Archivo de la categoría: Lectio divina

Miércoles 3 de marzo

Miércoles, 3 de marzo
II semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: «Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.»
Pero Abrahán le contestó: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.»
El rico insistió: «Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento. Abrahán le dice: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.»
El rico contestó: «No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.»
Abrahán le dijo: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.”»

Pistas: Queremos construir la sociedad del bienestar y a muchos se les llena la boca prometiendo que si se les sigue y apoya, la harán. Pero la realidad es que sólo unos pocos la disfrutan y más bien parece una quimera que una realidad. Si somos sinceros, una pequeña parte de la humanidad vive bien o muy bien, mientras muchos sufren. El mundo actual se parece al de Lázaro y el rico. Los países ricos se aprovechan de los pobres, de sus habitantes, de sus recursos. Y cuando tienen problemas, cierran las fronteras.
Quizás no haya que ir a las fronteras. Miremos nuestra propia vida. En nuestra manera de pensar y actuar somos egoístas e individualistas y no damos ni siquiera de lo que nos sobra al que lo necesita. Tal vez no por maldad, sino porque ni lo vemos ni nos importa.
Este Evangelio tiene que removernos. Puedes pensar: “Pobre Lázaro. El rico tiene merecido su destino”. Pero la pregunta relevante es: ¿La Iglesia, mi sociedad, mi propia vida se parecen a Jesús o al rico del Evangelio?
Y es un drama doble: el pobre sigue en su miseria. Y el rico piensa que lo tiene todo, llena su vida de muchas cosas, pero en el fondo no tiene nada. Nada de lo que verdaderamente importa. Está cerrado al prójimo, está cerrado a Dios y vive inmerso en sí mismo y en sus cosas de tal modo que ni ve al que tiene al lado. Es trágica la conclusión: “No escuchan… no harán caso ni aunque resucite un muerto”. No son capaces de ver lo que les habla de Dios… porque tienen todo “lleno” de ídolos de barro.
También puedes revisar cómo es tu relación con lo material, con lo mundano, con el tener, el placer y el poder. Una vez más, el mensaje de Jesús es una invitación a vivir en el amor, a encontrar a Dios y la verdadera vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la vida.

Lunes 1 de marzo II Semana de Cuaresma

Lunes, 1 de marzo
II Semana de Cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 6, 36-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Pistas: El Evangelio de hoy nos presenta una serie de actitudes: la compasión, no juzgar, no condenar, el perdón, la generosidad… Y nos da la medida con la que practicar estas actitudes. La medida es Jesús. Cómo amó, cómo tuvo compasión, cómo se relacionó con el prójimo…
Así que, si quieres ser discípulo de Jesús, no vale una religión de mínimos y cumplimiento. No vale una vida mediocre. La propuesta de Jesús es la vida en el Espíritu Santo, la vida a la medida de la que llevó Él. Sólo así podrás abrirte al amor transformador de Dios. ¿Cómo vas a permitir que Dios te ame, te salve, te perdone, se dé a ti y te dé todo lo que necesitas, si cierras tu corazón a vivir lo que Él te regala? Lo que Jesús propone es ser perfectos como el Padre es perfecto. Y esto porque su amor te hará capaz.
La medida de la gracia de Dios no es cualquier cosa. Siempre superará lo que esperas. Dios siempre te dará más. Y la clave es entrar en la dinámica de su amor. Amar, perdonar, no juzgar…. Si lo practicas día a día la gracia de Dios crecerá en ti y dará más fruto. Pero si amas tacañamente, si juzgas, si no perdonas ¿cómo podrás acoger esa gracia de Dios? La medida es el amor de Dios. ¿Te atreves a vivir en el amor?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Sábado 27 de febrero I Semana de Cuaresma

Sábado, 27 de febrero
I Semana de Cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Pistas: Jesús habla sobre el amor al prójimo, no como un sentimiento, sino como una elección. La de ser como Él, que en la cruz dirá: “Padre, perdónales”. Y así nos descubre un camino de perfección: parecernos al Padre. Y esto sólo será posible llenándonos del Espíritu Santo. Por eso, intensifica tu vida de oración, esfuérzate por entregarte a Dios venciéndote a ti mismo y al releer este Evangelio aterrízalo en la realidad de tu vida.
Respecto a las situaciones concretas que estás viviendo: ¿Cómo amas? ¿a quién amas? Jesús dice que hay que amar a los enemigos y orar por los que te persiguen. ¿Tienes enemigos? ¿hay gente que quiere hacerte daño o que te desprecian o no te valoran? ¿alguien quiere destruir tu trabajo? ¿recibes críticas por tus creencias? ¿te sientes perseguido? Pon nombres y caras a lo que estás leyendo. Y piensa qué te dice Jesús.
Ama, porque Dios te ama a ti, que eres pecador, que muchas veces haces las cosas mal. Dios es amor y te invita a vivir en la perfección de su amor. ¿Quieres una vida extraordinaria? Confíale lo que eres y pídele que te llene de su amor.
Con estas pistas, ahora relee el Evangelio y ora con la Palabra que Dios te dirige hoy.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 26 de febrero I Semana de cuaresma

Viernes, 26 de febrero
I Semana de Cuaresma

(Recuerda:

Pide el Espíritu Santo
Lee despacio y entiende
Medita qué te dice la Palabra de Dios
Ora, respóndele al Señor
Llévalo a tu vida)
Evangelio según san Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Pistas: La salvación, entrar en el Reino de Dios, es un don, un regalo. Pero requiere un estilo de vida semejante al de Jesús. Ser sus discípulos implica vivir en el amor. No vale una vida de fachada, reducirla a conocimientos o tradiciones –como los escribas y fariseos-. Hay que ser mejores y dar un paso más. Si empiezas a buscar excusas, las encontrarás… Pero Jesús no quiere que nos conformemos con cumplir ni aparentar.
El “no matarás” no es sólo lo que entendemos literalmente. Jesús te dice que hay que ir más allá. Te invita a vivir en el amor. No se trata de cumplir para acallar la conciencia, o de ser un poco mejores que los demás, sino de llenarnos de la fuerza del Espíritu. Estamos llamados a recorrer el mismo camino que Cristo, haciendo presente el Reino de Dios, entrando en él y viviendo como Jesús lo hizo.
Esta cuaresma es una buena oportunidad para revisar tu vida. Si hay muchos mínimos, mucho de cara al exterior, si te pareces a los fariseos y a los escribas de los que habla Jesús. O, por el contrario, hay más amor, más fidelidad, más entrega, más autenticidad, más ir a lo profundo. La conversión es volver el corazón a Dios y al prójimo. Hoy el Evangelio te invita a entrar en la dinámica del amor de Dios, apartándote de la superficialidad y del pecado, y a vivir tu fe de manera integral.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 24 de febrero I Semana de Cuaresma

Miércoles, 24 de febrero
I Semana de Cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Pistas: Jonás es un personaje del Antiguo Testamento que aquí tiene un doble significado. Por un lado, el signo que será la resurrección de Jesús: “Porque si tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de la ballena, también tres días y tres noches estará este Hombre en el seno de la tierra” (Mt 12,40). Y el otro significado tiene que ver con la conversión a la que Jesús invita. Como Jonás, gracias a cuya predicación se convirtió la ciudad de Nínive, una ciudad extranjera, y la cita de Jesús va en la línea de la apertura que quiere mostrar. Dios es compasivo y misericordioso con todo el que se acerca a Él. Es más, Jesús transparenta el rostro misericordioso de Dios, como vamos a seguir viendo en esta cuaresma. Y el que se acerca a Él con fe, encuentra salvación.
Otro ejemplo que pone Jesús es la «reina del sur» que va buscando sabiduría en tiempos de Salomón (sabiduría que Dios le concedió a este rey que pidió conocer su voluntad y saber gobernar a su pueblo, antes que una larga vida, riquezas o la vida de los enemigos). Jesús es la Sabiduría definitiva, el que revela a Dios de modo pleno, la Palabra de Dios hecha carne… Es el Camino, la Verdad y la Vida.
Y ahora mírate a ti mismo, mira a tu generación… Jesús es el signo también hoy. Si te acercas a Él podrás comprenderlo y encontrarás salvación. Es más, si te acercas a Él, tú también te convertirás en signo para otros porque la salvación de Dios actuará en ti. Y si las personas se encuentran con Él, nuestra sociedad se transformará.
La cuaresma, tiempo para cambiar, tiempo para acercarte a Jesús. ¿Qué está cambiando en ti en esta cuaresma?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 23 de febrero

Martes, 23 de febrero
II Semana de Cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Pistas: Podemos hacer dos lecturas de este Evangelio traduciéndolo a nuestro tiempo actual. Por un lado, a veces usamos los errores, pecados y defectos de algunos miembros de la Iglesia para excusarnos por nuestra falta de fe o nuestra fe tibia. No es más que eso: excusas. Así podemos no tomarnos en serio nuestra relación con Dios o nuestra moral.
Pero la Iglesia es más que los pecados de los que la forman. En ella encontramos a Jesús y la gracia del Espíritu Santo. En ella está la verdad de lo que Jesús vino a revelar y la fuerza para vivir como discípulo suyo. Porque Jesús hace lo que dice.
Por otro lado, si tienes responsabilidad en la Iglesia o delante de tus amigos y familia eres el que reza, el que va a misa, el que ora con el móvil… ¡Ten cuidado! El Evangelio de hoy te avisa: no te vuelvas un fariseo. No hagas las cosas para que te vean. No juzgues a los demás ni busques glorias humanas.
El camino, si recuerdas, nos lo marcaba el Evangelio de ayer: Si quieres ser grande, sirve. Si quieres estar en lo alto, sé humilde. Si quieres ser fiel a Jesús, vive desde el corazón, desde el interior, vive con autenticidad como Él enseña. Vive en el amor. Y así serás grande.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 21 de febrero

Domingo, 21 de febrero
Primer domingo de Cuaresma, ciclo b

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 12-15.
En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia.

Pistas: El Espíritu empujó a Jesús.
Nosotros estamos muy acostumbrados a querer tener las riendas. Tal vez, una de las pocas cosas buenas que podemos sacar de esta pandemia es descubrir que no es así.
Jesús, lleno de Espíritu Santo, es empujado a luchar. Al desierto, un lugar para sobrevivir, para luchar, en el que se descubre el valor de las cosas esenciales. En el desierto la vida parece un milagro y allí es tentado. Se pone a prueba y resiste al demonio.
Esto puede ser la cuaresma para ti. Un tiempo en el que luchar, en el que descubrir lo esencial, en el que dejarte empujar por el Espíritu. No por tus planes, tus proyectos, tus ideas, sino por el Espíritu de Dios. Puedes imaginar un poco ¿qué haría Jesús? ¿cómo serían aquellos días?
Después Jesús se lanza a predicar el Evangelio, una Buena Noticia. El Reino ya está aquí, hay que convertirse y creer. Es necesario pensar cómo llevar este anuncio a mi vida. Porque hoy la Palabra de Dios te lo anuncia a ti. Ha llegado el Reino, ya está aquí, conviértete y cree.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 20 de febrero

Sábado, 20 de febrero
Sábado después de ceniza

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?» Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Pistas: ¿En tu vida hay cosas que deberían ser mejores? ¿Encuentras actitudes, sentimientos, inclinaciones que tienes que cambiar? ¿Sientes que te falta algo para ser feliz, que las cosas no encajan del todo bien, que deberían ser de otro modo? ¿Te sientes pecador?
Si la respuesta a alguna de las preguntas anteriores es afirmativa, el Evangelio de hoy tiene una buena noticia para ti: Jesús te llama. Y si le respondes entrará en tu casa, en tus cosas, se sentará contigo a la mesa (que en el lenguaje judío significa aceptar a alguien y estar en comunión con él, ya que los judíos no se sentaban a la mesa con pecadores o infieles). Jesús te hará de los suyos.
Para comprender el alcance de esta actitud de Jesús tienes que entender que acogiendo a esta gente y llamándola para estar con Él Jesús actuaba de un modo completamente distinto al de otros maestros que intentaban seleccionar muy bien quiénes les podían seguir. Los que hacían eso eran odiados y juzgados como colaboradores del Imperio Romano. Traidores, gente sin escrúpulos.
No importa quién hayas sido, lo que hayas hecho, cómo te sientas o cómo estés ahora. Jesús no ha venido a llamar a los que se tienen por justos sino a los pecadores.
Si ves que necesitas salvación, si la enfermedad del pecado está en tu vida o la ves en el mundo, no te rindas, porque Jesús ha venido a llamar a los pecadores y enfermos.
Por eso, esta cuaresma es un tiempo propicio para acercarte a Jesús. Estés como estés, su llamada es para ti. ¿Le invitarás a entrar en tu casa y a sentarse a tu mesa?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 17 de febrero

Jueves, 17 de febrero
Jueves después de Ceniza

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a la vida)

Evangelio según san Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?».

