Domingo 14 de julio

Domingo 14 de julio
XV domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 10, 25-37
En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?».
Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.» Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»
Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse. preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».
Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayo en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.
Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: «Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.» ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»
Jesús le dijo: «Anda, haz tú lo mismo.»

Pistas: En un encuentro de evangelización al que asistí había curas, monjas, catequistas, responsables de movimientos… mucha gente preocupada por evangelizar. Uno de los ponentes se disfrazó de mendigo y algunos le echaron unas monedas, otros se apartaban de él, pero nadie se preocupó de qué le pasaba. Ésa fue la primera lección de su ponencia y en esencia ése es el mensaje del Evangelio de hoy. Sin amor, todo es mentira.
¿Qué hay que hacer para llegar al cielo, para alcanzar la vida eterna? Ama a Dios y ama al prójimo. Ama de verdad, implícate. El samaritano sintió, se compadeció, lo curó, lo llevó en su cabalgadura. Gastó su tiempo y su dinero. No es un amor teórico, es un amor real, que actúa, que implica el tiempo y los propios recursos.
“Anda y haz tú lo mismo”. Jesús fue delante enseñándonos que es posible, nos dio su Espíritu Santo que nos regala un corazón como el suyo y la fuerza para vivir del mismo modo que Él.
Mira tu vida y piensa ¿a quién te pareces? ¿a los que dieron un rodeo, a los que iban a lo suyo o al que se implicó? Sólo uno marcó la diferencia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida