Domingo 19 de enero

Domingo, 19 de enero
II semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Juan 1, 29-34
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
—Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero ha salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel. Y Juan dio testimonio diciendo:
—He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.

Pistas: Juan (el bautista) da testimonio sobre quién es Jesús. Es el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Es el que tenía que ser manifestado a Israel (el Mesías, para el que Juan estaba preparando el camino). Jesús es el Hijo de Dios (existía antes que yo) y es el hombre lleno de Espíritu Santo.
Juan antes no lo sabía. Pero lo vio y lo pudo comprender. Y después lo testimonió señalándolo para que los demás pudieran conocerlo.
Así que si en tu vida hay pecado, Jesús te salva. Él entregó su vida por ti e hizo nuevas todas las cosas venciendo al mal, al pecado y a la muerte. La salvación no se obtiene sacrificando un cordero por los pecados y cumpliendo unos ritos, ni haciéndose buenos… La salvación la obtuvo Jesús para nosotros y podrás encontrarla si le sigues.
Pero no sólo nos salva ofreciéndose por nuestros pecados. Nos hace partícipes de la vida divina. Por medio de Él somos hechos hijos de Dios. Y nos permite recibir el Espíritu Santo. Dios mismo fortaleciéndonos desde dentro, ayudándonos a vivir en plenitud…
Ése es Jesús, el que ha cambiado el mundo, el que puede cambiar tu vida, el que puede hacer todo nuevo en ti, el que te hace partícipe de sus victorias y de su misma identidad de Hijo y de hombre lleno del Espíritu de Dios. Y todo esto pasa por conocerle.
Si te encuentras con Él haz como Juan, da testimonio, porque así otros también podrán encontrarle y seguirle.

Pistas: Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.