Domingo 1 de septiembre

Domingo, 1 de septiembre
XXII domingo del tiempo ordinario, ciclo c

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 14, 1. 7-14
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola:
—«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: «Cédele el puesto a éste.»
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba.»
Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.» Y dijo al que lo había invitado:
—«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Pistas: Jesús observa la realidad que le rodea y no es muy distinta de la que vivimos hoy: los puestos, los honores, el reconocimiento, el postureo…. Él enseña que es no es el camino. Al contrario, la humildad, la verdad, abren las puertas. Los primeros puestos en la relación con Dios, en su banquete, en su Iglesia, no se pueden alcanzar mediante el poder, la influencia, la soberbia o la prepotencia. Ante Dios ¿qué vale eso? Al contrario, sólo en la humildad se podrá encontrar.
Si lo piensas, qué difícil es regalar algo al que lo tiene todo o cree que lo tiene todo. Qué complicado es trabajar la humildad personal, reconocer que siempre va a haber alguien mejor que tú en todo, que da lo mismo que te sientas superior porque Dios sabe quién eres realmente. Y Jesús enseña el camino de la humildad no sólo con sus palabras sino con su propia vida. “El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”. La lógica del Evangelio es diferente de la nuestra. Porque sólo sabiéndonos limitados podemos acoger lo que Dios nos quiere regalar. Sólo así se puede entrar en el banquete.
Finalmente Jesús explica cuál es su manera de afrontar el poder, la riqueza y sus intereses. Si haces las cosas por lo que esperas a cambio ¿qué mérito tendrás? ¿se podrá llamar amor a eso? Él mismo entregó la vida por el que no puede darle nada a cambio.
Si sólo se vive en el interés, al final uno acaba encerrándose en el egoísmo. Pero el amor y la gratuidad abren a algo mucho más grande y valioso que no cotiza en lo material.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida