Domingo 22 de julio

Domingo 22 de julio
XVI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Pistas: Jesús quiere llevarse a los apóstoles a descansar. Pero al desembarcar una muchedumbre le espera. Para entender mejor este Evangelio piensa en cómo te sentirías tú. Cuál es tu reacción cuando estás cansado o quieres estar tranquilo y se ‘tuercen los planes’ porque alguien te necesita. Las personas buscan a Jesús. Y Él siente compasión porque “andaban como ovejas sin pastor” y “se puso a enseñarles con calma”. Así es Jesús, el Buen Pastor que ama a sus ovejas, da la vida por ellas… Y esto se concreta, no sólo es una imagen que utiliza Jesús para explicar su identidad, sino que refleja su vida, su manera de actuar.
Nosotros tenemos algo de ovejas de y algo de pastor. Por un lado, buscamos, queremos encontrar plenitud, salvación, sentido, amor, vida… y este Evangelio nos dice que en Jesús encontraremos quien nos guíe y enseñe. Por otro, también somos pastores unos de otros, cada uno según la vocación a la que hemos sido llamados. Si vas por delante en el camino de fe, si tienes personas a las que acompañar, si eres padre o madre, religiosa, sacerdote, responsable en tu comunidad, catequista, amigo creyente… hay muchos que andan buscando encontrar el camino y se sienten perdidos. Y Jesús te enseña el modo de actuar.
Por último, este Evangelio es una buena ocasión para adentrarse en el misterio de quién es Jesús y darle gracias, adorarle. Eres de los suyos, vas con Él y por mucha que sea la actividad Jesús te invita a la intimidad con Él. Pero sin caer en una relación que podíamos llamar de invernadero, cerrada en sí misma, sino abierta a los demás. Jesús enseña a vivir en el amor y para ello no hay otro camino que la entrega a los demás.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración. –