Archivo de la categoría: Lectio divina

Miércoles 23 de enero

Miércoles 23 de enero
San Ildefonso, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 1-6
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: Levántate y ponte ahí en medio.
Y a ellos les preguntó: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Se quedaron callados.
Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: Extiende el brazo. Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Pistas: La fama de Jesús se extiende y muchos le observan. Hay quienes ven peligrar su forma de entender la religión y por eso quieren quitarlo de en medio. Les incomodan la actitud y las acciones de Jesús. Buscan la manera de acusarlo y dejarlo en evidencia.
Pero la curación de hoy les deja en evidencia a ellos. “¿Qué está permitido en sábado? ¿hacer lo bueno o lo malo? ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Se quedaron callados”. Qué triste es quedarse callados para seguir viviendo una fe de apariencias o de cumplimiento, tal vez creyéndose mejores que los demás… La pregunta que podemos hacernos es ¿se parecerá en algo mi fe o mi religiosidad a la de aquellos que observaban a Jesús? O realmente me dejo interpelar por Él ¿Me quedo callado, es decir, sin tomar partido, eligiendo la postura más cómoda? O busco la verdad, incluso si eso implica reconocer que estoy equivocado y necesito cambiar.
Seguir a Jesús implica vivir desde el interior. El alma de la vida de un cristiano tiene que ser el mandamiento del amor a Dios y al prójimo como a uno mismo. El modelo es Jesús y el que nos hace capaces el Espíritu Santo. Toda tu religiosidad, tu pastoral, tu testimonio, tu vida será la de un discípulo de Jesús si descubres lo que va enseñando estos días en el Evangelio.
Al final los fariseos y los herodianos se unen contra Jesús (se llevaban mal, políticamente eran opuestos). No reflexionan, no ven la verdad y quieren acabar con Jesús. Y el mal teje su tela de araña para intentar acabar con el bien. Pero Jesús será más fuerte, el amor de Dios será más grande.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 22 de enero

Martes 22 de enero
San Vicente, diácono y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 2, 23-28
Un sábado atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas.
Los fariseos le dijeron: Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido? El les respondió: ¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros.
Y añadió: El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del Hombre es señor también del sábado.

Pistas: El peligro del legalismo y la superficialidad estaba muy presente en el judaísmo en tiempos de Jesús. La religión judía tenía un gran número de normas y preceptos. Muchos de ellos referentes a qué trabajos y actividades se podían realizar en sábado y cuáles no. Esto fue una fuente de conflictos con Jesús. Él se niega a aceptar una religiosidad basada en el cumplimiento, en el que la norma y la letra ocupan el lugar de Dios y del hombre. Jesús vuelve a poner lo fundamental por encima de lo accesorio. Enseña a sus discípulos a vivir con la misma libertad, pero a la vez fidelidad y entrega, con la que Él vive.
Este principio: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”, nos puede hacer pensar sobre qué tipo de religiosidad vivimos y transmitimos. El Hijo del hombre, Jesús mismo, es el centro. Amarle, conocerle, seguirle, significa vivir de un modo determinado. Pero todo eso es mentira sino está la fuerza del Espíritu Santo, el amor a Dios y al prójimo, como centro de todo.
Por eso, Jesús no se conforma con unas normas ni las pone en el centro. Él es Señor de todo, es Señor del Sábado, y quiere ser Señor de tu corazón y de tu vida. De tus decisiones y acciones. Si tú quieres, si tú le dejas… tu vida quedará transformada pero no encerrada en un legalismo o un cumplimiento vacío, sino en la plenitud del amor y de la salvación que trasformará tu interior y te llevará a vivir verdaderamente como discípulo de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 21 de enero

Lunes 21 de enero
Santa Inés, virgen y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 2, 18-22
En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús. Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no? Jesús les contestó: ¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán.
Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto ─lo nuevo de lo viejo─ y deja un roto peor.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.

