Domingo 10 de marzo

Domingo, 10 de marzo
I domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre.
Y el tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó diciendo: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Pistas: Estamos en el comienzo de la cuaresma y el Evangelio de hoy nos presenta a Jesús orando y ayunando. Acaba de ser bautizado en el Jordán y de quedar lleno del Espíritu Santo. Ha tomado conciencia más plena de su propia identidad de Hijo de Dios. Es muy interesante darnos cuenta de que Jesús como verdadero hombre tuvo que ir descubriendo su propio ser y misión.
Cuando se busca a Dios, cuando se elige luchar y crecer, conocer la voluntad de Dios… el diablo aparece para tentar. Cuando decides seguir el camino de la fe, “el buen camino”, la tentación llamará a tu puerta. Antes de los momentos importantes, siempre aparecen las tentaciones. Vamos a fijarnos en las tentaciones de Jesús.
La primera, la tentación de lo material, de satisfacer lo que necesita y quiere. El diablo le tienta a usar su poder para su propia satisfacción. ¿Tú sientes esta tentación alguna vez? Fíjate en cómo responde Jesús: Dios es más importante, la palabra de Dios es verdadero alimento, la voluntad de Dios es lo que de verdad te va a saciar.
Segunda ¿Qué tipo de Mesías va a ser Jesús? ¿El que busca que Dios cumpla sus caprichos? ¿El que da espectáculo? ¿O el que busca fiarse de Dios y seguir el camino que Él le pone delante? Esta tentación es más sutil. Le tienta con la misma Palabra de Dios. Pero Jesús tiene claro que lo importante es poner al Padre en el centro.
Tercera, “todo esto te daré”. El poder, el dominio, el control, la superioridad. Todo será tuyo. Lo único que tienes que hacer… elegir el camino fácil, el de dejarse llevar por el pecado. Es la tentación de doblegarse ante el mal para obtener un supuesto beneficio. Jesús, una vez más, mira al Padre, sólo Él merece culto y adoración.
Finalmente, los ángeles le sirven. Después de la tentación viene la paz cuando ésta ha sido vencida.
Jesús fue tentado y venció la tentación confiando en el Padre. Ante las tentaciones de tu vida el Evangelio de hoy te propone un camino: oración, palabra de Dios y confianza en Él.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.