Domingo 23 de diciembre

Domingo 23 de diciembre
IV domingo de Adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 1, 39-45
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: —«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

Pistas: Estamos a la puerta de la Navidad. El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro de dos mujeres llenas de alegría y protagonistas de una historia extraordinaria. Dios hace posible lo imposible: una anciana y estéril, otra virgen. Y ambas esperando un hijo. Isabel será la madre de Juan el Bautista, el que preparará el camino a Jesús. Y Él, el Mesías esperado, el Hijo de Dios hecho hombre.
Días después de que el ángel anuncia a María el nacimiento de Jesús, ella parte a ver a Zacarías e Isabel. María no se queda acomodada en su hogar o preocupándose de sus cosas. Va a ayudar a quien la necesita.
Es lo mismo que cuentan los santos. Tras el encuentro con Jesús, salen de sí mismos y se preocupan por los demás y sus necesidades. Por eso, la Navidad (Jesús que nace y viene a salvarte) nos recuerda que la actitud de los cristianos es estar en salida hacia los que nos necesitan.
La promesa que el ángel había hecho a Zacarías se cumple: el niño queda lleno de Espíritu Santo en el seno de la madre. Isabel se llena del Espíritu Santo. Es muy bonito darnos cuenta de que la presencia de Jesús nos llena del Espíritu Santo. María es la llena de Gracia, está llena de Espíritu Santo, es la Inmaculada porque va a ser la madre del Salvador. Pero también Isabel y Juan se llenan del Espíritu Santo cuando oyen a María con Jesús en su seno.
Por eso, si encuentras a Jesús, la fuerza del Espíritu Santo te llenará. Es el mismo Espíritu Santo que concibió a Jesús, del cual vivió lleno, que le guió, con cuyo poder Dios lo resucitó.
Isabel confirmó a María en su sí: “Lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Deja que Jesús se acerque a ti y también tu vida se transformará, contarás las maravillas del Señor a voz en grito, darás testimonio, saldrás de ti mismo, confirmarás a los demás en la fe. Jesús se acerca a ti esta Navidad ¿qué vas a hacer?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.