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Sábado 25 de mayo

Sábado 25 de mayo
San Beda el Venerable, presbítero y doctor de la iglesia
San Gregorio VII, papa
Santa María Magdalena de Pazzi, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 18-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mi antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: «No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.»
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.»

Pistas: Jesús contrapone, por un lado, el mundo y los que son del mundo –aquellos que no conocen al Padre-. Por otro, sus discípulos, a quienes ha escogido sacándolos del mundo. En la sociedad, a poco que nos fijemos, descubrimos que el mal busca la manera de “conectarse”, que va formando como una telaraña que envuelve a los que se dejan seducir y cada vez los atrapa más. Crea un sistema corrupto que genera lo que la doctrina social de la Iglesia llama “estructuras de pecado”. Éstas traen consigo la justificación del pecado y van consolidando formas de hacer, ideologías, cultura que crean los pecados personales.
Jesús te dice hoy que te ha elegido, que no eres de ahí. Pero que el mundo te va a odiar y perseguir como a Él. Porque te ofrecerá caer en esa telaraña. Muchas veces te verás envuelto en ella e incluso parecerá que te ha atrapado. Pero tú no eres suyo. Tú eres de Jesús, eres de la luz, eres de la vida, eres del Amor, de la verdad y la libertad. Lo otro son mentiras atrayentes y seductoras, pero mentiras al fin y al cabo. Si fueras del mundo… quizás todo sería más fácil, aparentemente, pero el espejismo se termina tarde o temprano.
Hay muchos atrapados en lo que San Juan llama el mundo, que están deseando escuchar la verdad –aunque a veces no lo sepan-. Encontrarán en tu palabra (y en tu vida) la luz que necesitan y se cumplirá lo que dice Jesús: “Si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”.
Ser del mundo o ser de Jesús. Es la elección que hay que hacer. Él te ha elegido. Él te llama.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 24 de mayo

Viernes 24 de mayo
V semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 12-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Pistas: ¿Qué es lo que Jesús pide a sus discípulos? Amar como Él ha amado. Amar hasta entregar la vida.
Y serás su amigo, no su siervo. Es necesario aprender a amar, aprender a vivir como Jesús mandó. Dios quiere habitar en ti, quiere una relación personal contigo… es más, en el Espíritu Santo, habita en ti y te eleva para que pueda ser una relación de tú a tú. En Jesús Dios se ha dado a conocer.
Y a ti, que estás leyendo esto, te ha elegido. Para que le conozcas, para regalarte el don de la fe, para que en tu vida se hagan realidad todas las promesas que vas leyendo en la Palabra de Dios. Te ha elegido, para que vayas y des fruto. No para que languidezcas en una vida triste, no para que estés parado… sino para que vayas (dónde Él te pida, a lo que Él te pida) y des fruto. Un fruto que como es de su gracia, durará. Un fruto que está por encima de tus fuerzas y capacidades (pero cuenta con ellas), un fruto que es puro regalo y que durará.
Y nuevamente la promesa del poder del nombre de Jesús. Hay poder en su nombre. ¿Qué le pides al Padre hoy? Si amas y oras se harán realidad estas promesas de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 23 de mayo

Jueves 23 de mayo
V semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 9-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.»

Pistas: Todas las lecturas de estos días sirven, fundamentalmente, para que la alegría de Jesús esté en nosotros. Para que nuestra alegría llegue a plenitud. Porque el Evangelio no sólo nos enseña ideas, nos invita a dar un paso. Y el camino no es otro que Jesús mismo. Encontrarte con Él (en la oración, en los sacramentos) y estar en Él, permanecer en Él. Como el sarmiento unido a la vid, leíamos ayer.
La alegría de Jesús no es la alegría efímera del mundo. Es algo profundo, que nace del amor, del amor fiel que quiere corresponder al amor incondicional y misericordioso de Dios –por eso dice Jesús que hay que guardar los mandamientos-. Permanecer en el amor es no dejar que el pecado te seduzca con mentiras y engaños. Y si lo hace, ir a la luz y la vida que es Jesús y dejarnos amar y amarle. Y éste, no otros caminos que lo prometen, éste es el verdadero camino hacia la alegría. Imaginaos una alegría plena, eso es lo que Jesús te quiere regalar.
Jesús mismo te enseña el camino, Él mismo es el camino. Jesús te invita a conocer su alegría. ¿Te apuntas?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 22 de mayo

