Domingo 21 de mayo

Domingo 21 de mayo
VI domingo de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros.
No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.

Pistas: Este pasaje que hemos leído sucede después de la Última Cena. Jesús anuncia su muerte y resurrección. Anuncia también el envío del Espíritu Santo. Les dice que vivir en el amor es seguir un modo determinado de vida, es decir, cumplir los mandamientos. Les promete que no estarán solos, que Él estará, que el Espíritu Santo vendrá sobre ellos y les defenderá.
Este texto te invita a vivir en el amor y cumplir los mandamientos, y esta manera de vivir te llevará una relación con Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es una relación sólo de obediencia sino de amor, de conocimiento mutuo. Y esto será posible por el encuentro con Jesús y porque Él enviará al Defensor, el Espíritu de la verdad, el Espíritu Santo. Jesús no te abandona. Aunque desde una concepción mundana no se perciba su presencia, sigue a tu lado, acompañándote. Nos ha dejado la guía del Espíritu Santo y podemos estar seguros de que vela por nosotros, de que no estamos abandonados a nuestra suerte. Y así lo anuncia a los discípulos, y por tanto a ti: “Vive con vosotros y está con vosotros”.
El Evangelio de hoy te muestra el camino para encontrarte con Dios. Un camino de amor, de conocimiento, de encuentro, de ser discípulos. Jesús cumple lo que promete. Y tú ¿te atreves a asomarte a su amor?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.