Domingo 1 de marzo

Domingo, 1 de marzo
Domino I de cuaresma, ciclo A

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre.
Y el tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Pero él le contestó diciendo: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían

Pistas: El Espíritu mueve a Jesús a ir al desierto a prepararse para su vida pública: ayuna, reza… Y cuando sus fuerzas flaquean aparecen las tentaciones. Todas tienen que ver con satisfacer sus necesidades, con el poder, con qué tipo de Mesías va a ser… Son el camino fácil. Prometen soluciones rápidas, de grandeza, de éxito, por el camino de postrarse y adorar al diablo. Es decir, venderse al mal. A veces es una tentación sutil, con algo bueno, incluso con la Palabra de Dios intenta tentar a Jesús. Otras veces es simplemente intentar hacer creer que el fin justifica los medios.
Hoy es un buen día para que revises tu vida, tus metas, las cosas que son importantes para ti y cuál es el camino que estás eligiendo. Para que descubras lo que te tienta. No es pecado, sólo es un impulso, una idea, un consejo equívoco. Quizás estés cansado o lleno de dudas. Pero Jesús nos enseña el camino para vencer la provocación. Pone a Dios y la confianza en Él en el centro, sabe que lo demás son engaños y seducciones, son mentiras.
En el misterio de la encarnación encontramos respuestas. El Hijo de Dios se hace hombre con todas las consecuencias. Es tentado. En su humanidad necesita la fuerza del Espíritu. Entonces no tengas miedo a las luchas internas contra la tentación. Jesús mismo pasó por ello y salió victorioso. Es el hombre nuevo, que hace nuevas las cosas, que vence a la tentación, al mal, al pecado y a la muerte. En lo que Jesús sale victorioso nosotros también lo seremos.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.