Domingo 20 de enero

Domingo 20 de enero
II domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 2, 1-11
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
—«No les queda vino.»
Jesús le contestó:
—«Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes:
—«Haced lo que él diga.»
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo:
—«Llenad las tinajas de agua.»
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó:
—«Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
—«Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Pistas: Es el primer signo de Jesús que nos cuenta el Evangelio de Juan. En él Jesús “manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en Él”. Así que de este modo hay que leerlo. Fijémonos en algunas claves.
Todo sucede en una boda. Una celebración llena de alegría, de vida. En la Biblia se utiliza muchas veces la imagen de la alianza nupcial para hablar de la alianza de Dios con su Pueblo. Es el amor de Dios por su pueblo. Y ahí está Jesús, el que va a hacer la nueva alianza.
El agua se convierte en vino. En el mejor vino. María descubre que falta vino y dice: “Haced lo que Él os diga”. Fíjate cómo este Evangelio es un relato de personas que obedecen. Hacer la voluntad de Dios es querer seguirle, querer estar abiertos a lo que Él te ofrece.
Las tinajas de la purificación están vacías. Las tinajas solían estar siempre llenas, sobre todo durante una fiesta. ¿Por qué están vacías? La observancia de la ley de la pureza, simbolizada en las seis tinajas, ha agotado todas sus posibilidades. Jesús traerá una nueva ley, una nueva alianza, que llevará aquella a plenitud. Por eso, se llenan nuevamente y Jesús lo transforma todo.
Como ponía antes, todo pasa por personas que obedecen: Jesús a María, los sirvientes a Jesús. Para que lo nuevo que trae Jesús se lleve a cabo hace falta personas que obedezcan. Es el mejor vino. No podía ser de otra manera.
Y esto consolida la fe de los discípulos y manifiesta quién es Jesús. El que lleva lo antiguo a plenitud, el que trae el vino nuevo, el que hace la nueva alianza. Y en tu vida ¿falta vino? ¿falta alegría? ¿falta la transformación que sólo Jesús lleva a cabo? Haz lo que Jesús te diga y todo será nuevo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.