Miércoles 22 de mayo
Santa Joaquina Vedruna, religiosa
Santa Rita de Casia, religiosa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Pistas: Seguimos en el discurso de despedida de Jesús. Quiere que sus discípulos entiendan bien quién es. Él es la vid, a la que los ellos tienen que estar unidos. Es de donde sale la savia que da vida. Jesús ha dicho de muchas maneras que es el Padre el que atrae, el que llama, el que da la fe. Hoy usa la metáfora del labrador para referirse a Él.
Vamos a analizar varias de las imágenes que hoy utiliza para hablar de la relación de sus discípulos con Él y con el Padre: -El que no da fruto será arrancado.
-Ser podado. En las viñas esto hay que hacerlo para que lo superfluo no se lleve la fuerza de la planta, para que el fruto y la planta tengan vigor y no sean solo hojas sin fruto. Es lo contrario al que no da fruto, pero exige sufrimiento, renuncia, obediencia… ¿Te arriesgas a ser “podado”?
-Permanecer en la vid para dar fruto. Porque si no, el sarmiento se seca y no sirve. Es arrancado y arrojado fuera. Sin Jesús, sus discípulos no pueden nada. ¿Cómo va tu relación con Jesús?
-Dar fruto abundante para dar gloria al Padre y ser discípulos. No basta con estar sin estar o creer a medias. Esto implica un estilo de vida (estar unido, ser discípulo), en ocasiones un cambio (ser podado) y dar fruto. ¿Qué frutos estás dando? ¿qué fruto está dando tu comunidad, tu parroquia, tu familia?
Pero en esta exigencia hay una promesa: si permaneces en Jesús y en su Palabra tendrás el poder de Jesús en ti y se cumplirá lo que desees. No es magia, ni buscarás tu voluntad o tus deseos, sino que descubrirás que lo más grande que puedes hacer es seguir el camino de Jesús (porque su palabra está en ti). La oferta es permanecer en Jesús, estar unidos a Él, crecer quitando –podando- lo que sobra. La promesa es dar fruto.
¿Cuál es el poder que hará dar fruto, cuál es la savia que da vida al que está unido a Jesús? Es el Espíritu Santo. Cada vez hablaremos más de Él porque se va acercando la fiesta de Pentecostés. El Espíritu da vida y fuerza para que la Palabra permanezca en ti. Es el que hace desear y pedir con fe. Es el que hace dar fruto.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 20 de mayo

Lunes 20 de mayo
V Semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?». Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

Pistas: Todo de lo que habla Jesús, todo lo que ha enseñado y revelado, sólo puede comprenderse en plenitud cuando viene el Espíritu Santo. Él es el que recordará a los discípulos lo que Jesús ha dicho. Es quien les inspira y guía para dar los primeros pasos de la Iglesia. Es quien les ayudará a entender y a vivir lo que Jesús reveló.
El Espíritu Santo permite que se haga realidad el primer versículo que has leído. Permite que aceptemos los mandamientos y los guardemos –sin su fuerza, saber los mandamientos es sólo una carga, porque no tenemos luz para entenderlos ni fuerza para vivirlos-. El Espíritu Santo es el amor del Padre derramado en nuestros corazones. Nos da a conocer a Jesús y nos descubre a Dios como Padre. Y hace posible experimentar a Dios como amor y presencia viva.
Estos días, al leer el Evangelio de San Juan, nos asomamos al misterio de la Trinidad. Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un solo Dios y tres personas. Jesús es el Hijo hecho hombre que revela al Padre. Jesús es el único camino para creer, para ver, para escuchar, para encontrar verdad y vida. Y todo esto que revela Jesús sólo será posible con el Don de los dones, con Dios mismo dándose, como Amor que se derrama: el Espíritu Santo.
Jesús se revela a ti. ¿Por qué? Porque te acercas a su palabra, porque la crees, porque entras en la dinámica del amor de Dios. Y porque el Espíritu Santo que ya tienes en tu corazón te va haciendo entender y experimentar que Dios te ama, que Él está a tu lado. Esto es un camino a recorrer en el que descubres que Dios no es un ser aislado sino en relación, incluso en sí mismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y que sale de sí mismo para amar. Para amarte.
Por último, qué bonito: Jesús envía un Defensor, alguien (el Espíritu Santo) que te defiende. Te defiende del demonio, de la mentira, de la ignorancia, porque te permite vivir en el amor. Te acompaña, te orienta. Te enseña, te lleva a la verdad completa y hace posible todo lo que acabas de leer.
Pídeselo a Dios en el nombre de Jesús. Él lo prometió, cumplió su promesa y la sigue cumpliendo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 19 de mayo

Domingo 19 de mayo
V domingo de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 13, 31-33a. 34-35
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
—«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»

Pistas: Amar es el nuevo mandamiento, el que lo resume todo, el que Jesús quiere que sea la seña de identidad de sus discípulos. El distintivo que tiene que haber en la Iglesia es el amor. Por ello se nos tiene que identificar. El modelo es Jesús. Él va delante, nos ha enseñado que amar es entregar la vida, es vivir unido al Padre, es buscar y cumplir su voluntad.
El Evangelio de hoy es una invitación a que examines tu vida. ¿Estás amando? ¿está tu comunidad o parroquia cumpliendo lo que Jesús ha mandado?
El que hace que todo esto sea posible es el Espíritu Santo, Él lleva a plenitud la obra de Jesús. Por eso, pídelo, y camina con Jesús. Y así se hará realidad para ti el Evangelio de hoy.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 18 de mayo

Sábado 18 de mayo
San Juan I, papa y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
—«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mi? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.».

