Domingo 22 de noviembre

Domingo, 22 de noviembre
Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
—Cuando venga en su gloria el Hijo del Hombre y todos los ángeles con él se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha:
—Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. Entonces los justos le contestarán:
—Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les dirá:
—Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. Y entonces dirá a los de su izquierda:
—Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán:
—Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos? Y él replicará:
—Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo. Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna.

Pistas: ¿Quieres ser de los de Jesús? ¿quieres entrar en su reino y aceptarle como tu Rey? ¡Cuánto tiempo perdemos con cosas que no nos hacen ser de los suyos!
El juicio dependerá del amor. ¿Has amado? ¿has ayudado? No dice que los que necesitaban comer fueran buenos, ni lo merecieran, ni los forasteros… sólo que eran necesitados y miraron para ellos.
Hay que aterrizar este Evangelio. Mira a tu alrededor ¿quién te necesita? ¿quién necesita amor, compañía, comida, ropa, hogar? ¿qué puedes hacer?
A ver si al acabar esta vida vamos a ser como el rico epulón, que banqueteaba alegremente mientras el pobre Lázaro a la puerta de su casa se moría de hambre.
Dice Jesús: lo que hiciste con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hiciste. Si eres afortunado en la vida, lo eres para ayudar al más humilde. Si eres más listo, más fuerte, más capaz, más rico, más afortunado… ¿de qué te sirve si no amas?
Y como Iglesia, ¿dónde estamos poniendo nuestras fuerzas? ¿llevamos a lo concreto el mensaje de Jesús?
Tenemos mucho que revisar en nuestra vida, como Iglesia y como sociedad. Deja que la palabra de Dios traiga luz a tu vida, te muestre la verdad de cómo caminas y te cambie para que al final pueda decirte: pasa, bendito de mi Padre, hereda el reino que tienes reservado.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.