Domingo 17 de marzo

Domingo, 17 de marzo
II domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 9, 28b-36
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Pistas: El relato de hoy está lleno de simbolismo. En el Antiguo Testamento el monte, la nube, son lugares en los que Dios se manifiesta. Moisés y Elías son la Ley y los Profetas.
Jesús sube a orar. Es en oración cuando Jesús les muestra su gloria, la gloria de su divinidad. En oración comienzan a vislumbrar quién es Jesús. En oración la Biblia (Moisés y Elías, Ley y profetas) se puede entender. En oración Jesús comprende la cruz y el camino que le lleva a Jerusalén. Comprende su misión, comprende el significado de la misma cruz.
Pedro, Santiago y Juan no se enteran mucho, no saben lo que dicen. Sus planes no tienen demasiado sentido. Después entenderán y profundizarán. Pero seguirán con Jesús: “éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”. Caminarán con Él. Tienen que seguir rezando. Llegará la Pascua y Pentecostés y entonces comprenderán mejor. Ya sabrán contar y explicar. De momento sólo pueden orar e ir conociendo a Jesús.
Éste es el camino que todo discípulo de Jesús recorre. Descubrirle, asomarse a su misterio, con Jesús, con la Palabra de Dios. Ir teniendo experiencia de Él, aprendiendo a mirar la propia vida, el camino que uno recorre –como el de Jesús a Jerusalén-, la cruz. Un camino que sólo podrás recorrer aprendiendo a orar. Escuchando lo que Jesús te dice. Es en oración donde escucharás la voz del Padre. Esa voz que es Jesús. Esa voz interior. Esa experiencia que ni siquiera puedes contar o expresar con palabras. Sigue rezando. Cuando te llegue el momento podrás llevar a otros lo que Jesús es.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.