Pistas: Jesús hace nuevas las cosas. El tema principal del que habla Jesús no es el ayuno, sino la relación de los discípulos con Él y con la tradición. Habla de la Buena Noticia que Él trae.
Respecto al ayuno, en otras ocasiones Jesús dice que es necesario, que es una práctica que ayuda a decirle a Dios y a uno mismo que lo más importante de la vida es Dios. Ayuda a sentir, hasta físicamente, que se tiene hambre de Dios. No es un chantaje a Dios, ni ser mejores que los demás, ni un esfuerzo personal que haga méritos o dé puntos. Es darse cuenta de que las cosas de esta vida no dan la felicidad, sólo Dios puede darla, sólo Él es necesario. Jesús ayunaba y oraba, y lo hacía como necesidad personal para afrontar ciertas circunstancias. Sólo poniendo a Dios en el centro se puede vencer el mal, la tentación y el pecado.
Por otra parte, para acoger la novedad que trae Jesús tenemos que dejar que nos dé un corazón nuevo, que nos transforme en hombres nuevos. Algo muy grande que sucede con el amor de Dios, con el Espíritu Santo, es que transforma lo profundo de la persona. Dios no sólo da cosas, sino que se da Él mismo. Y su amor transforma y crea. Cuando se acoge la novedad de Jesús se rompen esquemas, se abandonan actitudes y vicios, se cambia de prioridades. El amor realiza eso en los que se sienten amados. Por eso para acoger a Jesús es necesario odres nuevos, porque Él mismo te regala ser capaz de acoger un amor tan grande. Además, querer seguir en lo viejo, querer andar a medias, hace que te rompas. Porque la propuesta de Jesús no es mediocre.
Jesús hace nuevas las cosas ¿Te atreves a que Jesús te cambie y te regale un nuevo corazón?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 20 de enero

Domingo 20 de enero
II domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 2, 1-11
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
—«No les queda vino.»
Jesús le contestó:
—«Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes:
—«Haced lo que él diga.»
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo:
—«Llenad las tinajas de agua.»
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó:
—«Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
—«Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Pistas: Es el primer signo de Jesús que nos cuenta el Evangelio de Juan. En él Jesús “manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en Él”. Así que de este modo hay que leerlo. Fijémonos en algunas claves.
Todo sucede en una boda. Una celebración llena de alegría, de vida. En la Biblia se utiliza muchas veces la imagen de la alianza nupcial para hablar de la alianza de Dios con su Pueblo. Es el amor de Dios por su pueblo. Y ahí está Jesús, el que va a hacer la nueva alianza.
El agua se convierte en vino. En el mejor vino. María descubre que falta vino y dice: “Haced lo que Él os diga”. Fíjate cómo este Evangelio es un relato de personas que obedecen. Hacer la voluntad de Dios es querer seguirle, querer estar abiertos a lo que Él te ofrece.
Las tinajas de la purificación están vacías. Las tinajas solían estar siempre llenas, sobre todo durante una fiesta. ¿Por qué están vacías? La observancia de la ley de la pureza, simbolizada en las seis tinajas, ha agotado todas sus posibilidades. Jesús traerá una nueva ley, una nueva alianza, que llevará aquella a plenitud. Por eso, se llenan nuevamente y Jesús lo transforma todo.
Como ponía antes, todo pasa por personas que obedecen: Jesús a María, los sirvientes a Jesús. Para que lo nuevo que trae Jesús se lleve a cabo hace falta personas que obedezcan. Es el mejor vino. No podía ser de otra manera.
Y esto consolida la fe de los discípulos y manifiesta quién es Jesús. El que lleva lo antiguo a plenitud, el que trae el vino nuevo, el que hace la nueva alianza. Y en tu vida ¿falta vino? ¿falta alegría? ¿falta la transformación que sólo Jesús lleva a cabo? Haz lo que Jesús te diga y todo será nuevo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 19 de enero

Sábado 19 de enero
I semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 2, 13-17
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él y les enseñaba.
Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: Sígueme. Se levantó y lo siguió.
Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de recaudadores y otra gente de mala fama se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Algunos letrados fariseos, al ver que comía con recaudadores y otra gente de mala fama, les dijeron a los discípulos: ¡De modo que come con recaudadores y pecadores! Jesús lo oyó y les dijo: No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar justos, sino pecadores.

Pistas: Jesús ha venido a salvar, no busca a los perfectos sino a los que quieren seguirle y conocerle. Hayan sido como hayan sido. Jesús llama a un cobrador de impuestos. Alguien despreciado y mal mirado por las autoridades religiosas judías y por muchos del pueblo, porque era un colaborador del Imperio Romano. A pesar de todo, Jesús le llama y él le sigue.
Siempre que leo este Evangelio me pregunto ¿qué tipo de Iglesia estamos construyendo? ¿la que señala al que hace tiempo que no entra, lleva una mala vida o ha estado equivocado o alejado? ¿o, por el contrario, somos una Iglesia que llama, invita, acoge, perdona y ama? No se trata de rebajar el mensaje y de que todo valga. El mensaje de Jesús es una propuesta de plenitud. Seguirle trae consigo un cambio de vida. Pero Jesús acoge y acompaña a todos los que se acercan a Él y quieren seguirle.
Pregúntate ¿Qué Iglesia construyes? ¿cómo miras a los que entran? ¿cómo haces presente a Jesús? ¿nos dedicamos en la Iglesia a juzgar o a acoger? O tal vez te sientas llamado por Jesús pero pienses que no eres digno… Jesús tiene un mensaje para ti. Abre tu corazón para poder escucharlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 18 de enero

Viernes 18 de enero
I semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 2, 1-12
Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la Palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico, y como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Unos letrados, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: ¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios?
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: ¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados… entonces le dijo al paralítico: Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa. Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos.
Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.