Pistas: Pistas: Conocer al Padre. ¿Cómo es posible conocer lo que no se ve? ¿Cómo podemos conocer a Dios? San Juan intenta ayudarnos a entender a Dios haciendo que nos asomemos al misterio de Jesús. Ver al Padre es estar con Jesús, es escuchar su Palabra. Y, por eso, estos Evangelios te invitan a orar, a entrar en relación con Jesús, a aprender a rezar rezando.
Las obras dan testimonio de quién es Jesús. Hoy las obras de Jesús las hacemos los cristianos, con la fuerza del Espíritu Santo y en su Nombre. Las hace la Iglesia: “El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago y aún mayores”. Esto tiene una doble lectura: por un lado, saber descubrir la acción de Dios en el mundo y en tu propia vida. Por otro lado, tú y yo que somos Iglesia ¿sabemos el poder que tiene la oración? ¿hacemos las obras del Padre? Así el Padre será glorificado.
Recuerda esta promesa de Jesús: “Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”. Jesús nos enseña a rezar, a comunicarnos con el Padre, de esta manera tan clara y sencilla. Habla con Jesús, rézale y conocerás a Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Viernes 17 de mayo

Viernes 17 de mayo
San Pascual Bailón, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 1-6
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mi. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice:
—«Señor, no sabemos adonde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde:
—«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mi.»

Pistas: A veces hay motivos para que tiemble el corazón. Tantas dificultades, miedos, tristezas, luchas… El Evangelio de hoy comienza diciéndonos: “que no tiemble vuestro corazón”. No tengas miedo. Y para ello, cree. Para vivir sin miedo, ten fe. Para superar los sufrimientos, ten fe. Cree en Jesús.
Incluso para lo más definitivo que nos puede pasar, la muerte, Jesús tiene una respuesta. Él va delante, preparando sitio. Esto sólo se puede descubrir desde fe y con la luz de la muerte y resurrección de Jesús. Tomás quiere seguir a Jesús, quiere comprender y pregunta.
La respuesta de Jesús nos ha dejado una frase que nos hace asomarnos a su misterio: ¿Quién es? Es el camino, el que acerca a Dios a los hombres y a los hombres a Dios. Por medio de Jesús tenemos acceso a la vida divina. Es la verdad, porque en Jesús podemos encontrar la plenitud de la verdad sobre Dios y sobre el hombre; la plenitud de la revelación (no sólo como conocimientos, sino como relación con Dios). Y la vida. Porque el que se encuentra con Jesús entra en la vida de Dios, en plenitud de vida, ya aquí y por/para la eternidad. Jesús camino, verdad y vida. ¿Qué te dice y qué le dices hoy?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 16 de mayo

Jueves 16 de mayo
IV semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 13, 16-20
Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
—«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: «El que compartía mi pan me ha traicionado.» Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado.»

Pistas: Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les hace caer en la cuenta de que si Él ha actuado de ese modo, los que le siguen deben también descubrir que en entregar la vida, amar y servir, está la verdadera grandeza. Lejos de una visión triunfalista o política del Mesías, Él quiere que los suyos tengan claro el camino que les puede hacer felices.
También Jesús advierte a sus discípulos de la traición que va a sufrir. Él elige entregar su vida y quiere que puedan reconocerle como el Yo soy (una de las maneras de dirigirse a Dios en el Antiguo Testamento). Quiere que entiendan que Dios y Él son lo mismo, que el misterio que esto entraña es reconocerle como el enviado entre los hombres y mujeres para que el mensaje de Dios se haga presente en la humanidad. Y que ellos comprendan que les toca seguir esta tarea cuando Él ya no esté.
A pesar de las dificultades que pueda traerme ¿intento vivir lo que Jesús ha enseñado y entregarme a los demás, servir y amar como Jesús lo hizo?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 15 de mayo

Miércoles 15 de mayo
San Isidro Labrador

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 12, 44-50
En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
—«El que cree en mí, no cree en mi, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre».

Pistas: A Dios no le da igual que las personas le conozcan o no, que se salven o no. Dios quiere que todos se salven. Jesús no ha venido a juzgar sino a salvar. Ha venido a ser luz y sacar el mundo de las tinieblas. Ha venido a hablarte a ti, personalmente.
La palabra de Jesús y la fe en Él abren la puerta a la vida de Dios. Por eso, Dios quiere que le conozcas, y que establezcas una relación con Él por medio de Jesús. Y por eso en su palabra encuentras vida.
Sólo en Jesús hay vida, sólo en Él hay salvación. ¿Quieres creer? ¿Quieres tener vida y salvación? Sigue buscando, sigue rezando con la Palabra de Dios, sigue acercándote a Jesús cada día. Porque su palabra es verdadera y es vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.