Domingo 25 de agosto

Domingo 25 de agosto
XXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 13, 22-30
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?».
Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos»; y él os replicará: «No sé quiénes sois.»
Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.»
Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Pistas: “Entrar por la puerta estrecha”. A veces se presenta un mensaje edulcorado de la fe en el que parece que sólo con una fe de cumplimiento o de mínimos es suficiente. La fe se parece en estos casos a ponerle un barniz a la vida. Los de la parábola del Evangelio saben cosas de Jesús, incluso han estado con Él, pero no se han enterado. No han profundizado ni han querido aceptar la verdad. Es como si fueras a la iglesia, cumplieses tradiciones… pero no tuvieses relación con Jesús y tu fe fuera sólo para acallar tu conciencia o por mera tradición.
En realidad, la puerta estrecha es Jesús. Seguirle a Él, vivir las bienaventuranzas, recorrer el camino de la Cruz y la resurrección. Entrar por la puerta estrecha es pasar de saber cosas sobre la fe, a ser discípulo de Jesús. Aún sabiendo que habrá dificultades, que no todo el camino será fácil.
Las consecuencias de no entrar por la puerta, de no seguir a Jesús, son quedarse fuera, en “el llanto y el rechinar de dientes”.
Así que muchos que se creen seguros, que se creen de los primeros, en realidad están fuera. Otros serán capaces de entrar por la puerta estrecha y se arriesgarán, se esforzarán y lucharán. En resumen, se trata de entrar en relación con Jesús y arriesgarse a seguirle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.