Archivo de la categoría: Parroquia

Viernes 17 de enero

Viernes, 17 de enero
San Antonio, Abad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 2, 1-12
Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la Palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico, y como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Unos letrados, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: ¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios?
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: ¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados… entonces le dijo al paralítico: Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa. Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos.
Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.

Pistas: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a luchar por un amigo? Los del Evangelio de hoy superan dificultades, son creativos… no les importa lo que piensen de ellos, porque tienen un objetivo: llevar a su amigo ante Jesús, porque creen que Él es la solución.
Este Evangelio es la historia de personas que creen y aman. Jesús curó a muchos, pero el relato de hoy tiene algunos detalles diferentes: “Viendo la fe que tenían”. Es emocionante descubrir cómo esos amigos superan obstáculos para llegar hasta Jesús, para llevar a su amigo hasta Él. Piensa el simbolismo de esto ¿qué haces tú para llevar a los que quieres a Jesús? ¿qué puedes hacer? ¿te dejas llevar cuando estás sin fuerzas?
Jesús le perdona los pecados. Quizás ellos buscaban la curación física… El relato no nos cuenta que se sintieran decepcionados o que le dijesen “pero ¡cúralo!”. La realidad que hay detrás de esto es que Jesús tiene poder para perdonar los pecados, que Él es igual a Dios porque es el Hijo. Y el milagro de la curación física ayuda a comprender el poder de Jesús.
Al escuchar los milagros de Jesús o pensar en los milagros que siguen sucediendo hoy puede uno pensar: ¿Por qué algunas personas se curan y otras no? Esto es un misterio. Pero, viéndolo con perspectiva, el verdadero milagro es la salvación que Jesús trae. Las curaciones de Jesús son por un tiempo, porque al final llegará la muerte. Pero la salvación es para ahora y para la eternidad. El perdón de los pecados, la vida nueva que trae Jesús, es para siempre. Como el paralítico del Evangelio, que lo que más necesitaba fue lo primero que le dio Jesús: el perdón y la salvación. La curación física sirvió para que los demás tuvieran fe y pudieran conocer quién es Jesús. Y ¿qué puede haber más grande que descubrir esto y ayudar a las personas que queremos a que lo puedan conocer? ¿qué puede haber mejor que experimentar la salvación de Dios y ayudar a otros a experimentarlo?
“Nunca hemos visto una cosa igual”. Y ¿nosotros? ¿podemos decir esto? ¿nuestra fe es grande como para hacer que sucedan estas cosas? Sólo hay que buscar a Jesús y arriesgarse.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 16 de enero

Jueves, 16 de enero
I Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 40-45
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: Si quieres, puedes limpiarme. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: quiero: queda limpio. La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.
Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Pistas: Vamos a acercarnos al Evangelio de hoy desde una doble perspectiva. ¿Cuáles son los sentimientos de Jesús? Siente compasión, no tiene asco del leproso (para la religión judía quien padecía esta enfermedad era considerado impuro y no se le podía tocar). Pero Jesús se acerca y le toca. E, inmediatamente, el leproso queda limpio. Jesús sana y salva a aquel hombre. Y para que conste le manda ir al sacerdote (que verificaba si un leproso estaba curado o no) y realizar un ritual de purificación.
Se puede hacer una lectura espiritual de las curaciones de Jesús. ¿Qué lepras hay en tu vida? ¿y en el mundo? ¿qué debemos hacer los discípulos de Jesús ante esas realidades?
Jesús no busca fama, ni honores o reconocimientos. Todo lo contrario: quiere poder seguir anunciando el Reino de Dios, la Buena Nueva, sin que le busquen como a un sanador o sólo por los milagros. Por eso leeremos muchas veces en el Evangelio de Marcos que Jesús manda a los que cura que no lo cuenten, porque no quiere que se confunda su manera de ser Mesías.
La otra perspectiva es la del leproso. Se encuentra con Jesús y le suplica ayuda. Su situación es terrible: apartado de la sociedad, sin futuro, sin esperanza… y se acerca a Jesús: “Si quieres, puedes limpiarme”. Y su situación cambia completamente tras este encuentro. Tiene futuro, puede volver a la sociedad, hay esperanza…
¡Cómo va a quedarse callado si Jesús le ha dado una nueva oportunidad! Si tú te has encontrado con Jesús, tu vida ya ha cambiado. Y, entonces, ¿cómo callar que Jesús salva?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 15 de enero

