Domingo 22 de septiembre

Domingo, 22 de septiembre
XXV tiempo ordinario, ciclo C

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 16, 1-13.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:»¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.»
El administrador se puso a echar sus cálculos: «¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.»
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: «¿Cuánto debes a mi amo?» Éste respondió: «Cien barriles de aceite.»
Él le dijo: «Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta.» Luego dijo a otro: «Y tú, ¿cuánto debes?»
Él contestó: «Cien fanegas de trigo.»
Le dijo: «Aquí está tu recibo, escribe ochenta.»
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado.
Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»

Pistas: Curiosa la parábola la que cuenta hoy Jesús. Habla de la astucia. A sus discípulos les quiere enseñar a actuar con inteligencia.
Qué lejos está esto de la imagen que a veces se transmite del cristiano como alguien conformista, que busca en la fe un refugio, gente débil… Jesús nos propone algo completamente distinto: que seamos capaces de trabajar con lo que tenemos.
Si lo piensas bien, muchas de las ventajas que disfrutamos en el estado de bienestar nacen de injusticias (móviles construidos con materias primas extraídas en países del tercer mundo de los cuales se abusa y cuyos empleados son explotados en muchas ocasiones, avances tecnológicos y consumo que suponen la destrucción del planeta, o la ropa que vestimos que han hecho unos niños en Asia, el trabajador precario que es explotado. La misma estructura de consumo y económica en la que estamos metidos es el dinero injusto. La pregunta es: ¿Qué hago yo con eso? ¿Aumento la injusticia o busco lo que me puede llevar a la vida eterna?
Y nuevamente Jesús llama a un seguimiento auténtico y a la fidelidad a Dios. Sin medias tintas, sin regateos. ¿Cuántas veces la seducción del dinero lleva a divisiones familiares, con amigos, a la corrupción…? Jesús enseña a sus discípulos: En lo pequeño, hay que ser de fiar, hay que hacer las cosas como discípulos suyos. No hay opción a tibiezas. La invitación a cambiar el mundo está sobre la mesa ¿La aceptas?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.