Domingo 26 de agosto

Domingo, 26 de agosto .

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 6, 60-69
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.» Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

Pistas: Seguir a Jesús, creer y fiarse de Él. Después del discurso del Pan de vida, en el que Jesús habla de su origen (Pan bajado del cielo), de su destino (Pan que se entrega), de su sacrificio redentor (comer su carne y beber su sangre), a algunos les resulta duro lo que Él propone. Ya no quieren seguirle y llegar a descubrir el alcance de estas palabras.
Jesús da una clave hoy para cuando vacile tu fe, cuando no entiendas o tengas dudas: pídele a Dios. Porque dice: “nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. La fe es un don, seguir a Jesús es un don, un regalo que Dios hace. Sólo es posible por la acción del Espíritu Santo en nuestro interior, que nos hace capaces de conocer a Jesús, de seguirle y vivir como discípulos suyos.
Pero también es una elección. Y por eso muchos se fueron. Jesús pregunta a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?”. Eres libre, es decisión de tu voluntad y libertad seguir o no a Jesús, buscar la verdad, hacer tuya la fe en Él. Jesús no se abrirá paso a la fuerza.
La conclusión de Pedro es: ¿A quién acudir? Sólo en Jesús hay palabras de vida eterna. Creemos y sabemos que Jesús es el prometido, el Mesías. Es una confesión de fe… Pero tendrán que seguir el camino con Jesús para poder experimentarlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.