Archivo de la categoría: Lectio divina

Miércoles 14 de noviembre

Miércoles 14 de noviembre
XXXII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 11-19
En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: Jesús, maestro, ten compasión de nosotros. Al verlos, les dijo: Id a presentaros a los sacerdotes.
Y mientras iban de camino, quedaron limpios.
Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? Y le dijo: Levántate, vete: tu fe te ha salvado.

Pistas: Jesús camina por un territorio fronterizo entre Samaría y Galilea. Desde lejos, porque no pueden acercarse a la gente ni permitir que se les acerquen, un grupo de leprosos le piden ayuda. Eran expulsados de los pueblos por miedo al contagio y vivían al margen de la sociedad. Pero Jesús los mira. En otras ocasiones se había acercado, les había tocado y curado. Pero hoy les manda ir a presentarse al sacerdote. Porque era preciso que cuando un leproso se curaba se presentase al sacerdote para que confirmase que estaba sano. También debía llevar una ofrenda y realizar un rito de purificación. Y los diez quedaron sanos cuando iban de camino.
De todos ellos sólo un extranjero volvió alabando a Dios y dándole las gracias a Jesús. Era un samaritano. Como ya sabes, no se llevan bien con los judíos. Y es aquí, con Jesús, donde queda salvado plenamente.
Tal vez este evangelio te invite a reconocer lo que Dios hace en tu vida y te haga pensar en la necesidad de ser agradecido. Te invite a pedir y confiar. A aceptar los dones que Dios te da y acudir a Jesús dando gracias por lo que te regala.
Da igual que te sientas un samaritano, un extranjero. Puede que pienses que con las lepras que hay en tu vida (tus pecados y debilidades) ya no eres de los de Jesús. Puede que te sientas lejos del pueblo (lejos de la Iglesia) como aquellos leprosos. Da igual cómo estés. ¿Crees que eso es lo importante para Jesús? Tú llama a Jesús y pide su compasión, escucha su Palabra, obedécele, fíate de Él. Da igual que te parezca que Jesús está lejos porque Él te mirará a ti también. Te curará de tu lepra. Sea por el camino que sea, si dejas a Jesús entrar en tu vida, encontrarás su salvación.
Déjate mirar por Él, porque su mirada es de amor y salvación. Cuéntale tu vida, tus cosas, tus problemas, tus miedos. Y así verá tu vida y tú la verás a su luz. Y, no olvides, da gracias, alaba a Dios, vuelve a Jesús cada día. “Levántate, vete, tu fe te ha salvado”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 13 de noviembre

Martes 13 de noviembre
San Leandro, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 7-10
En aquel tiempo, dijo el Señor: Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «Enseguida, ven y ponte a la mesa?» ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

Pistas: La actitud contraria a la que propone el Evangelio de hoy es la del hermano mayor de la parábola del hijo pródigo, que se enfada porque el padre recibe con alegría y una fiesta al hijo que se fue y malgastó la herencia. Está en la casa, todo lo del padre es suyo, pero no lo disfruta. Es dueño de todo, está en la casa, pero se siente fuera.
Cuando la soberbia, la autosuficiencia o el ser interesados se hacen hueco en las motivaciones del que quiere seguir a Jesús, se pierde el rumbo. Porque en realidad lo que Jesús propone es un camino de amor y confianza en Dios. El amor es gratuito aunque es verdad que desea ser correspondido. Cuando se hace algo por amor se puede parafrasear el Evangelio de hoy: haces lo que tienes que hacer. Ni más, ni menos. Pero sigue pareciéndonos algo extraordinario. Por eso las palabras de Jesús hoy continúan vigentes. Porque darlo todo por amor, hasta la propia vida, es el gesto más grande que alguien puede hacer. Porque el amor de Dios es incomparable. Porque cuando tengas que tomar una decisión, piensa primero en el amor.
Ojalá al final de nuestra vida podamos decir: “Hemos hecho lo que teníamos que hacer”, significará que hemos encontrado ese camino que Jesús propone. Ora con el Evangelio de hoy para descubrir la grandeza de Dios y su amor, así comprenderás que la única respuesta es “hacer lo que tienes que hacer”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 12 de noviembre

Lunes 12 de noviembre
San Josafat, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado.
Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «lo siento», lo perdonarás. Los apóstoles le pidieron al Señor: Auméntanos la fe.
El Señor contestó: Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.