Miércoles, 15 de enero
I Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta.
Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: Todo el mundo te busca.
Él les respondió: Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido.
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Pistas: Jesús se pone en marcha con los discípulos y comienza su tarea: predica, cura a los enfermos y expulsa demonios.
Vamos a fijarnos en algunos detalles. Quédate con el que te llame la atención o con el que ilumine tu situación personal, y reza con él.
La suegra de Simón está enferma. Jesús se acerca, la coge de la mano y ella se recupera. Y se pone a servirles. Qué bonita la reacción de esta mujer. Y cuando Jesús nos cura a nosotros ¿qué hacemos? ¿nos levantamos y le servimos a Él y a los que nos necesitan? ¿o seguimos a nuestras cosas?
Muchos buscan a Jesús y Él los atiende. Siempre atiende a los que le necesitan. Esto tiene una doble implicación: si necesitas a Jesús, no tengas miedo. Acude a Él, lo encontrarás. Y, por otro lado, si quieres ser un cristiano de verdad, tienes que ser como Él. El que te necesite tiene que encontrarte.
Escuché algo muy bonito sobre la entrega hace poco: el pan de la Eucaristía se parte, los cristianos tenemos que ser pan partido, entregar nuestra vida al que lo necesite. Partirnos, rompernos en este sentido por los demás, cada cual desde su misión. Pero también es pan entero, en cada pedazo de pan está la Eucaristía completa. Un tiempo y una vida entregados, pero plenos, con una entrega de verdad, completa en cada momento. Y Jesús actúa así.
Jesús ora y ora sin cesar, saca tiempo para hacerlo… ¿Cuántas veces nos dejamos llevar por la rutina y no lo hacemos? ¿cuántas veces encontramos mil excusas para olvidarnos de Dios?
Y cuando ha triunfado y todos le buscan, Jesús no busca la gloria humana. Tiene claro que la voluntad de Dios es llevar el Evangelio a más lugares y continúa, no se acomoda. Una tentación también frecuente en la Iglesia es el “siempre se ha hecho así”, “aquí estoy cómodo”, “si funciona, para qué pensar otras cosas”… pero Jesús nos enseña a movernos y continuar, a no conformarnos.

Relee el Evangelio y quédate con aquello que toque tu corazón e ilumine tu vida y reza con ello.

Martes 14 de enero

Martes, 14 de enero
I Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 21-28
Llegó Jesús a Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios. Jesús lo increpó: Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte salió.
Todos se preguntaron estupefactos: ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Pistas: En tiempos de Jesús, los escribas, los letrados, que enseñaban en las sinagogas, tenían como práctica común para explicar la Escritura citar las distintas interpretaciones de la misma que habían hecho los maestros anteriores a ellos. Así que muchas veces se convertía simplemente en explicar y repetir. Pero Jesús va más allá. Cuando explica la Palabra de Dios, cuando habla sobre Dios, tiene algo distinto. Enseña con autoridad. Después nosotros comprenderemos que esa autoridad nace de que revela a Dios de modo pleno, que es el Hijo de Dios y es el hombre lleno de Espíritu Santo.
Por eso, ante su presencia el demonio no puede resistir. Jesús, no entra en diálogo con él sino que, con autoridad, le manda callar y lo expulsa.
Me parece interesante reflexionar sobre ¿qué actitud tenemos nosotros ante el mal y el demonio? También tenemos la autoridad de Jesús, somos hijos de Dios y tenemos el Espíritu Santo, el poder para callar y expulsar el mal. Y, sin embargo, puede que muchas veces nos parezcamos más a los letrados que enseñaban sin autoridad que a Jesús.
Jesús ha traído algo nuevo y es para ti. Esto no es un cuento del pasado. Si te acercas a Jesús tendrás autoridad en tu vida, para vivir en la verdad, para ir a contracorriente en una sociedad consumista, hipócrita, mentirosa, de postureo, de egoísmo… Y el mal no tendrá opción, podrás luchar contra él y vencerle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 13 de enero

