Domingo 17 de febrero

Domingo 17 de febrero
VI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 6, 17. 20-26
En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo:
«Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis.
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

Pistas: ¿Dónde pones tu corazón?
Si pones tu confianza en Dios, si sigues a Jesús, serás bienaventurado, serás dichoso. En la pobreza, en el hambre, en el llanto, en la persecución serás dichoso.
Pero si la pones en las riquezas, en los placeres de la vida, en la diversión, en la fama ¡Ay de ti! Porque eso no puede salvarte ni hacerte feliz.
El profeta Jeremías utiliza la imagen de un árbol (en la primera lectura de la misa de hoy). Si está plantado en un desierto, se seca, no da fruto, no puede hacerlo… Pero si está al lado de una corriente de agua, da igual lo que pase, sequia o verano. Vivirá y dará fruto. Si pones tu confianza en las cosas que pasan, en tus propias fuerzas o capacidades… en las cosas de este mundo, quedarás defraudado. Pero si la pones en Dios, que no falla y que te ama, tendrás vida y darás fruto. Todo lo demás es inseguro y puede tambalearse, pero Dios no. Sólo Él es seguro y confiable.
Jesús no explica a sus discípulos una teoría sino la experiencia de su propia vida. ¿Quieres ser feliz? Jesús te enseña el camino, Él es el camino. Conviértete en su discípulo, aprende a amar y vivir como Él, y lo que acabas de leer en este Evangelio se hará realidad en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.