Pistas: El Evangelio que acabas de leer tiene la siguiente estructura: -Cuidado con escandalizar a los pequeños. Más os valdría… -Perdona las ofensas del que se arrepiente, las veces que haga falta. -Señor, auméntanos la fe.
-Si tuviérais fe…
La fe. La fe todo lo puede. La fe es la que logrará el cambio en tu vida. La fe es la que hará que este Evangelio de hoy se pueda hacer realidad. Tendrás cuidado para no escandalizar (una cosa es el pecado y otra el escándalo), tendrás fuerza para perdonar, tendrás fuerza para pedir perdón. Tu vida cambiará. Para ti solo, con tus solas fuerzas, es imposible: Pero si tuvieras fe…
Quizás pienses: “Es bonito, sí… pero mi fe es pequeña”. Sin embargo, parece que la de los apóstoles no era tan perfecta. Recorrieron un camino, el de estar con Jesús, seguir a Jesús, encontrarse con Él resucitado, llenarse de Espíritu Santo y seguir caminando como Iglesia.
Tal vez tu oración hoy pueda ser: Auméntame la fe. Y descubrir el camino que pone Jesús ante ti. ¿Qué pasos te pide dar? ¿qué luz arroja sobre tu vida? ¿necesitas corregir a alguien, dejarte corregir, pedir perdón, perdonar? ¿puedes ser motivo de escándalo? El poder de Dios es grande ¿te lo crees? ¿necesitas a Dios en tu vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 11 de noviembre

Domingo 11 de noviembre
XXXII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 12, 38-44
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Estos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Pistas: Apariencia, reconocimientos, intereses, corrupción… frente a una pobre viuda que echó un donativo muy pequeño. Pero en ese donativo iba su vida.
Jesús dice hoy: ¡Cuidado! Porque esto es atrayente, es fácil dejarse llevar. Parece honorable y justificable. Si lo piensas bien ¿es nuestra sociedad muy diferente? En la religión, en lo social, en la política… mentiras, apariencia, intereses. Todo vale con tal de conseguir lo que uno quiere. Y Jesús propone el camino opuesto: dar hasta dar la vida. Ése es el camino que Jesús recorre. Compromiso, amor, verdad, desinterés…
Y tú ¿cómo estás viviendo? ¿te conformas con aparentar o vives de verdad? ¿te entregas a fondo, te comprometes? Lo primero quedará estéril. Bonito por fuera y muerto por dentro. El camino de Jesús puede pasar por la cruz, puede pasar por la lucha, el dolor, el esfuerzo… pero el fruto final será la Vida con mayúscula. La resurrección de Jesús pasó por la entrega de su vida y por ella tenemos acceso a la vida de Dios, recibimos el Espíritu Santo, vencemos a la muerte… Entregar la vida para vivir ¿te atreves?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 10 de noviembre

Sábado 10 de noviembre
San León Magno, papa y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 16, 9-15
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él. Jesús les dijo: Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.