Lunes, 13 de enero
I semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 14-20
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Pistas: En las próximas semanas vamos a leer el Evangelio de San Marcos. Juan ha sido arrestado ya y Jesús anuncia que “se ha cumplido el plazo”. Es el tiempo de que se cumplan las promesas. Por eso “está cerca el Reino de Dios” que, como iremos descubriendo, se identifica con Jesús mismo y su misión. Ante esa realidad que se hace presente hay que optar: “Convertíos y creed la Buena Noticia”. Es un anuncio y una invitación.
Y esta invitación se da en lo cotidiano. Pedro (Simón), Andrés, Santiago y Juan, no experimentan la llamada de Jesús de un modo extraordinario y espectacular, en medio de un evento… sino que son llamados en su vida cotidiana, en la que Jesús está presente, y responden.
Otro aspecto interesante es caer en la cuenta de que lo primero que hace Jesús es llamar unas personas para que vayan con Él, le conozcan y puedan ser sus testigos. Jesús es consciente de la importancia del camino que está iniciando en el que anunciará de muchas maneras la Buena Noticia del Reino de Dios e invitará a los que le escuchan a convertirse. Gracias a aquellos hombres que fueron valientes y respondieron nos ha llegado a nosotros el testimonio de lo que Jesús hizo. Y hoy ¿puede Jesús estar llamándote a ti?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 12 de enero

Domingo, 12 de enero
Bautismo del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 3, 13-17
En. aquel tiempo, fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
—Soy yo el que necesito que tu me bautices, ¿y tú acudes a mí? Jesús le contestó:
—Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: —Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto.

Pistas: Terminamos el tiempo de Navidad con la fiesta del bautismo del Señor. Juan llevaba tiempo invitando a la conversión y anunciando la llegada del Mesías. Tenía un grupo de seguidores y su bautismo era un signo de conversión y deseo de purificación.
Jesús, que es el Hijo de Dios hecho hombre, verdaderamente hombre, igual a nosotros en todo menos en el pecado, se acerca a Juan para ser bautizado. Pero Jesús no lo necesita, no tiene pecado… Sin embargo, elige realizar este signo y para nosotros el bautismo adquiere un nuevo significado. Ya no será sólo un signo de purificación, sino de nueva vida. Será llenarse del Espíritu Santo, ser hecho hijo de Dios, entrar a participar en la vida divina.
Jesús es verdadero hombre, y como hombre es ungido por el Espíritu Santo para poder cumplir su misión. Como verdadero hombre Jesús necesitó la fuerza, la luz, el poder, del Espíritu Santo. La voz del cielo, el Espíritu descendiendo en forma de paloma, son una confirmación de su especial relación con el Padre y de la nueva realidad que ha traído Jesús.
Aquí aparece el misterio de la Trinidad, el misterio de quién es Jesús (hombre y Dios verdadero) y desde nuestra perspectiva de bautizados, el misterio de cómo ha querido hacernos Dios partícipes de su vida divina. No sólo nos ha puesto en Jesús un ejemplo, sino que se convertirá con su muerte y resurrección en el mediador, el camino hacia Dios. No sólo nos ha hecho hijos en Jesús, sino que el mismo Espíritu que llenó a Jesús, lo acompañará durante toda su vida, lo resucitará de entre los muertos, y es el que recibimos en nuestro bautismo.
¿Quién es Jesús? El hijo amado, el predilecto, el lleno de Espíritu Santo. Escúchale, como haces cada día al orar con el Evangelio y ora con el misterio que aparece apuntado en el Evangelio de hoy. Dios no sólo se ha hecho hombre, sino que quiere habitar en nosotros por el Espíritu Santo, nos ha hecho hijos de Dios. Y todo esto por medio de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 11 de enero

Sábado, 11 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 5, 12-16
Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: —«Señor, si quieres puedes limpiarme.» Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: —«Quiero, queda limpio.» Y enseguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: —«Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.»
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

Pistas: ¿Quién es Jesús? Por su palabra un enfermo se sana: “Quiero, queda limpio”.
Jesús realiza signos poderosos que muestran la presencia del Reino de Dios. Se sabe por encima de las convenciones y convicciones religiosas de su tiempo (un leproso no debía acercarse a nadie y era impensable que alguien le tocara voluntariamente). Jesús, en cambio, permite que se le acerque. Y no sólo eso, sino que le toca y queda limpio. Hay poder en Jesús ¿quién será este hombre?
Pero no busca honores. Sólo enseña, cura y se retira a orar. Ésta fue una constante en los últimos años de su vida. Lo novedoso es que el Reino finalmente se identifica con Jesús. La salvación es encontrarse con Él. El milagro lo realiza porque Él quiere.
La insistencia con la que Jesús se retira a orar nos habla de la especial relación con el Padre que manifiesta con su actitud vital.
También puedes rezar pensando en la actitud del leproso, que se acerca a Jesús y queda limpio. Su fe, su valentía, su confianza, le cambian la vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 10 de enero