Pistas: Jesús curó a muchos, pero el relato de hoy tiene algunos detalles diferentes: “Viendo la fe que tenían”. Es emocionante descubrir cómo esos amigos superan obstáculos para llegar hasta Jesús, para llevar a su amigo hasta Él. Piensa el simbolismo de esto ¿qué haces tú para llevar a los que quieres a Jesús? ¿qué puedes hacer? ¿te dejas llevar cuando estás sin fuerzas?
Jesús le perdona los pecados. Quizás ellos buscaban la curación física… El relato no nos cuenta que se sintieran decepcionados o que le dijesen “pero ¡cúralo!”. La realidad que hay detrás de esto es que Jesús tiene poder para perdonar los pecados, que Él es igual a Dios porque es el Hijo. Y el milagro de la curación física ayuda a comprender el poder de Jesús.
Al escuchar los milagros de Jesús o pensar en los milagros que siguen sucediendo hoy puede uno pensar: ¿Por qué algunas personas se curan y otras no? Esto es un misterio. Pero, viéndolo con perspectiva, el verdadero milagro es la salvación que Jesús trae. Las curaciones de Jesús son por un tiempo, porque al final llegará la muerte. Pero la salvación es para ahora y para la eternidad. El perdón de los pecados, la vida nueva que trae Jesús, es para siempre. Como el paralítico del Evangelio, que lo que más necesitaba fue lo primero que le dio Jesús: el perdón y la salvación. La curación física sirvió para que los demás tuvieran fe y pudieran conocer quién es Jesús.
“Nunca hemos visto una cosa igual”. Y ¿nosotros? ¿podemos decir esto? ¿nuestra fe es grande como para hacer que sucedan estas cosas? ¿o nos dejamos abrumar por el brillo de lo pasajero?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 17 de enero

Jueves 17 de enero
San Antonio, abad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 1, 40-45
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: Si quieres, puedes limpiarme. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: quiero: queda limpio.
La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. El lo despidió, encargándole severamente: No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.
Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Pistas: Jesús tiene sentimientos y no los acalla, sino que los muestra ¿Cuáles son sus sentimientos? Siente compasión, no tiene asco del leproso (para la religión judía quien padecía esta enfermedad era considerado impuro y no se le podía tocar). Pero Jesús se acerca y le toca. E, inmediatamente, el leproso queda limpio. Jesús sana y salva a aquel hombre. Y para que conste le manda ir al sacerdote (que verificaba si un leproso estaba curado o no) y realizar un ritual de purificación.
Desde una lectura espiritual de las curaciones de Jesús podemos preguntarnos: ¿Qué lepras hay en mi vida? ¿y en el mundo? ¿qué debemos hacer los discípulos de Jesús ante esas realidades?
Jesús no busca fama, ni honores o reconocimientos. Más bien, todo lo contrario: quiere poder seguir anunciando el Reino de Dios, la Buena Nueva, sin que le busquen como a un sanador o sólo por los milagros. Por eso leeremos muchas veces en el Evangelio de Marcos que Jesús manda a los que cura que no lo cuenten, porque no quiere que se confunda su manera de ser Mesías.
Desde la perspectiva del leproso, éste se encuentra con Jesús y le suplica ayuda. Su situación es terrible: apartado de la sociedad, sin futuro, sin esperanza… y se acerca a Jesús: “Si quieres, puedes limpiarme”. Y su situación cambia completamente tras este encuentro. Tiene futuro, puede volver a la sociedad, hay esperanza… Le podemos entender tan bien… ¡Cómo va a quedarse callado si Jesús le ha dado una nueva oportunidad!
Si tú te has encontrado con Jesús, tu vida ya ha cambiado. Y, entonces ¿cómo callar que Jesús salva? ¿a quién se lo vas a contar? ¿quiénes de los que conoces necesitan encontrarse con el único que puede cambiar su perspectiva?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 16 de enero

