Archivo de la categoría: Lectio divina

Miércoles 15 de Marzo

Miércoles 15 de marzo
II de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 20, 17-28
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo hablan oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Pistas: Los Evangelios que vamos leyendo en el tiempo de cuaresma son muy ricos en caminos que pueden llevarte a reflexionar y rezar. Las pistas pretenden ayudarte a comenzar. Y desde ahí déjate llevar por la Palabra de Dios. Aquello que te ayude en tu situación personal, o que te lleve a rezar, a alabar, a adorar, a comunicarte con Dios…
Jesús va con sus discípulos a Jerusalén. Por el camino les anuncia su pasión, muerte y resurrección. Ellos no entienden nada. No se dan cuenta de que el camino de Jesús es el amor y la entrega, no el poder o el triunfo político. Buscan todavía glorias humanas. La madre de Santiago y Juan le pide a Jesús que “se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. Y Jesús vuelve a explicarles cuál es el camino: no ser servido sino servir, no ser primeros sino entregar la vida.
En la cuaresma se nos ofrece la posibilidad de examinar con más detenimiento cómo vivimos nuestro ser discípulos de Jesús. Analiza en qué cosas te has acomodado o si se te han pegado criterios que nada tienen que ver con el Evangelio.
Es tiempo de purificación y de misericordia. De poner luz y quitar la tiniebla de la mediocridad, de la mundanidad y del pecado. Tiempo de poner a Jesús en el centro.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 14 de Marzo

Martes 14 de marzo
II de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Pistas: Podemos hacer dos lecturas de este Evangelio traduciéndolo a nuestro tiempo actual. Por un lado, a veces usamos los errores, pecados y defectos de algunos miembros de la Iglesia para excusarnos por nuestra falta de fe o nuestra fe tibia. No es más que eso: excusas. Así podemos no tomarnos en serio nuestra relación con Dios o nuestra moral. Pero la Iglesia es más que los pecados de los que la forman. En ella encontramos a Jesús y la gracia del Espíritu Santo. En ella está la verdad de lo que Jesús vino a revelar y la fuerza para vivir como discípulo suyo. Porque Jesús hace lo que dice.
Por otro lado, si tienes responsabilidad en la Iglesia o delante de tus amigos y familia eres el que reza, el que va a misa, el que ora con el móvil… ¡Ten cuidado! El Evangelio de hoy te avisa: no te vuelvas un fariseo. No hagas las cosas para que te vean. No juzgues a los demás ni busques glorias humanas.
El camino, si recuerdas, nos lo marcaba el Evangelio de ayer (puedes releerlo). Si quieres ser grande, sirve. Si quieres estar en lo alto, sé humilde. Si quieres ser fiel a Jesús, vive desde el corazón, desde el interior, vive con autenticidad como Él enseña. Vive en el amor. Y así serás grande.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 13 de. Marzo

Lunes 13 de marzo
II semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 6, 36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Pistas: Cada frase de este Evangelio habla por sí misma. Todo el mensaje de hoy gira en torno a dos ideas. Por un lado, cómo es el Padre y cómo se comporta con nosotros. Por otro, tratar al prójimo como queremos que nos traten a nosotros. Por un lado, cómo es el amor de Dios. Por otro, cómo es el nuestro.
Por eso, como Dios es compasivo contigo, tú tienes que serlo con los demás. Cómo tú quieres que no te juzguen ni te condenen, quieres que te perdonen cuando te equivocas, que sean generosos contigo, tienes que ser así con los demás.
Jesús, como siempre, va más allá y nos invita a usar una medida “generosa, colmada, remecida, rebosante”, a superar la medida. Como hace Dios con nosotros, como Jesús en su entrega y su amor, como el Espíritu Santo llenando nuestra vida.
Porque Dios ama sin medida, incondicionalmente. Y te invita a arrancar de tu vida el pecado y a entrar en su rebosante amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 12 de Marzo

Domingo 12 de marzo
II domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Respóndele con tu oración)

Evangelio según San Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomo consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y tocándolos les dijo: Levantaos, no temáis. Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