Viernes 10 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 4, 14-22a
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: —«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Pistas: Continuamos respondiendo a la pregunta ¿quién es Jesús?
Es el que cumple la Escritura. El ungido. Lleno del Espíritu Santo, se convertirá tras su resurrección en el que da el Espíritu Santo.
El enviado a anunciar el Evangelio, que resultará ser Él mismo. Ésa es la Buena Noticia: lo que Jesús hace, lo que dice, lo que enseña. Pero, sobre todo, Él mismo. El que salva a los pobres, el que trae libertad a los cautivos y oprimidos. Ése es Jesús. El que salva, el Hijo de Dios hecho hombre, el Mesías…
¿Qué te dice hoy a ti en su Palabra? Acércate a Él porque sus promesas son para ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 9 de enero

Jueves, 9 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Marcos 6, 45-52
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.
Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.
Pero él les dirige enseguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Pistas: ¡Qué aventura seguir a Jesús! Da de comer a una multitud con unos pocos panes y peces. Ahora domina los elementos. ¿Quién es?
Los discípulos lo irán descubriendo poco a poco… y sólo lo comprenderán plenamente cuando muera y resucite y tengan la experiencia de Pentecostés. En realidad, sólo podrán descubrir quién es realmente cuando sean capaces de tener una mirada de fe.
Para orar hoy fíjate en los detalles de este Evangelio, y el que te toque el corazón y te haga pensar úsalo para rezar.
Jesús acaba de hacer algo extraordinario, pero no se va a celebrarlo como un gran logro y un éxito. Se retira a orar. No hace de ello un triunfo ni lo usa para afianzar su influencia o poder entre sus seguidores.
Los que van en la barca lo están pasando mal. Jesús se preocupa por ellos y les fortalece en medio de las dificultades. No entienden lo que pasa. Ni siquiera lo reconocen. Pero Jesús les ayuda: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”.
Fue Jesús el que tomó la iniciativa, les vio remar con viento contrario… Jesús ve tus dificultades, tus luchas, tus esfuerzos…. y se acerca. Aunque a veces no seas capaz de reconocerlo Él está ahí. ¿Cuántas veces sólo te parece un fantasma en la lejanía? Pero si le dejas subir a tu barca, a tu vida, a tu comunidad, a tu matrimonio, a tu familia, a tu parroquia… todo cambiará. Porque, finalmente, Jesús sube a la barca y la tempestad amaina.
Quizás si hay tormenta en tu vida es que necesitas crecer en la fe, quizás necesitas dejarlo entrar. Y tú también podrás experimentar su salvación

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 8 de enero

Miércoles, 8 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Marcos 6, 34-44
En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.» Él les replicó: «Dadles vosotros de comer.»
Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?» Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.»
Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces.»
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.
Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Pistas: ¿Quién es Jesús?
Justo antes de este pasaje, Marcos presenta el banquete en el que Herodes ordena cortar la cabeza a Juan Bautista. El primero es un banquete opulento: riquezas, abundancia, bailes… Pero termina en la muerte. El de Jesús es un banquete que surge en la pobreza, en la obediencia, en la escucha de su palabra, en el compartir… Es un banquete de vida.
Aunque su intención primera era retirarse a descansar con sus discípulos, cuando ve la multitud Jesús se pone a enseñarles con calma. Es el Buen Pastor. Los discípulos comienzan a preocuparse: se hace tarde y no hay de comer. Buscan la solución fuera, pero Jesús le da la vuelta: “Dadles vosotros de comer». No tienen dinero, así que miran lo que tienen y es tan poco…
Pero está Jesús y todo cambia. Ésta es la clave: Jesús es el que hace que todo cambie.
En mi vida, en mi parroquia, en mi comunidad, en mi familia… es tan poco lo que tengo para solucionar estos problemas, para ayudar a esta persona… Hay tanta necesidad y tantas cosas que no funcionan… Pero ¿está Jesús? ¿estás tú con Él? Dale lo que te pide, lo poco (o lo mucho) que tengas… la solución no está fuera está en ti y en tu entrega, más bien está en Jesús y en tu amor y obediencia a Él. Mírale, escúchale, descubre lo que te pide y ofréceselo. Llegará y sobrará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.