Pistas: “Ganaos amigos con el dinero injusto”. ¿Querrá Jesús que tengamos dinero injusto? ¿O será más bien que en nuestra vida hay dinero injusto? Tal vez si hubiéramos nacido en algunos lugares del tercer mundo no lo tendríamos. Pero en nuestra sociedad disfrutamos ropa hecha por niños o por adultos que son explotados. Circulamos por carreteras pagadas con parte del dinero que se recauda en los impuestos al vender armas a países pobres para sus guerras. O para que nosotros tengamos el último modelo de móvil, otros sufren. O el banco nos abona intereses haciendo préstamos abusivos a otras personas.
Si lo piensas así, nuestro dinero es injusto. Y Jesús te dice: Úsalo bien, úsalo para invertir en acciones que coticen para el cielo.
Sé de fiar. Sé honrado. Todo lo que tienes, todo lo que eres, úsalo para servir al único que merece ser servido: a Jesús. Que te ama incondicionalmente, te llama amigo y entrega todo, hasta su vida, por ti. Y te enseña así el camino: el de la entrega, el servicio y el amor a los demás.
Por eso, no puedes “servir a Dios y al dinero”. No puedes porque te lleva a vivir en la mentira de que lo material, el poder, la apariencia, la imagen te van a hacer feliz. Cuando, realmente, sólo encontrar a Dios te puede hacer feliz, sólo descubrir su amor incondicional te puede hacer feliz, sólo llenarte del Espíritu Santo puede hacerte vivir en la verdad, vencer la arrogancia y vivir con humildad. Sólo esto puede hacerte tener el estilo de vida de Jesús y ser como Él, bienaventurado.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 9 de noviembre

Viernes, 9 de noviembre
Dedicación de la Basílica de Letrán

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 2, 13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Pistas: Te invito a que leas el Evangelio de tres modos hoy. Primero, imaginando la escena. La religión judía realizaba sacrificios de animales como parte de su culto, por eso todo ese mercado. Había una moneda propia en el templo y, al cambiar, salían ganando. Jesús, viendo el negocio y en lo que se había convertido la fe, actúa. Las palabras de Jesús son incomprensibles para los que le escuchan, sólo las entenderán tras su resurrección. Porque el templo verdadero, el lugar de encuentro con Dios, no es un negocio, un rito, un sacrificio…. es la persona de Jesús.
Segundo. Nuestra Iglesia, tu parroquia, tu comunidad. ¿Qué luz puede arrojar sobre ellas el Evangelio de hoy? La Iglesia tiene que ser lugar de encuentro con Jesús. Todo lo que impida esto, sobra. ¿Qué sobra en tu comunidad? ¿Qué falta para que sea lugar de encuentro con Jesús? ¿Qué puedes hacer tú para que así sea?
Tercero. Tú eres el templo en el que Jesús quiere habitar. ¿Qué hay que purificar en tu vida? ¿En qué tienes que dejar que entre Jesús? Imagínale entrando en tu corazón, en cada aspecto de tu vida, y cómo cambia y transforma tu interior. Jesús te da la oportunidad de que esto suceda y sólo tú tienes la respuesta.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 8 de noviembre

Jueves 8 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 15, 1-10
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos:
Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Pistas: Jesús muestra el amor y la misericordia de Dios. Hoy lo hace con dos parábolas: una oveja perdida, una moneda extraviada.
Y tú ¿te sientes perdido? ¿te sientes solo? ¿te sientes pecador y señalado por los demás? Jesús ha venido a salvarte. Dios te busca. Y cuando te encuentre habrá alegría en el cielo, habrá fiesta.
Déjate encontrar por Él. Lee el Evangelio de hoy poniéndote en su presencia. Nadie hay tan justo que no necesite convertirse. Por eso, cada paso de fe es un paso de conversión. Y por eso las parábolas de Jesús son una buena noticia para todo el que quiera ser su discípulo.
Pide el Espíritu Santo, reconoce que necesitas encontrarte con Jesús y ora. Jesús se sentará a tu mesa, se alegrará contigo, te enseñará el camino para entrar en su Reino. Día a día y paso a paso. Continúa avanzando porque Él te busca y quiere encontrarse contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 7 de noviembre

