Domingo 22 de diciembre

Domingo, 22 de diciembre
IV semana de adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 1, 18-24
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel que significa “Dios-con-nosotros”.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Pistas: Se termina el Adviento y nos acercamos a los protagonistas de la Navidad: Jesús, María y José. El Evangelio de hoy está lleno de detalles que nos quieren ayudar a descubrir quién es ese niño que nacerá.
Es el que cumple las promesas del Antiguo Testamento, el descendiente de David. Es el que viene a salvar al pueblo del os pecados. Por eso hasta su mismo nacimiento será extraordinario. Viene a hacer un pueblo libre del pecado, viene a hacernos hijos de Dios. Nos sólo nos trae un mensaje de Dios sino que es Dios-con-nosotros.
Y ¿María y José? Son admirables, por su valor, por su fe, por su fidelidad, por su valentía… y nos enseñan el camino para celebrar la Navidad, que no es otro que dejar entrar a Jesús en nuestra vida. De este modo lo cotidiano se transformará en extraordinario, aunque se tengan que cambiar nuestros planes.
San José es ejemplo de poner a los demás por delante de los propios intereses o planes, acepta cuidar y amar a María, cuidar y amar a Jesús, acepta el proyecto de salvación que Dios tiene, quizás sin comprenderlo de todo. Y María con su sí a Dios lo cambia todo. Jesús aparentemente será un niño más, hijo de una joven judía, pero se producirá el acontecimiento más sorprendente de la historia: el Hijo de Dios nacerá hecho hombre.
En este último domingo de Adviento, ya a las puertas de la Navidad, te invito a que te hagas un pregunta ¿cómo puedes celebrar, hacer presente, agradecer… el misterio de la Navidad: Jesús es Dios-con-nosotros, Dios viene a salvarnos? La Navidad es Jesús que viene a salvarme ¿cómo puedo celebrarla y ayudar a celebrarla a los que me rodean?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida