Archivo de la categoría: Lectio divina

Jueves 21 de marzo

Jueves 21 de marzo
II semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración)

Evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Habla un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.”
Pero Abrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.”
El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.”
El rico contestó: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.”
Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.”»

Pistas: Es cuestión de perspectiva. Si yo miro la realidad desde mi vida acomodada quizás ni siquiera vea al que sufre. Lo puedo tener a la puerta de casa y resultar invisible para mi. Para los que somos afortunados de tener más de lo que necesitamos este Evangelio es un toque de atención. ¿Qué pobres tienes sufriendo a tu lado? ¿qué tipo de Iglesia somos? ¿nos preocupamos por lo que sucede a nuestro alrededor? ¿qué tipo de sociedad estamos creando?
Podemos hacer una crítica muy profunda de cómo está funcionando el mundo. Los países ricos explotamos a los pobres para tener mejores móviles, mejor tecnología, utilizamos sus recursos y nos desentendemos de sus necesidades. Sólo interesa el mayor y más rápido beneficio. Y la moral, el amor al prójimo o mirar al lado y ver lo que sucede no tiene hueco en nuestro estado del bienestar. Éste es el mundo que estamos construyendo. De usar y tirar. El que buscando el bienestar acaba destruyendo sociedad, generando injusticia y pobreza, y haciendo sufrir a las personas.
Jesús invita a los que le escuchan a que reflexionen. Tienen la Palabra de Dios que avisa de las consecuencias de una vida egoísta y entregada sólo a lo inmediato y placentero. Hay cielo y hay infierno, y los actos tienen consecuencias. Pero esto hay que querer descubrirlo. Jesús ha muerto y resucitado para que podamos descubrir esto, pero sólo con la fuerza del Espíritu Santo, sólo con el regalo de la fe se podrá. Siempre se podrán encontrar excusas, pero el único camino de plenitud y que desemboca en la vida eterna es ser discípulos de Jesús y aprender su estilo de vida. Todo lo demás sólo puede acabar en la frustración y el vacío, ya aquí en esta vida y como posibilidad real del mayor fracaso en el infierno.
Porque hemos sido creados para el amor, para la felicidad y la salvación que Jesús nos ofrece, Él nos abre el camino para vivir de otro modo. Tú eliges cerrar los ojos o mirar, ver y cambiar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 20 de marzo

Miércoles 20 de marzo
II semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración)

Evangelio según san Mateo 20, 17-28
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda’>
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.»
El les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Pistas: “No será así entre vosotros”. Jesús anuncia su muerte. Y la reacción de la comunidad que está creando es la contraria a todo lo que Él les ha enseñado. Se preocupan por los puestos, los honores, los privilegios y discuten entre ellos.
“No será así entre vosotros” ¿Qué camino elegís? ¿el de los tiranos y los opresores? ¿o el del servicio y la entrega? Esto no es una teoría bonita, es la consecuencia de seguir a Jesús, que obedece al Padre hasta entregar la vida por amor y fidelidad a Él.
¿Qué iglesia construyes? ¿qué tipo de cristianismo vives? El camino es hacerse el servidor de todos, entregar la vida por los demás. ¿Qué mirada se encuentra alguien nuevo y diferente cuando llega a tu parroquia o a tu grupo? o tú, si quieres seguir a Jesús ¿cómo vives la fe?
Jesús va delante. Él nos enseña el camino del amor y la entrega. Pasa muchas veces por la cruz, la muerte, la injusticia y las dificultades, pero siempre termina en la victoria de la resurrección. Y lo que parecía que no puede tener solución, se convierte en victoria.
“No será así entre vosotros”. Jesús marca la diferencia, y si quieres ser discípulo suyo te invita a ir a contracorriente para ganar la verdadera vida, ser grande, hacer que merezca la pena.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 19 de marzo

Martes 19 de marzo
San José, esposo de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Pistas: El Evangelio de hoy nos habla de San José. El esposo de María, la madre de Jesús. Por medio de José se cumple la promesa de que el Mesías procede del linaje del rey David. Pero la nueva realidad que surge es tan grande que Jesús nace virginalmente de María, la esposa de José. Es algo tan grande que los hombres no podemos obtenerlo por nuestros propios medios. Dios nos lo da. Jesús se hace hombre en el seno de la Virgen María. Pero nace en una familia. Piensa hoy: ¿qué tipo de familia fue la de Jesús? ¿qué dificultades atravesó –exiliados, perseguidos…-?
La figura de San José tiene muchos aspectos con los que puedes orar. ¿Qué camino tendría que recorrer este hombre para acoger el plan de Dios? ¿Cómo sería su fe? ¿Qué amor tan grande a Dios y a María tuvo que tener?
José es el ejemplo de una persona que se fía y busca el plan de Dios aunque sea por caminos insospechados. Él protege y cuida a Jesús y a María. Piensa en el papel que este hombre ha tenido en la historia de la salvación. Todas las contrariedades y dificultades que tuvo que superar. Y cómo su fe le salva y le hace un sitio imprescindible en la historia.
La fe y el amor. Son dos conceptos con los que puedes rezar este día. ¿Qué te dice este Evangelio a ti? ¿qué te enseña la figura de José? ¿te fías del plan de Dios para tu vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 18 de marzo

Lunes 18 de marzo
II semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva la oración a tu vida)

Evangelio según san Lucas 6, 36-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Pistas: ¿Cómo quiere Jesús que sus discípulos se comporten con los demás? Tal vez te ayude comparar con las propuestas que hay a nuestro alrededor. ¿Cómo propone nuestra cultura que tratemos a los demás? ¿Cómo nos tratamos unos a otros? ¿Cuál es tu medida para esto?
Jesús nos invita a vivir en el amor, a amar como Él ama, a amar como Dios nos ama. Y esto implica aprender a mirar a los que nos rodean. ¿Cuántos no merecen nuestro amor, ni siquiera que les tratemos bien? Pero Jesús dice que el camino es usar la medida que Dios usa con nosotros. ¿Qué medida usas tú?
Examina tu amor hoy a la luz de la Palabra de Dios. Si quieres ser discípulo de Jesús, si quieres crecer, si quieres rezar de verdad, tu corazón se tiene que transformar para que puedas vivir lo que te dice hoy el Evangelio. ¿De qué medida está hecha tu fe?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 17 de marzo

Domingo, 17 de marzo
II domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 9, 28b-36
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Pistas: El relato de hoy está lleno de simbolismo. En el Antiguo Testamento el monte, la nube, son lugares en los que Dios se manifiesta. Moisés y Elías son la Ley y los Profetas.
Jesús sube a orar. Es en oración cuando Jesús les muestra su gloria, la gloria de su divinidad. En oración comienzan a vislumbrar quién es Jesús. En oración la Biblia (Moisés y Elías, Ley y profetas) se puede entender. En oración Jesús comprende la cruz y el camino que le lleva a Jerusalén. Comprende su misión, comprende el significado de la misma cruz.
Pedro, Santiago y Juan no se enteran mucho, no saben lo que dicen. Sus planes no tienen demasiado sentido. Después entenderán y profundizarán. Pero seguirán con Jesús: “éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”. Caminarán con Él. Tienen que seguir rezando. Llegará la Pascua y Pentecostés y entonces comprenderán mejor. Ya sabrán contar y explicar. De momento sólo pueden orar e ir conociendo a Jesús.
Éste es el camino que todo discípulo de Jesús recorre. Descubrirle, asomarse a su misterio, con Jesús, con la Palabra de Dios. Ir teniendo experiencia de Él, aprendiendo a mirar la propia vida, el camino que uno recorre –como el de Jesús a Jerusalén-, la cruz. Un camino que sólo podrás recorrer aprendiendo a orar. Escuchando lo que Jesús te dice. Es en oración donde escucharás la voz del Padre. Esa voz que es Jesús. Esa voz interior. Esa experiencia que ni siquiera puedes contar o expresar con palabras. Sigue rezando. Cuando te llegue el momento podrás llevar a otros lo que Jesús es.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 16 de marzo

