Sábado 15 de junio

Sábado 15 de junio
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 33-37
En aquel tiempo, dijo, Jesús a sus discípulos: Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no.
Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Pistas: Jesús invita a vivir en la verdad. Piensa por un momento cómo sería un mundo en el que nos podemos fiar unos de otros, en el que la palabra tenga auténtico valor. Pues esto es lo que Jesús propone a sus discípulos. Lejos de la mentira y del engaño, de la desconfianza y del cansancio de tener que analizar todo y buscar dobles sentidos. Imagina un mundo sin postureo, una política sin hipocresía, unas relaciones verdaderas…
La tentación es amoldarse al mundo y dejarse arrastrar por la inercia. Pero lo importante no es si los demás viven así, sino mirar tu propia vida. Lo importante es qué haces tú por cambiar la tendencia. Recuerda que Jesús enseña lo que hay detrás de la ley, ayuda a profundizar en ella. Hoy propone el valor de la palabra, de la verdad, de la honestidad… Y los cristianos estamos llamados a ser así, a poner estos valores en medio del mundo. ¿Qué comunidad o parroquia estás construyendo? ¿Llevas esto a tu familia y a tus amistades?
Reza, llénate de la fuerza del Espíritu Santo y aprende a vivir como Jesús te propone. Y a ti ¿qué te dice el Señor en este Evangelio?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 14 de junio

Viernes 14 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: A Jesús no le gustan las medias tintas y así enseña a vivir a sus discípulos. En realidad, si lo pensamos desapasionadamente, así estamos hechos todos, para una vida auténtica. Luego nos acomodamos. Pero si miramos dentro, siempre queremos ser felices, queremos estar bien, y si puede ser mejor, es lo que deseamos.
Jesús enseña un camino, el de la autenticidad, el de descubrir qué hay detrás de las normas, de la ley y los mandamientos. Y quitar de nuestra vida todo lo que no nos deje vivir la vida de Dios. Así hay que entender las palabras de Jesús de hoy. Es que ¿hay felicidad en ver a las personas como objetos? ¿en no ser fiel en el corazón a la persona que se ama? ¿es que alguien al imaginarse la historia de amor de su vida piensa en un amor a medias, en unos años hasta que me canse de él o de ella?
Jesús nos invita a descubrir el amor de Dios, a dejar que el Espíritu Santo grabe en nuestro corazón un estilo de vida que nos lleva a una existencia más plena. Por eso estos días Jesús dirá: «Habéis oído que se dijo, pero yo os digo». Porque quiere llevar a plenitud la revelación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 13 de junio

Jueves 13 de junio
Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 17, 1-2.9. 14-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú has dado sobre toda la carne, dé la vida eterna a todos los que le ha dado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo le he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».

Pistas: Celebramos hoy la fiesta de Jesucristo sumo y eterno sacerdote y la liturgia nos propone este evangelio. Jesús intercediendo, rogando por sus discípulos, haciendo de puente entre Dios y los hombres. Pidiendo para nosotros la santificación. Pidiendo que vivamos protegidos del maligno, en la verdad, en unidad, en el amor, conociendo a Jesús, pudiendo contemplar su gloria. Vamos a fijarnos en algunos detalles.
Jesús va a dar gloria al Padre y manifestar al mundo el poder de Dios y se convertirá en el que da la vida eterna.
Esa vida, esa salvación, hará que sus discípulos sean diferentes al mundo. Pero tendrán que estar ahí. La fe no es un invernadero o un refugio. La fe se vive en el mundo. Pero hay que luchar contra el maligno (por eso Jesús pide que el Padre les proteja), hay que luchar por vivir en la verdad que es la palabra de Jesús.
¿Qué más pide Jesús al Padre? Que sus discípulos seamos uno. Sirve el Evangelio de hoy para examinar cómo estás viviendo la fe en tu comunidad, en tu parroquia o en tu familia ¿construyes unidad o división? Jesús dice que ésta es una condición para que el mundo crea. No es cualquier unidad. Es la misma que hay entre Él y el Padre. Una unidad tan grande que son un solo Dios, pero a la vez Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y precisamente el Espíritu es el que lleva a plenitud la obra de Jesús haciendo posible vivir todo esto.
Tienes muchas ideas en el Evangelio de hoy, escoge algo que te toque el corazón y ora con ello.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Santísima Trinidad

Evangelio según San Juan 16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»

Miércoles 12 de junio

Miércoles 12 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.

