Domingo 14 de abril

Domingo 14 de abril
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a la vida)

Hoy las pistas introducen el Evangelio. En la liturgia de este día se comienza conmemorando la entrada de Jesús en Jerusalén. Se lee el Evangelio que nos cuenta esta escena, llena de simbolismo. En ella se cumple la promesa del Mesías entrando como un rey manso y humilde a lomos de un borrico.
Parece que Jesús lo tiene planeado todo. Da instrucciones a sus discípulos. Va delante a Jerusalén. Decide ir, no tiene miedo. Y entra triunfante, aclamado por los suyos y sus simpatizantes. Parece mentira que pocos días después nadie grite pare defenderlo. Pero hoy se proclama bien fuerte: es el Mesías.
Y a continuación en la misa se lee el relato de la Pasión de Jesús según san Lucas. Lo que en el Triduo Pascual se va a recorrer paso a paso, nos lo adelanta la celebración es este día: la última cena, la pasión y muerte de Jesús en la cruz, y su sepultura.
Te invito a que leas despacio este relato. Lo puedes imaginar, ponerte en el lugar de los personajes, pensar que Jesús hace todo esto por ti.
Si en alguna escena la Palabra de Dios te interpela, párate, reza, contempla, adora, da gracias, o pide perdón… lo que Dios ponga en tu corazón. Si puedes, saca un rato para leer la pasión y hazlo con el método que has ido aprendiendo. Léelo en oración. O escoge un fragmento y reza con él. Lo importante es que te hagas esta pregunta: ¿Qué te dice a ti el Señor hoy? Y que le respondas con tu oración.

Evangelio según san Lucas 19, 28-40
En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:
—«Id a la aldea de enfrente; al entrar, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: «¿Por qué lo desatáis?», contestadle: «El Señor lo necesita».»
Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron: —«¿Por qué desatáis el borrico?»
Ellos contestaron:
— «El Señor lo necesita.»
Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar. Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos.
Y, cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo:
—«¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.» Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:
—«Maestro, reprende a tus discípulos.»
Él replicó:
—«Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.»

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida