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Domingo 28 de marzo Domingo de Ramos

Domingo, 28 de marzo
Domingo de ramos en la pasión del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según San Marcos 11, 1-10.
Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al Monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles: —Id a la aldea de enfrente, y en cuanto entréis, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto. Fueron y encontraron el borrico en la calle atado a una puerta; y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron: —¿Por qué tenéis que desatar el borrico? Ellos le contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron. Llevaron el borrico, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó. Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás, gritaban : —Viva, bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. ¡Viva el Altísimo!

Pistas: Estamos en la puerta de entrada de la semana santa. La más contradictoria. Jesús es recibido con alegría, gratitud, reconocimiento. Imagina la sensación de triunfo de sus discípulos. El miedo que habían sentido (recordad las lecturas de estos días en los que el enfrentamiento con los judíos había llegado a su cumbre) se transformaría en esperanza.
Pero sólo es una ilusión. Los mismos que ahora le aclaman serán los que griten: ¡crucifícale!
¿Cómo es el mesianismo de Jesús? Muy lejos del triunfante, político, militar y revolucionario que esperaban muchos. Imaginaos la escena. Montado sobre un borrico, cumpliendo las promesas del Antiguo Testamento.
Jesús realmente triunfará, será el Rey esperado, el Mesías, el Salvador, pero su camino pasa por la Cruz. Los discípulos, los apóstoles pensarían que se iba a dar un giro en las circunstancias, pero no… por eso, para no hacer una celebración triunfante de ramos olvidando lo que va a suceder en la misa de hoy también se lee el Evangelio de la Pasión, como una introducción a toda la Semana Santa. Si tienes tiempo léelo y deja que la historia de la pasión y muerte de Jesús te toquen el corazón. Puedes encontrarlo en este enlace: http://delegacionfamiliayvida.es/pasion-del-senor/

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 27 de marzo V de Cuaresma

Sábado, 27 de marzo
Semana V de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 11, 45-57
En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.»
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.»
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?»
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Pistas: Jesús ha resucitado a su amigo Lázaro. Muchos creen en Él por este signo. Muchos otros no pueden soportar este hecho. Por otra parte, el enfrentamiento con las autoridades judías ha ido aumentando. Y hoy una mezcla de envidia y miedo les hacen poner en marcha los acontecimientos que acabarán con la muerte de Jesús.
Realmente no les importa la verdad, ni quién es Jesús, ni por qué es capaz de hacer esas cosas. Sólo tienen miedo a perder el control de la situación. Prefieren que las cosas sigan igual y mantener su poder. Se excusan en buscar el bien de los demás. Pero en el fondo tampoco creen en su Dios: el Dios de la alianza, el que no les ha abandonado nunca, que les sacó de Egipto… Sólo quieren hacer las cosas a su manera.
Tal vez algo parecido puede pasar a veces en tu vida. No dejas entrar a Dios, no te acercas a Jesús porque temes perder el aparente control que tienes…
Pero, volviendo al Evangelio, no saben que en realidad lo que va a suceder es tan grande que cambiará la historia. Y ellos, de un modo misterioso, porque son el pueblo elegido, cumplen la voluntad de Dios: “Os conviene que uno muera por el pueblo”, “también para reunir a los hijos de Dios dispersos”. La decisión está tomada. Jesús morirá.
Es curioso ver cómo el mal enreda las cosas. Un acontecimiento extraordinario, la resurrección de Lázaro, se convierte en el detonante y parece que todo estará orquestado para llevar a Jesús a la muerte. Pero todavía es más grande descubrir cómo el amor, el poder, la misericordia, la fuerza de Dios, es mayor que el mal y éste será vencido precisamente donde parece más fuerte.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 26 de marzo V semana de Cuaresma

Viernes, 26 de marzo
Semana V de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 10, 31-42
En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó: «Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?»
Los judíos le contestaron: «No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios.»
Jesús les replicó: «¿No está escrito en vuestra ley: «Yo os digo: Sois dioses»? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.»
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: «Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad.» Y muchos creyeron en él allí.

Pistas: ¿Quién es Jesús? Justo antes de este pasaje, Jesús decía: “Antes que existiera Abraham, Yo soy”. Se pone a sí mismo en plano de igualdad con Dios. Se hace igual a Dios. El Padre lo ha enviado, hace sus obras. Él está en el Padre y el Padre en Él.
Nuevamente nos asomamos al misterio de Jesús: Dios y hombre. Y al de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Jesús intenta ayudarles a creer, darles motivos para que descubran quién es. Pero ellos lo rechazan. Se escapa a su manera de pensar. Tal vez, nuestra sociedad de hoy, en el fondo es muy parecida con otros presupuestos, pero al final ¿Cómo va a ser Jesús Dios? ¿Cómo va a existir o acercarse Dios a nosotros? Y, sin embargo, así es en Jesús.
El Evangelio de Juan sólo se puede entender desde la perspectiva de la resurrección, que da un nuevo valor a las palabras de Jesús. Hay muchas cosas en la Iglesia, en los cristianos, en el mundo, que nos pueden hacer mirar a Dios. Pero sólo si nos encontramos con Jesús podremos descubrir esos signos y creer en Él. Por eso, una vez más, reza a Jesús y asómate a su misterio.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 25 de marzo

Jueves, 25 de marzo
La anunciación del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Lucas 1, 26-38
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó:
«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

Pistas: Nueve meses antes de la Navidad la Iglesia nos presenta la fiesta de la Anunciación. Hoy, como un pequeño paréntesis en medio de la cuaresma celebramos el misterio de la encarnación del Hijo de Dios.
Seguramente te has acercado muchas veces a este relato. Hay muchos elementos con los que puedes rezar. Elige el que te llame la atención y ora con él. Aquí te presento algunos.
María es elegida, es la llena de Gracia, la Toda Santa, la Inmaculada. Y, sin embargo, aunque Dios tiene un plan para ella, la Virgen María tiene que decir que sí. La gracia de Dios y la libertad del hombre para responder. La vocación y la respuesta. Puedes aprovechar para pensar en tu propia vocación.
El Hijo de Dios se hará hombre. Nacerá de una mujer, de María, desposada con José. Se hace hombre en una familia humilde. Las promesas de Dios por los profetas se cumplirán en Jesús, descendiente de David. Será el Mesías. Porque «para Dios nada hay imposible». Pero será mucho más de lo que podían pensar o esperar. Será Dios mismo, el Hijo de Dios. Y a través de María, con la protección de José, en esa familia, se hará el milagro más grande que ha sucedido jamás.
Este Evangelio nos acerca a reconocer el valor inviolable de la vida humana, tan confuso en este tiempo nuestro. Dios se hace hombre, asume lo humano. ¡Qué gran valor tiene la vida! Toda vida, cualquier vida. Porque es humana. Porque tiene algo de Dios. Y qué triste es cuando no es amada, acogida, respetada, custodiada, desde su concepción hasta su final. Cuando ponemos por delante otros intereses o sentimientos. El “sí” de María anticipa el de Jesús, que nos enseña que el amor es el camino para vivir, para Vivir con mayúscula. Aunque pase por la cruz o haya sufrimiento y contrariedades. Aunque la obediencia sea con lágrimas en los ojos… Jesús nos ha enseñado que en el sufrimiento también está Dios, que el mal se vence a fuerza de bien.
Asomarnos al misterio de la encarnación a la puerta de la Semana Santa nos pone ante la cruz, el sufrimiento, la muerte… sabiendo que al final, triunfa la vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 24 de marzo V Semana de Cuaresma

Miércoles, 24 de marzo
V Semana de Cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 8, 31-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»
Le replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: «Seréis libres»?»
Jesús les contestó: «Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre.» Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán.»
Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre.»
Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios.»
Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió.»

Pistas: Jesús presenta hoy dos opciones. Por un lado: creer en su palabra, vivir en la verdad y ser libres. Por otro: no creer en Jesús, no conocer la verdad, ser esclavos.
Jesús da testimonio del Padre. Creer en Él es tener acceso a Dios, convertirse en hijos de Dios. No valen posiciones sociales, ni tradiciones. Los del Evangelio de hoy se sienten muy seguros: “Somos linaje de Abrahán”. Quizás nosotros podríamos decir: “Soy el catequista”, “soy de tal o cual grupo”, “soy el más religioso de mi casa, de mis amigos…”. Pero la clave es ¿creo en Jesús y me mantengo en su palabra? Porque todo lo demás son falsas promesas de verdad y libertad. Son falsas seguridades.
“Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres”. Es Jesús el que lo hace. En el fondo se trata de ser hijos.
Jesús hace una afirmación muy dura: “Vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre”, refiriéndose al que les lleva a vivir en el pecado. Puedes pensar en tus seguridades, en tus orgullos y soberbias, que te hacen esclavo, y revisar si eres fiel a Jesús y su palabra, si crees en Él e intentas permanecer en Él. Porque éste es el camino de la vida, de la verdad y de la libertad.
También estos días los Evangelios nos acercan al misterio de la naturaleza de Jesús: ¿Quién es este hombre? Puedes aprovechar para adentrarte en oración en la figura de Jesús: ¿Quién es Jesús? ¿Qué encuentro en Él? ¿Puede dar un sentido a mi vida? ¿Qué tengo que hacer o cambiar para seguirle? Reza, busca y encontrarás.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 19 de marzo San José

Viernes, 19 de marzo
San José

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Pistas: El Evangelio comienza con el final de la genealogía de José, del linaje de David, de cuya descendencia nacerá el Mesías según las promesas del Antiguo Testamento. José, esposo de la Virgen, de la cual nació Jesús. Porque lo que sucede en Jesús es tan grande que supera todo lo que podemos imaginar, esperar o soñar.
Jesús es más que un descendiente de David. Es el Hijo de Dios. Pero, por medio de José, cumple la promesa de Dios al pueblo de Israel.
El Papa Francisco ha escrito, con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal, una Carta Apostólica, Patris Corde. Te invito a que la leas entera, es muy bonita e inspiradora (http://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_letters/documents/papa-francesco-lettera-ap_20201208_patris-corde.html)
De San José “Sabemos que fue un humilde carpintero (cf. Mt 13,55), desposado con María (cf. Mt 1,18; Lc 1,27); un «hombre justo» (Mt 1,19), siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios manifestada en su ley (cf. Lc 2,22.27.39) y a través de los cuatro sueños que tuvo (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22). Después de un largo y duro viaje de Nazaret a Belén, vio nacer al Mesías en un pesebre, porque en otro sitio «no había lugar para ellos» (Lc 2,7). Fue testigo de la adoración de los pastores (cf. Lc 2,8-20) y de los Magos (cf. Mt 2,1-12), que representaban respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos.
Tuvo la valentía de asumir la paternidad legal de Jesús, a quien dio el nombre que le reveló el ángel: «Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). Como se sabe, en los pueblos antiguos poner un nombre a una persona o a una cosa significaba adquirir la pertenencia, como hizo Adán en el relato del Génesis (cf. 2,19-20).
En el templo, cuarenta días después del nacimiento, José, junto a la madre, presentó el Niño al Señor y escuchó sorprendido la profecía que Simeón pronunció sobre Jesús y María (cf. Lc 2,22-35). Para proteger a Jesús de Herodes, permaneció en Egipto como extranjero (cf. Mt 2,13-18). De regreso en su tierra, vivió de manera oculta en el pequeño y desconocido pueblo de Nazaret, en Galilea —de donde, se decía: “No sale ningún profeta” y “no puede salir nada bueno” (cf. Jn 7,52; 1,46)—, lejos de Belén, su ciudad de origen, y de Jerusalén, donde estaba el templo. Cuando, durante una peregrinación a Jerusalén, perdieron a Jesús, que tenía doce años, él y María lo buscaron angustiados y lo encontraron en el templo mientras discutía con los doctores de la ley (cf. Lc 2,41-50)”.
Me quiero fijar en dos detalles del Evangelio. El primero es la necesidad de fiarse de Dios que tuvieron María y José. Esa capacidad es la que los hace grandes. Por eso suceden maravillas en sus vidas. Por ello pueden acoger, amar, cuidar, ayudar a crecer, a Jesús, el Hijo de Dios.
En segundo lugar, San José es el hombre de la acción. No nos ha llegado ninguna palabra suya, sólo su trabajo, callado, valiente, su amor, su lucha con María. Si el amor se demuestra con obras, esto queda clarísimo en la vida de San José.
Si tienes tiempo lee la carta, y piensa qué puede enseñarte este santo. Acércate a su figura con devoción y pide su intercesión para tus necesidades.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 17 de marzo IV semana de Cuaresma

Miércoles, 17 de marzo
IV Semana de Cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 5, 17-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.»
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo:
—«Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que le envió.
Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida.
Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.»

Pistas: Comenzamos a leer a San Juan, cuyo estilo es tan diferente al de los otros Evangelios. Lee despacio y vete entresacando las ideas que Juan va desarrollando. Su manera de avanzar es como haciendo una espiral… Se trata de asomarnos al misterio de ¿quién es Jesús?
– Jesús llama a Dios: “mi Padre”, se hace igual a Él. En el lenguaje y actitud de Jesús hay un salto en el que se deduce que es Hijo de Dios en un sentido diferente al resto. – El Padre actúa con Él y Jesús no hace nada por su cuenta.
– El Padre le da poder para resucitar, para dar vida.
– Hay que honrar al Hijo, como se honra al Padre, porque Jesús es el Hijo de Dios. – La Palabra de Jesús da vida, creer en ella da vida eterna. – Jesús juzgará a los que resuciten.
Llegamos aquí a la idea de la resurrección de los muertos. Los muertos resucitarán a una resurrección de vida o una de juicio. Esto sólo se puede iluminar desde la resurrección del propio Jesús. No sólo el alma perdurará inmortal, sino que de algún modo (no debemos imaginarnos un cadáver revivido) todo lo que somos alcanzará su plenitud en Dios. También el cuerpo, la materia y la creación entera. Por eso el sepulcro vacío de Jesús ¿qué sucedió allí? No lo sabemos, pero sí que aquel que estaba muerto se apareció vivo a sus discípulos como veremos en la Pascua. Jesús y el Nuevo Testamento enseñan que al final de la historia habrá una resurrección universal y un juicio que le corresponderá al propio Jesús.
Por último, vuelve Jesús hablar de su unión con el Padre. Él siempre hace la voluntad del Padre.
¿Cuál es la mejor manera de acercarte a este Evangelio? Darte cuenta de que se trata de asomarte a un misterio, al misterio de Dios, del Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. La fe cristiana enseña que Jesús es el Hijo de Dios y san Juan va desarrollando en su Evangelio esta idea desde muchas perspectivas. Intenta contemplar, adorar, agradecer… y amar a Jesús, que siendo el Hijo de Dios ha venido a mostrarnos cómo es Dios y a entregar su vida por ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice ,respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 14 de marzo

Domingo, 14 de marzo
IV domingo de cuaresma “Laetare”

