Domingo 21 de octubre

Domingo 21 de octubre
XXIX domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 10, 35-45
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?» Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Pistas: Vamos a fijarnos en algunos detalles. Santiago y Juan dicen: “queremos que hagas lo que te vamos a pedir». Quieren que Jesús haga las cosas a su modo. En vez de seguir a Jesús, de ser sus discípulos, se ponen delante de Él. Luego serán capaces de seguirle con todas las consecuencias, pero antes tendrán que aprender lo que implica ser discípulo.
Decir a Jesús lo que tiene que hacer es no entrar en su Reino, sino construirnos el nuestro. Es no entender que tu libertad, tus elecciones, tienen consecuencias. Que seguir a Jesús supone ser capaz de aceptar que las cosas quizás no sean como esperas, pero que la recompensa será el mayor regalo.
Y ¿qué supone esa actitud? División y enfrentamiento. No se parece a la comunidad que Jesús quiere construir. Todo lo contrario.
Jesús se lo explica. Lo que marcará la diferencia será hacerse el servidor de todos. Como Él ha hecho y hará. Entregar la vida. Seguirle a Él. Y ésa sí será la comunidad de los que siguen a Jesús.
Reza con este Evangelio y piensa ¿estoy siguiendo a Jesús? ¿estoy construyendo la Iglesia que Él quiere?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.