Pistas: Jesús no hace falsas promesas. El camino que propone no es el más fácil, pero es el que salva. El que hace ganar nada menos que la vida, el que conduce a la felicidad. Y no son sólo palabras. Jesús va delante. No oculta el sufrimiento y les anuncia lo que va a suceder. Y hasta que se encuentren con Él resucitado y reciban la fuerza del Espíritu Santo no podrán entender el alcance de estas palabras.
Jesús enseña que la salvación pasa por seguirle. Y esto tiene unas condiciones: hay que negarse a uno mismo. Si lo piensas bien, las cosas que merecen la pena siempre requieren esfuerzo. Para lograr lo que es verdaderamente importante en la vida uno necesita luchar, esforzarse, renunciar muchas veces a lo que le apetece por lo que realmente quiere hacer o alcanzar. Los padres que cuidan a sus hijos, el estudiante que quiere aprender de verdad, el trabajador que se esfuerza por lograr sus objetivos, el que está enamorado y lucha por ese amor, el deportista… Negarse a uno mismo es buscar el bien y la verdad por encima del interés.
Seguir a Jesús implica también cargar con la cruz de cada día. No vivir instalado en la queja o en la desesperación, sino abrirse a la confianza en Dios que es Padre, que es Amor. Nosotros ya sabemos el desenlace: Dios vence a la muerte, al mal y al pecado. Jesús ya lo hizo por nosotros y Él nos espera al final, en el triunfo definitivo.
Entregando la vida, perdiendo la vida por Él, es como se gana. Podemos poner muchos ejemplos: se gana la vida siendo buen padre, buena madre, buen esposo o esposa, siendo testigo de la fe, entregando la vida como misionero…. Se gana la vida renunciando al camino fácil y buscando el bien de los demás por encima de los propios intereses. Se gana descubriendo el camino que Jesús tiene para ti, siguiéndole. Porque así encontrarás el mayor tesoro que puedes imaginar: ganarás tu propia vida siguiendo a Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 17 de febrero

Miércoles, 17 de febrero
Miércoles de ceniza

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio de San Mateo 6, 1-19
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
«Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
«Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Pistas: Hoy comienza la cuaresma. Los tiempos litúrgicos nos ayudan a no caer en la rutina, a profundizar en actitudes que tenemos que tener todo el año y en los misterios de la vida de Jesús. La cuaresma nos prepara para la muerte y resurrección de Jesús. Por eso, es tiempo de revisión de vida, de entrenar el espíritu, para quitar pecado y acercarnos más a Dios y su voluntad. Para amar más y amarle más.
Y como esto es una gracia de Dios, es regalo, y a la vez tarea, se nos proponen en este Evangelio tres acciones. Jesús dice que no hay que hacerlas porque toca, o porque esté bien visto o por ser mejores que los demás. Sino desde lo profundo, como respuesta a la llamada de Dios y por Él.
Limosna: es ser justo. La medida es la justicia de Dios con nosotros. Nos ama y nos perdona, nos salva. Por eso, siempre, pero como ejercicio en este tiempo, párate a pensar: ¿Hasta dónde puede llegar mi limosna? ¿qué puedo ofrecer a los demás? También en lo material, en lo que toca al bolsillo ¿puedo hacer algo por el que está peor que yo? ¿y con mi tiempo y mis cualidades?
Oración. Nuevamente, Jesús invita a no hacer las cosas por motivos externos, sino desde el corazón, con autenticidad, por amor a Dios. Si queremos conocer mejor a Dios y su voluntad, si queremos tener un corazón nuevo, éste es el único camino: orar. Piensa: ¿Qué puedo hacer para mejorar mi vida de oración? ¿debo dedicar más tiempo? ¿necesito organizarme para sacar un rato de tranquilidad? ¿tengo que aprender a orar mejor? Recuerda que la oración sirve para una relación, un encuentro, no es sólo una técnica que se aprende, sino un camino a recorrer. Y se empieza lanzándose a ello.
Ayuno. Para decirle a Dios (y a ti mismo) que tus deseos, necesidades, lo que te apetece, no es lo más importante en tu vida. Podrás sentir hasta físicamente que tienes hambre de Dios y de su voluntad. Elige cómo quieres hacer el ayuno y hazlo. Verás cómo fortalece tu vida espiritual.
Tres propuestas de cuaresma y un solo objetivo: acercarte a Dios y crecer en el amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.