marzo

Domingo, 3 de marzo
VIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 6, 39-45
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.»

Pistas: ¿A quién sigues? ¿Quién es tu maestro?
Cuántos caminos e ideologías se nos presentan en la vida como el camino a seguir para ser felices y no causan más que sufrimiento y vacío. Jesús nos dice hoy: no os dejéis guiar por un ciego. El pecado, la mentira, las falsas promesas de felicidad son ese ciego al que a veces seguimos. El egoísmo, el consumismo, el materialismo… Puedes pensar si en tu vida hay algo de esto y a dónde te está llevando.
Jesús es el Maestro. Si decides ser discípulo suyo Él puede llenar tu corazón del Espíritu Santo y sus dones. Puede hacerlo nuevo. Entonces podrás dar buen fruto. Y podrás también ayudar al prójimo porque sacarás la viga de tu ojo. Podrás ver con la mirada de Jesús, amar con el amor de Dios, vivir en su gracia.
En nuestra sociedad es fácil vivir como un hipócrita, fingiendo y señalando a los demás como peores que nosotros. Es fácil el postureo. Y tantas veces es signo de un corazón que está vacío…
Jesús, el Maestro, te propone seguirle a Él que es camino, verdad y vida. Y te invita a vivir en la verdad y en el amor. ¿Qué camino eliges: llenar tu corazón de Dios o de falsas promesas? ¿El bien o el mal?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración