Domingo 24 de noviembre

Domingo, 24 de noviembre
Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 23, 35-43
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Pistas: Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Jesucristo Rey del Universo. Y el Evangelio que leemos es el de Cristo muriendo en la Cruz. Porque su Reino no tiene nada que ver con la política y los poderes de este mundo. Los judíos, que esperaban al Mesías Rey, no fueron capaces de reconocerlo en Jesús, porque esperaban un Rey político que estableciese la soberanía de Dios en un reinado terrenal. Sin embargo, el Reino de Dios se manifiesta en la misericordia y el perdón, en la verdad, en la justicia y en el amor. Sus signos de liberación del mal y del pecado, lucha contra el sufrimiento, perdón a los pecadores, vencer a la muerte… son los que nos muestran que Él es Rey. El esperado y prometido. El Reino de Dios es Dios reinando.
Jesús reina de una forma extraña que nunca nos podríamos haber imaginado: entregando su vida en la cruz. Tenía poder para bajarse de ella, para fulminar a sus enemigos si hubiera querido. Pero elige el camino de la obediencia a Dios, de poner la otra mejilla, de amar sin límites. Y ahí, en su entrega, es constituido Rey al ser resucitado. Y su Reino se establece por el poder del Espíritu Santo que actuó en Jesús y sigue actuando en la Iglesia.
El Reino de Cristo se construye cuando nos damos cuenta de que ser cristiano es vivir y anunciar que Cristo es el Salvador. Se hace presente dejando que Él sea el Rey de tu vida y podrás vivir en plenitud, construyendo un mundo como Jesús propone, y llegar a estar con Él en el paraíso.
Un día escuché que alguien preguntaba: ¿Por qué guardará Dios silencio ante tanto mal y sufrimiento en el mundo? ¿por qué no hace nada? Podemos traducir esta pregunta: ¿Por qué todavía el Reino de Dios no es una realidad? La respuesta está en ti y en mi, que somos la voz, las manos, la fuerza, el testimonio para que Dios pueda construir su Reino cada día. Él lo ha logrado todo, todo es gracia, pero si descubres que Jesús salva, tienes que dejar que Jesús sea tu Rey y Salvador. Tan sencillo y tan profundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.