Sábado 16 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Pistas: No hace mucho que leímos este Evangelio. Te invito a que te metas en la escena. A que te la imagines, a que te pongas en el lugar de los personajes y puedas pensar qué sienten, qué piensan. Y también a que reflexiones sobre qué te dice a ti.
Fíjate en los detalles. Un publicano, un traidor a su pueblo que trabaja para el imperio invasor, cobrador de impuestos. Jesús le llama y él lo deja todo para seguirle.
Leví que deja entrar a Jesús en su vida, con sus amigos, en su casa… y Jesús y sus discípulos (la Iglesia, la comunidad) que se sientan con ellos. Los que supuestamente son más religiosos (fariseos y escribas) juzgan a Jesús y sus discípulos. Precisamente hacen todo lo contrario de lo que predican.
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.» Un doble mensaje: si te sientes un pecador, Jesús ha venido a salvarte y te invita a la conversión. La Iglesia continúa la misión de Jesús: ¿buscamos a los pecadores, a los perdidos, a los que están lejos? ¿o sólo queremos quedarnos el mensaje para nosotros y encerrarnos en nosotros mismos, en nuestra Iglesia hecha a medida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 15 de marzo

Viernes 15 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Pistas: Jesús es muy duro, en su predicación y en sus acciones, con los fariseos y los escribas, las personas que en teoría debían ser más religiosas y creyentes. Les critica una vivencia superficial de la fe. Saben la Ley, conocen la Escritura, pero viven para sus propios intereses y acomodados. Jesús, nos dice hoy: “tenéis que ser mejores que ellos”. No valen medias tintas, ni cumplimientos, ni apariencias… Una cosa es la debilidad, el pecado, y otra la corrupción o acomodarse.
Así Jesús lleva a comprender los mandamientos no en negativo –no hagas esto, no hagas aquello- sino en positivo. No matarás se convierte en ama, perdona, sé misericordioso. Si te acercas a Dios, si le quieres ofrecer a Dios algo, mira tu vida y si no está en orden tu relación con el prójimo, arréglalo. No se trata sólo de no ser malo, sino de elegir el camino mejor y más pleno posible.
De lo contrario quedarás encerrado en la cárcel, no serás libre. Si lo piensas bien, una de las mejores sensaciones de la vida es estar en paz con las personas que te rodean. No me refiero a tener razón, o a que te pidan perdón, o a no tener conflictos, sino a ser libre interiormente si te han ofendido o te hacen daño. Y también a ser capaz de pedir perdón y arreglar las cosas cuando lo has hecho tú. Es verdad que a veces hace falta paciencia, que las cosas no se pueden arreglar inmediatamente, pero si puedes decidir arreglarlas.
¿Tienes odios o rencores? ¿te han ofendido o has ofendido? ¿te han hecho daño o has hecho daño? La Palabra de Dios hoy te invita a solucionarlo. No son sentimientos solamente, sino un acto de voluntad y de libertad. Porque si te quitas la mochila de la queja y la deuda serás más libre. Porque si Dios te ama y te perdona, te invita también a hacer lo mismo con los demás.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Jueves 14 de marzo

Jueves 14 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, para llevar la oración a tu vida)

Evangelio según san Mateo 7, 7-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!
En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Pistas: Pide, busca y llama, se te dará, encontrarás y se te abrirá. Jesús invita a acercarse a Dios con total confianza, como lo haría un hijo a su padre (“pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas…”). ¿Qué necesitas pedirle a Dios?
¿Qué estás buscando?
¿Dónde estás llamando?
Nos habla este Evangelio de un doble movimiento en el que Dios siempre está dispuesto a responder si te acercas a Él. Por eso la oración es una relación, un encuentro personal, una experiencia que involucra todo el ser (como las relaciones personales). No sólo la inteligencia, o la emoción, o la libertad… todo el ser.
La conclusión final da qué pensar. Es como si fuese la conclusión de otra parte y el evangelista se hubiera equivocado. Pero si miramos el mensaje de Jesús en su conjunto comprendemos que la relación con Dios se mide y se manifiesta con el amor al prójimo, en cómo tratamos a los demás. Así que, si Dios es bueno contigo, si Dios te ama, si Dios se da, se hace el encontradizo y te abre ¿cómo tendrás tú que actuar con los demás?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 13 de marzo

Miércoles 13 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, para llevar a la vida la oración)

Evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
—«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Pistas: Jonás es un personaje del Antiguo Testamento que aquí tiene un doble significado. Por un lado, el signo que será la resurrección Jesús: “Porque si tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de la ballena, también tres días y tres noches estará este Hombre en el seno de la tierra” (Mt 12,40). Y el otro significado tiene que ver con la conversión a la que Jesús invita, como Jonás, que gracias a su predicación se convirtió la ciudad de Nínive. No es casual la elección de este personaje porque Jesús abre la salvación a todos. Dios es compasivo y misericordioso con todo el que se acerca a Él. Es más, Jesús trasparenta el rostro misericordioso de Dios. Y el que se acerca a Él con fe, encuentra salvación.
Otro ejemplo que pone Jesús es la “reina del sur” –también una extranjera-, que va buscando sabiduría en tiempos de Salomón (sabiduría que Dios le concedió a este rey que pidió conocer su voluntad y saber gobernar a su pueblo, antes que una larga vida, riquezas o la vida de los enemigos). Jesús es la Sabiduría definitiva, el que revela a Dios de modo pleno.
Cuántas personas buscan también hoy un signo, un motivo para creer. Pero, tal vez, muchos lo busquen como aquellos a los que se dirige Jesús hoy y no podrán descubrirlo. Porque el único signo es Jesús. Da igual lo lejos que puedas haber estado, si te encuentras con Jesús encontrarás el camino hacia Dios. Ésa es la única manera de poder comprender quién es Dios y encontrar lo que el corazón de todo hombre busca.
¿Qué implicaciones tiene esto para tu vida y para tu pastoral? ¿qué signos busca la gente o buscas tú y no podrás encontrar? Hoy tienes una nueva oportunidad de acercarte a Jesús. Reza con este Evangelio.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 12 de marzo

Martes 12 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a la vida lo que has aprendido en la oración)

Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis.
Vosotros rezad así: “Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.”
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Pistas: Ayer el Evangelio nos ayudaba a entender mejor qué significa dar limosna y qué implicaciones tiene. Y hoy nos enseña sobre la oración.
No se trata de convencer a Dios, de hacer ritos para intentar manipularle. No es magia, ni arrancar favores a un dios que pasa de nosotros. Dios es Padre, Dios ama y se preocupa por ti. “Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”. ¿Qué actitud nace de esto? La confianza. Por eso, para rezar, toma primero conciencia de quién y cómo es Dios, sitúate ante Él y piensa en quién eres tú para Él.
Jesús les enseña la oración del Padre Nuestro. Puedes hoy rezarla despacio. Parándote en el significado de cada palabra o cada frase. Aquí te doy sólo unas pistas. Hay libros enteros comentando cada frase del Padre Nuestro. No quieras abarcarlo todo. Cuando releas párate en algo que te haga rezar y déjate llevar:
-Padre: Jesús, llama así a Dios. Abba, “papá”. Un padre bueno, que ama, que te hace hijo suyo, que hace que los demás sean tus hermanos. -Nuestro: la comunidad, no rezas solo, rezas con muchos, rezas por muchos.
-Del cielo: Dios trasciende este mundo, está por encima de él. El cielo hace referencia a las cosas altas, de él viene la lluvia, en él está el sol, que dan vida. -Santificado sea tu nombre. Que Dios sea Dios, que todos santifiquen a Dios.
-Venga tu Reino: una petición y un compromiso ¿qué es el Reino? ¿cuáles son las características de ese Reino? ¿tú que puedes hacer para que venga?
-Hágase tu voluntad…: una petición y un compromiso. En todo “en la tierra como en el cielo”. ¿Tú que haces para que se haga la voluntad de Dios?
-Danos el pan. Estamos en manos de Dios. El de cada día. No pedimos más, porque Dios es Padre, porque podemos confiar en Él, porque sabe lo que necesitas antes que lo pidas. Pero tu vida está en sus manos.
-Perdónanos, pues perdonamos. Nuevamente, una petición y un compromiso. Jesús manda vivir en el amor y sólo ese es el camino.
-No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno. Nuestra lucha es contra el demonio, contra el mal, contra esa fuerza que hay en el mundo y en nuestra vida que nos inclina al mal. Y sólo se puede vencer con la ayuda de Dios. Nuevamente una petición y un compromiso. Luchar contra el demonio.
Lo último es remarcar que pides y rezas, pero tienes que actuar. No vale con pedir perdón sino perdonas. No vale el “venga tu Reino”, “hágase tu voluntad” o “perdónanos” si no construyes el Reino, buscas la voluntad de Dios o perdonas.
Por eso la última parte de la oración tiene que ser siempre llevarlo a la vida. Actuar con la fuerza y el poder de Dios que has recibido en la oración. Y por eso a partir de ahora vamos a añadir un quinto paso en el recordatorio. Actúa: lleva a tu vida lo que has recibido en la oración.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la vida.