Domingo 27 de mayo

Domingo 27 de mayo
Solemnidad de la Santísima Trinidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Pistas: Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Santísima Trinidad. Nuestro Dios no es un dios solitario, encerrado en sí mismo. El único Dios es tres personas y ha querido revelarse a los hombres. Así nos lo ha enseñado Jesús y por eso manda bautizar en el nombre del único Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En el Evangelio de hoy Jesús resucitado se acerca a sus discípulos. Si antes de la resurrección Jesús estaba lleno del poder de Dios y fue consciente de ser igual al Padre, de ser el Hijo, ahora, lleno de Espíritu Santo, resucitado, declara a sus discípulos: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra”. Jesús no es sólo un hombre que ha revivido. La resurrección es más que eso. Por eso está con sus discípulos hasta el fin del mundo, todos los días. Por eso enseñar lo que Él ha mandado, ser discípulos de Él, es permitir que sus promesas se cumplan. Por eso los que crean en Él y se bauticen podrán entrar en relación con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y podrán vivir como Jesús enseñó.
¡Qué gran regalo! Fíjate en que para ti y para mí, discípulos de Jesús, todo empieza con el bautismo, que te introduce en la vida de Dios. Y continúa aprendiendo a vivir como Jesús enseñó, sabiendo que Él está contigo para siempre, y tiene poder.
Asómate hoy al misterio de Dios que quiere entrar en relación contigo, que te envía a una misión y que te promete que no te abandonará. Y respóndele orando y dejando que mueva tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.