Pistas: Este texto tiene una fuerte carga simbólica. La luz, el blanco, señalan la divinidad de Jesús. Moisés y Elías representan la revelación de Dios en el Antiguo Testamento: la Ley y los profetas. Conversan con Jesús, es decir, hay continuidad entre lo viejo y lo nuevo. La montaña, la nube, les recuerdan a los apóstoles teofanías –manifestaciones de Dios- en las que Dios ha hablado a su pueblo. La voz del cielo que les da la clave: Jesús es el Hijo, hay que escucharle.
Y ésta es también la clave para nuestra cuaresma: escuchar a Jesús, ver su gloria, poder estar con Él en el lugar en que Dios habla (en la oración), y bajar después al mundo, a nuestra vida. Sólo en Jesús encontrarás el camino hacia Dios. Sólo en Él podrás encontrar verdad y vida. Sólo aprendiendo a vivir como discípulo suyo serás verdaderamente libre.
Si te asustas y crees que todo esto te supera, no temas. Si crees que esto no es para ti, no desistas. Jesús se acercará, te tocará, te levantará e irá contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 11 de marzo

Sábado 11 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Pistas: Hace poco tiempo que leíamos este Evangelio, pero hoy se nos presenta una buena oportunidad para descubrir que la Palabra de Dios siempre nos dice cosas nuevas. Cuando releas el Evangelio, hazlo despacio, pensando en las implicaciones que tiene para tu vida.
Respecto a las situaciones concretas que estás viviendo: ¿Cómo amas? ¿a quién amas? Jesús dice que hay que amar a los enemigos y orar por los que te persiguen. ¿Tienes enemigos? ¿hay gente que quiere hacerte daño o que te desprecian o no te valoran? ¿alguien quiere destruir tu trabajo? ¿recibes criticas por tus creencias? ¿te sientes perseguido? Pon nombres y caras a lo que estás leyendo. Y piensa qué te dice Jesús.
Ama porque Dios te ama a ti, que eres pecador, que muchas veces haces las cosas mal. Dios es amor y te invita a vivir en la perfección de su amor. ¿Quieres una vida extraordinaria? Confíale lo que eres y pídele que te llene de su amor.
Con estas pistas, ahora relee el Evangelio y ora con la Palabra que Dios te dirige hoy.

Viernes 10 de marzo

Viernes 10 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Pistas: La salvación, entrar en el Reino de Dios, es un don, un regalo. Pero requiere un estilo de vida semejante al de Jesús. Ser sus discípulos implica vivir en el amor. No vale una vida de fachada, reducirla a conocimientos o tradiciones –como los escribas y fariseos-. Hay que ser mejores y dar un paso más. Jesús siempre hace esto, no quiere que nos conformemos con cumplir ni aparentar.
El “no matarás” no es sólo lo que entendemos literalmente. Jesús te dice que hay que ir más allá. Te invita a vivir en el amor. No se trata de cumplir para acallar la conciencia, sino de llenarnos de la fuerza del Espíritu. Estamos llamados a recorrer el mismo camino que Cristo, haciendo presente el Reino de Dios, entrando en él y viviendo como Jesús lo hizo.
Esta cuaresma es una buena oportunidad para revisar tu vida. Si hay muchos mínimos, mucho de cara al exterior, si te pareces a los fariseos y a los escribas de los que habla Jesús. O por el contrario hay más amor, más fidelidad, más entrega, más autenticidad, más ir a lo profundo. La conversión es volver el corazón a Dios y al prójimo. Hoy el Evangelio te invita a entrar en la dinámica del amor de Dios, apartándote de la superficialidad y del pecado, y a vivir tu fe en todos los aspectos de tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 9 de marzo

Jueves, 9 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 7, 7-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!
En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Pistas: Es llamativa la conclusión de este Evangelio que hemos leído muchas veces. Invita a pedir, buscar y llamar. Enseña que el Padre es bueno ¡cómo no va a escuchar y dar a los que le piden! Y termina diciendo: “En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas”. Pero esto parece que no tiene nada que ver con lo anterior. Y, sin embargo, es la consecuencia. Porque si Dios es tu Padre que te ama, te escucha y te responde. Si cuando llamas, te abre; cuando buscas, encuentras; cuando pides, recibes. La conclusión es: ¿Y tú practicas esto con los demás? ¿lo que Dios hace contigo, lo que le pides a Dios, estás dispuesto a dárselo a los demás?
Orar no es algo egoísta e interesado. No supone repetir unas fórmulas sino establecer un diálogo. Te une a Dios que es amor y te concede los dones del Espíritu para poder vivir en su amor. Llama, pide y busca, porque Dios no te va a fallar. Le encontrarás y tu vida será transformada. Si rezas de verdad tu corazón se va a abrir a los demás, y vas a tratarles con el mismo amor con el que Dios te trata a ti.
En resumen: Dios te ama. Él escucha y responde a tu oración, que tiene que convertirse en acción, y te llevará a cosas concretas con las que amar al otro como a ti mismo. Te llevará a amarle con el amor que Dios te da. Y, por lo tanto, a tratarle como quieres que te trate a ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 8 de Marzo

