Domingo 12 de mayo

Domingo, 12 de mayo
IV semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 10, 27-30
En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

Pistas: ¿Quién es Jesús? Es el Buen Pastor. Quizás para muchos de nosotros esta imagen suponga un esfuerzo porque no conocemos cómo era la vida de los pastores en tiempos de Jesús, ni siquiera en nuestro tiempo. Pero con ella Jesús quiere enseñarnos varias cosas.
Las ovejas conocen la voz de su pastor. La fe consiste en conocer a Jesús, en tener una relación con Él, conocer y ser conocido. No son sólo ni principalmente ideas, teorías o estilos de vida. Se trata, en primer lugar, de una relación. ¿Y qué implica una relación auténtica? Fiarse, lanzarse, atreverse.
Jesús es Maestro y los que le siguen sus discípulos. Él va delante. Él marcó el camino. Resucitado y vivo sigue yendo delante. Ahora, con la fuerza del Espíritu Santo, sigue guiando a quien acude a Él.
Jesús da vida eterna. Que comienza ya aquí y alcanzará su plenitud en el Cielo. Los cristianos luchan porque el Reino de Dios se haga cada vez más presente en el mundo. Quieren vivir la vida del Espíritu. El Evangelio es vida. La muerte (también la muerte interior que causa el pecado y el mal) ha sido vencida.
Jesús defiende a los suyos, “nadie las arrebatará de mi mano”. Tiene poder para salvar. No por la fuerza, no con ejército, no con más violencia o injusticia… sino con la fuerza del amor, de la cruz, de la misericordia y de la resurrección.
Dios está con su pueblo, con su rebaño, con su Iglesia. Y la defiende y la ama. Qué bonito este sentido de pertenencia y qué responsabilidad crear comunidades en las que esto quede claro. En las que la fe se viva auténticamente, que sean hogares de amor, de esperanza y de fe. Jesús es el Buen Pastor, te llama y te invita. ¿Qué vas a hacer?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.