Domingo 12 de abril Domingo de Pascua

Domingo 12 de abril
Domingo de Pascua

¡Feliz Pascua amigos!

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Juan 20, 1-9.
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo: pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos

Pistas: Están agotados, tristes, destrozados y ¿ahora qué? ¿encima roban el cuerpo de Jesús? Pero al asomarse al sepulcro y verlo vacío comprenden ¿quién iba a quitar las vendas a un muerto para robarlo? ¿quién doblaría el sudario? Vieron y creyeron.
Escucha la noticia: Jesús está vivo, ha resucitado, ha vencido a la muerte. Y asómate al sepulcro vacío…
El Jueves Santo, la Última Cena, el mandamiento del amor fraterno, tienen sentido porque ha resucitado. La Cruz, su entrega por amor a los hombres y fidelidad a Dios, tienen sentido porque ha resucitado. Sus promesas y sus palabras son verdaderas porque ha resucitado. Su victoria, su divinidad, la Iglesia, los sacramentos, la comunidad… son verdaderas porque ha resucitado.
Asómate al sepulcro vacío y mira la victoria del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte, de Dios sobre el diablo, el pecado y la mentira. Y te toca hacer una elección: apuntarte a seguir a Jesús, a encontrarte con Él resucitado y lleno de poder, o quedarte en el sepulcro, en la muerte, en el sufrimiento y el sinsentido.
Como descubriremos estos días el camino de la fe en el Resucitado se recorre en comunidad. Unos y otros cuentan sus experiencias de encuentro con Jesús resucitado, la venida del Espíritu Santo hará todo nuevo, les dará fuerzas y valor. Pero la base de todo, el principio de todo, está aquí: el sepulcro vacío, Jesús resucitado, vivo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida