Domingo 11 de noviembre

Domingo 11 de noviembre
XXXII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 12, 38-44
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Estos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Pistas: Apariencia, reconocimientos, intereses, corrupción… frente a una pobre viuda que echó un donativo muy pequeño. Pero en ese donativo iba su vida.
Jesús dice hoy: ¡Cuidado! Porque esto es atrayente, es fácil dejarse llevar. Parece honorable y justificable. Si lo piensas bien ¿es nuestra sociedad muy diferente? En la religión, en lo social, en la política… mentiras, apariencia, intereses. Todo vale con tal de conseguir lo que uno quiere. Y Jesús propone el camino opuesto: dar hasta dar la vida. Ése es el camino que Jesús recorre. Compromiso, amor, verdad, desinterés…
Y tú ¿cómo estás viviendo? ¿te conformas con aparentar o vives de verdad? ¿te entregas a fondo, te comprometes? Lo primero quedará estéril. Bonito por fuera y muerto por dentro. El camino de Jesús puede pasar por la cruz, puede pasar por la lucha, el dolor, el esfuerzo… pero el fruto final será la Vida con mayúscula. La resurrección de Jesús pasó por la entrega de su vida y por ella tenemos acceso a la vida de Dios, recibimos el Espíritu Santo, vencemos a la muerte… Entregar la vida para vivir ¿te atreves?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.