Miércoles 7 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Pistas: El Evangelio de hoy nos resulta difícil de entender. Pero si pensamos en las primeras comunidades cristianas ¿cuántas familias se dividían porque alguien se hacía cristiano? ¿qué dificultades atravesarían en las comunidades cuando eran perseguidas?
Elegir a Jesús implica renunciar a lo que aparta de Él. Incluso a cosas que no son malas. Pero sin seguir a Jesús no puede haber verdadera felicidad ni plenitud. En ese seguimiento, el amor a los demás y a uno mismo será verdadero, libre y pleno. Es renunciar para ganar. Morir para vivir.
Llevar la cruz significa desterrar la queja, descubrir que la vida está en manos de Dios. ¿Cuántas veces nos quedamos bloqueados pensando en lo mal que nos va y no somos capaces de seguir al único que puede sacarnos de ahí?
Jesús ha vencido al mal, incluso a la muerte. Si el camino pasa por la cruz, encontrarás la salvación y la vida siguiendo a Jesús, no lamentándote o buscando otros caminos.
Y ¿si las fuerzas fallan? Echa bien los cálculos, porque con Jesús no pueden fallar. Si los haces contando con tus solas fuerzas, fallarán. Si son cálculos humanos, fallarán. Pero si sigues a Jesús, el único que puede salvar, construirás tu casa y podrás vencer la batalla.
Jesús es el verdadero bien y descubrir esto hace que se pueda comprender el Evangelio de hoy. Jesús es tu salvación. Todo lo demás está supeditado a seguirle y sólo desde ahí podrás disfrutar tu propia vida y todo lo que tienes y ser feliz.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 6 de noviembre

Martes, 6 de noviembre
Santos Pedro Poveda Castroverde e Inocencio de la Inmaculada Canoura Aranu, presbíteros y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 15-24
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!
Jesús le contestó: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: Venid, que ya está preparado. Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo: He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor. Otro dijo: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir. El criado volvió a contárselo al amo.
Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.
El criado dijo: Señor, se ha hecho lo que mandaste y todavía queda sitio. Entonces el amo dijo: Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se me llene la casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.

Pistas: ¿Quién entrará al banquete del Reino de Dios? El que acepte la invitación. El que no ande preocupado sólo de sus cosas, sino que sepa acudir a la llamada. En la parábola no son los que deberían ir, son los que escuchan la llamada y responden.
¿Cuáles son las preocupaciones y las ocupaciones que te apartan a ti de entrar en el Reino? Mira tu vida y piensa en ello. Se llaman ídolos. Pueden ser cosas en principio buenas, pero que ocupan el lugar de Dios en tu corazón y en tus preocupaciones. Prometen la felicidad y la roban, porque no pueden dar lo que prometen. El único que salva, el único que da sentido y plenitud a la vida es Dios.
Y si eres de los que anda perdido por los caminos, o de los que están fuera de la ciudad (lejos de la Iglesia), si eres de los que no han tenido mucha suerte en la vida y estás en la plaza o en las calles, escucha. Este mensaje es para ti, porque vas a ser invitado al banquete del Reino.
Puede incluso que tú seas el que invita. Piensa también a quién te está pidiendo el Señor que vayas a invitar y no tengas miedo a hacerlo. El Reino de Dios está esperando.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel

Lunes 5 de noviembre

Lunes, 5 de noviembre
Santa Angela de la Cruz Guerrero González, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 12-14
En aquel tiempo, decía Jesús a uno de los principales fariseos que le había invitado: Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos: porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

Pistas: ¿Los cristianos hacemos esto? ¿o tal vez nos hemos dejado atrapar por intereses, estrategias y estamos acomodados? Jesús habla hoy a un fariseo que quizás le dé demasiada importancia a la imagen y las influencias. Y tú ¿vives un amor gratuito y desinteresado como el que Dios tiene contigo?
Seguir a Jesús significa estar dispuesto a dar un paso: amar desinteresadamente. Y la consecuencia de ello es hacer el bien sin esperar nada a cambio y vivir como vivió Jesús porque eres discípulo suyo. Porque Él es el Maestro. Y porque sabes que Él es camino, verdad y vida.
Implica un cambio de perspectiva. En lugar de mirarte a ti y a lo que te interesa, preocuparte por los demás. En vez del egoísmo o la comodidad, la gratuidad. Pasar de lo inmediato a lo eterno.
Contrasta tu vida con el Evangelio de hoy ¿Qué lección te da para tu situación concreta? Si te sientes interpelado en algo, profundiza y deja que la luz de Jesús te ilumine y te muestre el camino para seguirle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.