Miércoles 16 de enero
I semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta.
Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: Todo el mundo te busca.
Él les respondió: Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido.
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Pistas: Jesús se pone en marcha con los discípulos y comienza su tarea: predica, cura a los enfermos y expulsa los demonios.
Vamos a fijarnos en algunos detalles. Quédate con el que te llame la atención o con el que ilumine tu situación personal, y reza con él.
La suegra de Simón está enferma. Jesús se acerca, la coge de la mano y ella se recupera. Y se pone a servirles. Qué bonita la reacción de esta mujer. Y cuando Jesús nos cura a nosotros ¿qué hacemos? ¿nos levantamos y le servimos a Él y a los que nos necesitan? ¿o seguimos a nuestras cosas?
Muchos buscan a Jesús y Él los atiende. Siempre atiende a los que le necesitan. Esto tiene una doble implicación: si necesitas a Jesús, no tengas miedo. Acude a Él, lo encontrarás. Y si “representas” a Jesús en la Iglesia, tienes que ser como Él. El que te necesite tiene que encontrarte.
Escuché algo muy bonito sobre la entrega hace poco: el pan de la Eucaristía se parte, los cristianos tenemos que ser pan partido, entregar nuestra vida al que lo necesite. Partirnos, rompernos en este sentido por los demás, cada cual desde su misión. Pero también es pan entero, en cada pedazo de pan está la Eucaristía completa. Un tiempo y una vida entregados, pero plenos, con una entrega de verdad, completa en cada momento. Y Jesús actúa así.
Jesús ora y ora sin cesar, saca tiempo para hacerlo… ¿cuántas veces en la rutina no lo hacemos? ¿cuántas veces encontramos mil excusas para andar a lo nuestro y olvidarnos de Dios?
Y cuando ha triunfado y todos le buscan, Jesús no busca la gloria humana. Tiene claro que la voluntad de Dios es llevar el Evangelio a más lugares y continúa, no se acomoda. Una tentación también frecuente en la Iglesia es el siempre se ha hecho así, aquí estoy cómodo, esto funciona… y Jesús nos enseña a movernos y continuar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 15 de enero

Martes 15 de enero
I semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 1, 21-28
Llegó Jesús a Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios. Jesús lo increpó: Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte salió.
Todos se preguntaron estupefactos: ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Pistas: Jesús tiene autoridad. Su enseñanza tiene autoridad, no son sólo palabras, por eso tiene poder sobre el demonio. Jesús no sólo anuncia la salvación, no sólo anuncia el Reino de Dios, sino que lo realiza. Su Palabra es eficaz, hace lo que dice.
Lo más grande de todo esto es que Jesús, tras su resurrección, nos regala participar de ese mismo poder y autoridad. La fuerza del Espíritu Santo que movió a Jesús, la tenemos desde el día de nuestro bautismo. Por eso podemos llenarnos del Espíritu Santo y tenemos autoridad para traer el Reino de Dios a nuestro mundo.
La Iglesia, los discípulos de Jesús, no sólo anuncian la salvación, sino que tienen poder para realizar lo mismo que Jesús hizo. No sólo es una Buena Noticia, es una Buena Noticia que se puede realizar. Y por eso estamos llamados a transformar el mundo. No sólo a diagnosticar lo que ocurre a nuestro alrededor.
Jesús trae algo nuevo. Es el Santo de Dios, el que tiene poder para cambiar todo. Está resucitado y vivo. Y tú tienes la fuerza del Espíritu Santo, tienes a Jesús a tu lado ¿Podemos los cristianos conformarnos con un mundo en el que el mal vence? ¿podemos conformarnos si nuestra vida no cambia las cosas? ¿podemos esperar a que sean otros los que actúen mientras nos quedamos de brazos cruzados?
Acércate a Jesús, pide el Espíritu Santo y te pasará como a los del Evangelio: “Todos se preguntaron estupefactos: ¿qué es esto?”

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 14 de enero

Lunes 14 de enero
I semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 1, 14-20
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Pistas: En las próximas semanas vamos a leer el Evangelio de San Marcos. Juan ha sido arrestado ya y Jesús anuncia que “se ha cumplido el plazo”. Es el tiempo de que se cumplan las promesas. Por eso “está cerca el Reino de Dios” que, como iremos descubriendo, se identifica con Jesús mismo y su misión. Ante esa realidad que se hace presente hay que optar: “Convertíos y creed la Buena Noticia”. Es un anuncio y una invitación.
Y Jesús busca unos hombres a los que llama para que estén con Él. Pero no sólo por eso, sino también para que puedan ser sus testigos y continuar su misión. Los llama en lo cotidiano y ellos deciden seguirle.
La Palabra de Dios es siempre nueva. Y con la luz del Espíritu te habla al corazón. Las palabras de hoy son para ti también. Así que lee el Evangelio, fíjate en cómo Simón, Andrés, Santiago, Juan… ponen a Jesús en el centro de sus vidas y le siguen. La misma invitación se renueva hoy para ti: ¿Qué te dice a ti hoy Dios en su Palabra?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.