Domingo 15 de julio

Domingo 15 de julio
XV domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 7-13
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Pistas: Vamos a fijarnos en algunos detalles. Primero: Jesús llama. Piensa en lo que implica la llamada de Jesús, el camino que se recorre con Él, conocerle… Sentirse llamado es el primer paso. Llamado a ser cristiano, llamado a una vocación concreta…
Y después envía. No sólo es estar con Jesús. No es algo para guardarse para uno solo sino que hay algo que hacer, una misión. Puedes rezar también con esto ¿A qué te sientes enviado? Estar con Jesús, ser llamado por Él, ser enviado.
Jesús envía desde la comunidad (llamó a los Doce) y en comunidad (de dos en dos). Y les da poder para hacer lo que les pide. Esto es muy importante. Si Dios te llama y te envía no lo hará dejándote desamparado o pidiendo imposibles. Te dará la gracia, la fuerza y el poder que necesitas para cumplir la misión que te encomienda. De ahí la importancia de la Iglesia.
No manda llevar nada superfluo, solo lo imprescindible para recorrer el camino. Pero hace falta ayuda, pues el camino es duro. Un bastón y unas sandalias para caminar. Pero en el resto de las cosas, como leíamos hace unos días, Dios proveerá.
No importa el éxito humano. Ése no es el objetivo. No se trata de prosperar (quedaos en la misma casa) o de doblegar a los demás (si no os aceptan, marchaos. Son libres pero también responsables de sus actos). Lo que de verdad importa es que llega el reino de Dios. Que las personas son liberadas de la opresión del pecado, del sufrimiento, del mal. Estos hombres hacen lo mismo que Jesús hizo.
Ahora mira a tu propia vida ¿Qué te está diciendo la Palabra de Dios hoy? Piensa en cuál es tu misión y ponte en camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.