Domingo 1 de julio

Domingo 1 de julio
XIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 5, 21-43
En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.» Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría.
Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?» Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate>>.
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones.
Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Pistas: Si te encuentras con Jesús y tienes fe ¿qué puede suceder? Algunos se acercan a Él por necesidad, para pedir ayuda para ellos o para otros. Han intentado por muchos caminos encontrar la solución y no la han encontrado. Pero en Jesús está la solución. No todos lo entienden, pero los que descubren la salvación que trae Jesús hacen todo lo posible por acercarse a Él. Lo necesitan en sus vidas, les basta una palabra suya, se sienten reconfortados cuando descubren cómo Él es capaz de cambiar las cosas.
Te invito a un ejercicio. Lee el Evangelio de hoy fijándote en los detalles, dejando que Dios te hable a través de ellos. Jesús es la vida, es la paz, es la salvación, es la respuesta… Había muchos que seguro que necesitaban a Jesús, pero no se acercaron a Él. A veces lo encontrarás en medio de la muchedumbre, otras veces necesitarás que se vayan los que sólo hacen ruido. Pero Él siempre se acercará si le abres la puerta, si le llamas, si tú decides que quieres que forme parte de tu vida. ¿Qué tengo que hacer’? ¿Sera difícil?… “No temas, basta que tengas fe”

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.