Pistas: Siempre existe la tentación de comprender el mensaje de Jesús como algo light. “Dios me ama y me perdona” se pone a la altura de “puedo hacer lo que quiera porque Dios me perdonará”. Como un niño mimado al que se le enseña que sus actos no tienen consecuencias. Pero el enfoque es otro: Jesús no ha venido a destruir la ley sino a llevarla a plenitud. No ha venido a decir que se puede vivir de cualquier manera sino a enseñar un estilo de vida que hace que la ley se escriba en lo profundo del corazón. Una ley que se vive no por miedo o imposición, no por aparentar, sino por corresponder al gratuito e inmenso amor de Dios.
Jesús ha venido a dar plenitud al mensaje de salvación que Dios había ido revelando a los profetas y al pueblo elegido. El cumplimiento y plenitud de ese mensaje es la vida en el Espíritu, la vida de la gracia.
Examina tu vida a la luz de las palabras de Jesús hoy. Él te invita a una vida plena. Pide el Espíritu Santo y podrás entender y vivir lo que Jesús ha enseñado.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 11 de junio

Martes, 11 de junio
San Bernabé, apóstol

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 10, 7-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
-«Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.»

Pistas: Seguir a Jesús implica recibir una misión. Estos hombres llevaban tiempo con Él, aprendiendo y viendo las cosas que hacía y decía. Van descubriendo quién es. Y hoy los envía: “id y proclamad”. Les manda hacer lo mismo que él hacía.
Tal vez al leer esto pienses: “bueno, esto no va conmigo… es para los obispos, los curas o los misioneros, o para las monjas…”. Pero hay una clave que sirve para todos: “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. La fe no puede dejarnos indiferentes, tiene que transformar nuestra vida, tiene que llevarnos a un modo de ser y actuar. La fe es un regalo, pero no es una baratija. Es gratis, pero transforma. Y seguro que Jesús te está pidiendo algo a ti hoy. Porque el Espíritu Santo actúa en tu vida, te da la salvación de Dios como un regalo. No por ser bueno o porque hayas hecho algo para merecerlo, porque esto no funciona así. Y este gran regalo ¿te lo puedes guardar para ti? Un amor sin condiciones, un poder que puede transformar el mundo ¿nos lo podemos guardar en la Iglesia para nosotros?
Hace unos días escuchaba a un hombre decir que cada vez se atrevía menos a manifestar públicamente su fe. No se atrevía a decirle a un familiar que se examinaba que estaba rezando por él, no quería que pensase cosas raras o creyese que dudaba de él o de su capacidad. O en una conversación se callaba sus ideas cristianas para que no le tildasen de retrógrado o fundamentalista. Pero entonces, si vivimos así, ¿qué fe tenemos? ¿qué valentía? ¿qué nos importa? ¿qué amor o esperanza nos da la fe? ¿cómo podrá actuar el Espíritu Santo en nosotros? No se trata de dar lecciones, ni de ser buenos o creernos mejores. Se trata de corresponder, de fiarse, de amar y de vivir. Se trata de dejar a Dios ser Dios en tu vida.
Fíjate: Jesús les manda realizar unas acciones y les da poder para hacerlo. Luego volverán contentos porque han sucedido las cosas que Jesús les mandó hacer. Les advierte de cuál ha de ser su actitud: fiarse (no ir con seguridades), saber que Dios cuida de ellos. No buscar prosperar para tener paz. ¿Cómo quieres que sea tu fe?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 10 de junio

Lunes 10 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los hijos de Dios». Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Pistas: ¿Eres feliz?
Jesús enseña que en medio de muchas circunstancias donde parece imposible ser feliz, se puede ser dichoso. Hoy enseña a sus discípulos, a los que quieren seguirle y les quiere mostrar cómo se puede ser feliz.
¿Cuál es la clave? Aprender su estilo de vida, el que reflejan las bienaventuranzas. Así fue la vida de Jesús. Por eso lo que acabas de leer no es una teoría. ¿Qué hizo a Jesús diferente de otros maestros de su tiempo? No buscó el éxito humano, ni el camino fácil. No huyó de las dificultades ni utilizó su poder y su sabiduría para sus intereses. Jesús amó y enseñó a amar. Amó al Padre con todo su ser, al prójimo hasta la extenuación y hasta la entrega de la propia vida. Y por eso, en la pobreza, en el sufrimiento, en el llanto, en la necesidad de justicia, en la persecución… fue dichoso. No precisamente por las situaciones difíciles en sí mismas, sino en medio de ellas, buscando a Dios, amando al Padre y con la fuerza del Espíritu Santo.
¿Cómo has respondido a la pregunta del principio? ¿eres feliz? Ilumina tu vida con las bienaventuranzas y acércate a Jesús, a su salvación. Él hace las cosas nuevas. Él te da su Espíritu Santo que hace todo nuevo en tu corazón y en tu vida. Esto no es un cuento o una teoría. ¿Quieres experimentarlas? Lánzate, sigue a Jesús y vive como Él enseñó, sin excusas. Lucha contra todo lo malo que puedas cambiar, pero carga con la cruz. Con su gracia es posible, en medio de tu debilidad es posible, porque su amor siempre es más grande. Si te caes, levántate y sigue adelante y podrás ser verdaderamente feliz. Y nadie ni nada te podrá robar esa felicidad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Domingo 9 de mayo

Domingo 9 de junio
Solemnidad de Pentecostés

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Pistas: Después de cincuenta días celebrando la Pascua, hoy llegamos al final, a la fiesta de Pentecostés, a la plenitud de este tiempo. El mismo Espíritu que movió a Jesús en su vida, el que lo resucitó, se derrama en la Iglesia. No sólo como una fuerza sino como una persona con la que se puede establecer una relación y que santifica, te hace santo, te da el poder de Dios. En Jesús se han hecho nuevas todas las cosas y en tu vida puede ser así por la acción del Espíritu Santo.
Vamos a fijarnos en lo que nos explica el Evangelio de hoy: Están reunidos porque el Espíritu actúa en la comunidad. Y a través de Jesús se hace presente. Paz, alegría, misión, poder…
Fíjate cómo les indica la misión y les da el Espíritu Santo, que les hará capaces de cumplirla. Eso mismo sucede en la vida de la Iglesia y en tu propia vida. El Espíritu Santo es el que te anima, el que te indica el camino, el que te ayuda a discernir y te hace capaz.
Lo que Jesús propone no es sólo una tarea, ni aceptar unas ideas. Es encontrarse con el Resucitado y llenarse del Espíritu Santo. Que unido al tuyo te dará la capacidad (sólo si lo pides y lo aceptas) para vivir como Jesús enseñó y experimentar todo lo que Él prometió.
Hoy es un gran día para los cristianos. Recordamos las promesas de Dios, vemos cómo se han cumplido en la Iglesia de los primeros tiempos y en la vida de tantas personas a lo largo de la historia. Y esta promesa es también para ti, hoy y aquí.
Pide a Jesús que derrame el Espíritu Santo en tu vida. Así podrás experimentar todo el poder de la salvación de Dios y tendrás guía y auxilio en tu camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel

Pentecostés

Evangelio según San Juan 14,15-16.23b-26.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»

Sábado 8 de junio

Sábado 8 de junio
VII semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se habla apoyado en su pecho y le habla preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?»
Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Pistas: “¿A ti qué?”. Termina la Pascua… y la tentación que tenemos tantas veces es mirar a nuestro alrededor y olvidarnos de la verdad que hemos estado celebrando 50 días: Jesús ha vencido, está vivo y resucitado. Te ama, te perdona, te salva. Te da el Espíritu Santo y sus dones. Y en todo lo que Jesús ha vencido tú eres vencedor por la fe en Él. Así que: ¿A ti qué?
¿A ti qué? Tú sigue a Jesús. Te entran dudas: ¿Y esa situación? ¿y aquello otro? ¿y por qué este…? Y ¡tanto mal y pecado! ¡cuánta mentira y egoísmo! ¡cuánto sufrimiento!… Pero: y ¿a ti qué? Tú sigue a Jesús. Y si lo sigues, como hemos leído estas semanas, tendrás salvación, serás libre, tendrás vida, tendrás paz, harás obras como las de Jesús y mayores. Si le miras a Él, si le sigues a Él, traerás su Reino a tu vida y a este mundo. Si le sigues a Él, el mal cada vez tendrá menos espacio en ti, en tu familia, en tu comunidad, en la sociedad y en el mundo.
Cristo está resucitado. Él te ha dado una nueva perspectiva, ha ampliado tus horizontes, te ha enseñado a vivir de otra manera, te ha mostrado el camino. ¿Qué harás tú? ¿le seguirás? ¿o estarás más pendiente de lo que hagan otros, de lo que digan otros, de lo que decidan otros?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.