Miércoles, 8 de marzo
San Juan de Dios, religioso, conmemoración

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Pistas: Es «una generación perversa» porque no quieren ver los signos que Jesús ya realiza. En realidad, no tienen fe ni quieren tenerla. Pero se les dará el signo que encontraremos al final de la Cuaresma: Jesús muerto y resucitado –recordad que le lectura de Jonás nos cuenta que estuvo en el seno de la ballena tres días-.
Jesús invita a la conversión, cómo lo hizo Jonás a la ciudad de Nínive, que se convirtió gracias a su predicación. Te invita a reconocer tus pecados y arrepentirte. A no ser duro de corazón. A ver los signos de la presencia y del amor de Dios en tu vida, y corresponder a ellos. A veces queremos ver cosas extraordinarias, queremos un Dios mágico al que sobornar y manipular, que haga las cosas a nuestra manera, sin caer en la cuenta de que Dios es Dios. Su sabiduría no tiene medida. Su amor es incondicional, no hay que suplicárselo. Y, por eso, la Cuaresma es el tiempo de la misericordia y de la conversión.
Acércate a Jesús. Pide que te dé un corazón que confíe en Él para que puedas ver los signos del amor de Dios en tu vida. Fíate de quien entregó su vida por tu salvación. Arranca todos los obstáculos que hoy te impiden vivir en ese amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 7 de Marzo

Martes 07 de marzo
Santas Perpetua y Felicidad, mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.»
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Pistas: “No uséis muchas palabras”, “vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que se lo pidáis”. La oración cristiana no es magia, no son ritos (aunque haya celebraciones estructuradas), no se trata de convencer a Dios ni de encontrar la tecla para “ablandar” a Dios. Porque Dios ya te ama, ya sabe lo que necesitas. Más bien se trata de reconocer quién es Dios, cómo es Dios y decirle que aquí estamos, que queremos que se haga en nuestra vida su voluntad, que venga su reino, que vivamos como hijos, que su nombre sea santificado, que queremos vivir como discípulos suyos, que queremos que nos cuide…
Jesús nos enseñó la oración del Padre Nuestro. Hoy te propongo rezarla despacio, pensando en lo que significa cada una de las frases ¿Qué le dices a Dios y qué te dices a ti mismo con cada una de ellas? Déjate llevar, si de esa petición sale otra, sigue… Padre, eres mi Padre, me amas como un padre ama a su hijo, y yo quiero amarte como hijo. Y sigue…

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 6 de marzo

Lunes 06 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.»
Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»
Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»
Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.»
Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?»
Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos Irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Pistas: Lo que hagas a tu prójimo se lo haces a Jesús es el resumen del mensaje de hoy.
¿Qué actitud tengo con el que me necesita? ¿Me despreocupo, pienso que no es responsabilidad mía? Jesús nos dice que creer en Él implica un determinado estilo de vida en el que el centro no soy yo, ni mi egoísmo o mis deseos. Ser discípulo de Jesús significa amar a Dios y al prójimo. Porque tú y yo somos las manos, los brazos, las palabras, la preocupación de Dios por los demás. Si nosotros, que somos discípulos de Jesús, no somos capaces de verle en el prójimo ¿quién les mostrará el amor y la misericordia de Dios? ¿cómo le escucharán? ¿podrán sentir que Dios se preocupa de ellos?
Amar abre la puerta a la vida eterna. Descubrir el incondicional amor de Dios -que te salva y te perdona, que te ama y por eso tú puedes amarte también a ti mismo y a los demás- da vida eterna. Ahora, aquí, y después de la muerte tendrás vida eterna. Sin embargo, el egoísmo nos conduce a la frustración, a una eternidad sin amor, destruye aquello para lo que hemos sido creados, te impide ver en los demás a Jesús.
Por eso, en este tiempo de cuaresma aprovecha para revisar cómo está siendo tu relación de amor con Dios. Pero también con el prójimo y contigo mismo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.