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Juan 3, 14-21.
En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Pistas: Cuando el pueblo judío atravesaba el desierto camino de la tierra prometida, hubo una plaga de víboras y Moisés hizo un estandarte con una serpiente. El que la miraba quedaba curado de la mordedura. San Juan utiliza esta imagen para hablar de Jesús muerto en la cruz por los pecados. Para él la cruz es casi un trono en el que Jesús es elevado. Y el crucificado que resucitará es el que da vida eterna, el que salva, el Hijo de Dios, la luz del mundo.
Cuando Jesús sea elevado en la Cruz el que crea en Él tendrá vida eterna. Por la presencia de Jesús la cruz cambiará de significado. Todo el miedo, el mal, el sufrimiento, el pecado, serán vencidos por Jesús en la Cruz. Es muy simbólica la imagen de la serpiente, es la misma que en el Génesis representa el pecado. Aquí es despojada de su poder, de su engaño, ya no puede tentar porque Jesús elevado la ha vencido.
A veces se puede pensar que a Dios le da igual que nos salvemos o nos condenemos. Esto no es cierto. Dios quiere que te salves, que tengas vida eterna, que vivas en la luz. Y para eso te envía a Jesús y te da el Espíritu Santo. San Juan escribe dando vueltas a la misma idea y avanzando un pequeño paso cada vez. Salvación y condena, luz y tinieblas. Creer en Jesús o no creer en Él. Pero lo que Dios quiere es darte su luz, que vivas en la luz, que camines en ella.
Para rezar con este Evangelio puedes leerlo despacio, parándote en la frase que te llame la atención e iluminando tu vida con ella. Haz oración con lo que Dios te diga y puedes continuar leyendo. Da gracias a Dios por lo que significa la venida de Jesús, su muerte y resurrección. Fíjate en cada detalle, avanzando con el texto y pensando en tu vida.
El reto de esta semana es acercarte a la luz de Jesús. Si descubres tinieblas en tu vida, acércate al sacramento de la confesión y que su luz brille en tu interior y en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 11 de marzo

Jueves, 11 de marzo
Semana III de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»

Pistas: Jesús habla en muchas ocasiones del demonio, lo expulsa, lucha contra él. Quizás nos parezca que el demonio es una cosa del pasado. Pero el Evangelio enseña que hay que tener en cuenta su existencia. No para tener miedo o para obsesionarse, sino para saber que no podemos relajarnos en nuestra lucha contra el mal y el pecado. Y que donde está Jesús, el demonio, el mal y el pecado huyen; pero también ataca intentando apartarnos de Jesús, a veces de modo evidente y otras de modo más sutil.
Jesús es el fuerte que guarda la casa de tu vida y si Él está, nada ni nadie podrá asaltarte ni vencerte. Pero las medias tintas no sirven con Él, sólo son un engaño. Termina diciendo “el que no está conmigo, está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama”. Un poco del mundo, un poco de Jesús… ¿Para unas cosas que mande Jesús, pero para otras dejo la puerta abierta a la tentación y al mal?… Cuidado, porque la tibieza debilita. Es un autoengaño revestido de aparente fortaleza y deja abierta la puerta a lo que te perjudica y a causar sufrimiento a otros.
Jesús expulsa a los demonios con el dedo de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, y eso significa que el Reino de Dios ha llegado a tu vida. Que te ha salvado y que tu vida ha cambiado y tus obras son las del Espíritu. Así que, ármate del poder del Espíritu Santo, vive como discípulo de Jesús, y el diablo no tendrá poder en tu vida. Intentará tentarte, derrotarte, confundirte, pero si el fuerte, Jesús, está en ti, nada podrá.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 10 de marzo

Miércoles, 10 de marzo
Semana III de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

Pistas: San Agustín resumía los mandamientos diciendo “ama y haz lo que quieras”. Éste es el mensaje de Jesús que venimos viendo en los Evangelios. Podemos tener la tentación de engañarnos y pensar que eso significa vivir sin normas, guiados por un amor egoísta y manipulado por nuestros propios intereses.
Amar a Dios y amar al prójimo como a uno mismo implica un determinado estilo de vida. Pregúntate qué tienes que hacer para vivir este amor como enseña Jesús. Y comprenderás el Evangelio de hoy.
Cumplir y enseñar los mandamientos significa saber conducirse en la vida, restar poder al pecado y multiplicar la acción del Espíritu Santo. Porque, piénsalo: ¿Cómo vas a amar si no realizas las obras del amor? ¿cómo vas a ser fiel a Jesús si no vives como Él enseña?
Por eso, “ama y haz lo que quieras” supone que, si amas, sabrás el camino para ser discípulo de Jesús. Querrás lo que “tienes que” querer. Amarás lo que el Amor de Dios y el Espíritu Santo te llevan a querer: la voluntad de Dios.
Revisa en esta cuaresma cómo va tu fidelidad a Dios en lo concreto. Haz un buen examen de conciencia y si lo necesitas busca un sacerdote, pídele perdón a Dios, deja que su amor te lleve a vivir como exige la fe en Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.