Domingo 25 de mayo

Domingo 26 de mayo
VI domingo de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 23-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
— «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»

Pistas: ¿Qué promesas hace Jesús? ¿qué regalos hará Jesús resucitado?
Dará la presencia de Dios. Si le amas, Dios estará en ti y tú en Dios. No como algo externo, sino permanente, profundo.
El camino para amarle es la palabra, es conocerle. Una palabra que transforma, que hay que guardar porque nos revela quién es Dios.
En esta tarea no estás solo. Jesús promete el Espíritu Santo, el que enseña todo y hace entender. Se acerca la fiesta de Pentecostés, en la que recordaremos cómo este día cambió la historia de la Iglesia naciente.
Jesús promete la paz. No como la del mundo (¿cómo es esa paz? ¿cuánto dura? ¿en qué se fundamenta?). La paz de Jesús se basa en su presencia, en su victoria, en su poder. Una paz que da valor y afianza.
Todas estas promesas son para ti. Se cumplen en la Iglesia. Se han cumplido desde el inicio de la Iglesia, y también ahora para tu vida y tu comunidad. ¿Qué te está diciendo la Palabra de Dios hoy?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.