Domingo 1 de diciembre

Domingo, 1 de diciembre
I domingo de Adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 24, 37-44
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre:
Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre.

Pistas: Comienza el tiempo de Adviento, que nos prepara para recibir la Navidad. Jesús viene a salvar. Vino a salvar en aquella primera Navidad, vendrá a salvar al final de los tiempos y viene a salvarte a ti.
Pero nosotros vivimos metidos en la rutina del día a día. Y a veces ésta se convierte en opresora. La sentimos como una carga de la que no podemos –tal vez tampoco queremos- escapar. Jesús dice hoy que estemos en vela, vigilantes, que despertemos.
Esto es lo que te dice el tiempo de adviento. ¡Despierta! Jesús quiere venir a tu vida. ¡Despierta! No permitas que la rutina y lo cotidiano te hagan perder de vista lo extraordinario, que Dios te ofrece su salvación, que Él viene a tu vida y te quiere en su Reino.
Tiene algo de urgente. Pone Jesús el ejemplo de los contemporáneos de Noé, que no se enteraron y perdieron su vida. Por eso, ya, ahora, es tiempo de salvación para ti. No dejes que éste sea un adviento más. Haz que sea tiempo de salvación. Encuéntrate con Jesús que viene a ofrecerte su salvación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.