Jueves 20 de junio

Jueves 20 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

Pistas: Tantas veces hoy oímos: palabras y palabras y palabras… y no sirven para nada, están vacías. Pero Jesús regala un tesoro a sus discípulos. Les enseña a orar.
Primero, sabiendo quién es Dios: “Vuestro Padre sabe lo que os hace falta”. Le rezas a un Dios que te ama, que es poderoso, que es fiel, que se ha mostrado en Jesús. Por eso, antes de rezar pide siempre el Espíritu Santo, ponte en presencia de Dios, alábale, dale gracias, date cuenta de quién es tu Dios. No le rezas a un Dios lejano, no rezas solo (porque el Espíritu de Dios ora en ti). Le rezas al “Padre”. Dios es padre. Piensa en el alcance de esta afirmación. Recuerda que las palabras se nos quedan pequeñas al hablar de Dios. Por decirlo así: se rompen por arriba… Es del cielo, de lo de arriba, de la vida eterna, de lo alto, de todo lo bello, bueno, verdadero… Así se ha revelado en Jesús como Padre lleno de amor y misericordia. Es nuestro, no rezas solo, no es una oración egoísta. La oración hace familia.
Las peticiones de esta oración son un deseo y un compromiso. Una súplica a Dios y un “me apunto”, “me lo creo”. Quiero santificar el nombre de Dios. Quiero que venga su Reino. Quiero que se haga su voluntad. Y yo voy a hacerlo. Con su gracia y su ayuda, por eso lo pido. Pero yo lo quiero. Perdóname y yo me comprometo a perdonar.
Y podíamos decir que esta oración incluye un: “Cuida de nosotros”. Dame el pan, el de cada día, porque mañana seguirás siendo Dios, porque sólo quiero que tú seas mi seguridad. Por eso, porque confío, sólo pido el de hoy. Y también, defiéndenos del mal y del maligno.
Reza hoy con este Evangelio, despacio, dándole vueltas a cada petición… dejando volar el corazón, porque es la oración que Jesús enseñó.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 19 de junio

Miércoles 19 de junio
San Romualdo, abad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Pistas: Hoy Jesús invita a la autenticidad y a la profundidad.
En esta sociedad nuestra en la que el postureo se valora más que la verdad (y lo podemos ver en las noticias del día a día), este mensaje es muy actual.
Jesús apuesta por otro estilo de vida, no el de los “like”, ni el de aparentar una cosa de cara a la galería y hacer otra. Jesús te invita: Haz limosna (practica la justicia), reza y ayuna de corazón, porque si lo haces tu vida cambiará.
En nuestro mundo no está de moda ser religioso. Tal vez algunas cosas sí: la cofradía, la fiesta del pueblo, los sacramentos de los hijos… pero eso no será más que un barniz superficial si no se comprende el mensaje de Jesús. Si haces limosna, hazla porque eres hijo de Dios, porque quieres ser perfecto como tu Padre es perfecto. Si rezas, hazlo para unirte con Dios, no para ser religioso o por costumbre. Y entonces encontrarás de verdad a Dios.
Puedes examinar tu vida y pensar en qué cosas no eres auténtico, en qué aspectos de tu vida tienes que volver a lo esencial, a la verdad, a vivir como hijo de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 18 de junio

Martes 18 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Pistas: Amar, hacer el bien y rezar. A todos y por todos. A los enemigos, a los que te aborrecen y a los que te persiguen o calumnian. Ponle cara a lo que Jesús dice hoy ¿Tienes enemigos, gente que te quiere mal o que te hace daño? ¿cómo los tratas?
Esto sólo es posible si se descubre el amor de Dios, que te quiere siempre a ti, con un amor que es gratuito para ti. Si Dios en su Espíritu Santo está en tu corazón, si la Eucaristía te alimenta y te unes a Jesús en ella, si por medio de Jesús tenemos acceso a la salvación y la vida de Dios, ése tiene que ser nuestro modelo: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.
Puede servirte el Evangelio de hoy de examen y estímulo ¿Qué puedes hacer para que tu vida se parezca más a la de un discípulo de Jesús? Sin oración, sin encuentro con Él, es imposible. Sin tu esfuerzo también. Deja que la Palabra de Dios te interpele y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 17 de junio

Lunes 17 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia.
Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

Pistas: En su tiempo el ojo por ojo y diente por diente supuso un avance. Imagina, no es lo mismo si tú me robas 100 €, me los devuelves y quedamos en paz. O si me robas 100 €, me los devuelves y te corto una mano…
Por otra parte, el «ojo por ojo y diente por diente» es la justicia que nos apetece aplicar. El que me la hace, que la pague. El revanchismo.
Pero Jesús va más allá. Quiere enseñar a sus discípulos a vivir en la misericordia y la compasión, porque así es Dios con nosotros. Estas líneas son de las que nos gustaría borrar del Nuevo Testamento porque nos parecen demasiado exigentes… pero Jesús vivió así y realmente no hay otro camino para seguirle que aprender a amar gratuitamente, como Dios nos ama a nosotros. Amar sin esperar nada a cambio, amar incluso al enemigo o al que sabemos que no nos lo va a agradecer nunca. Si lo piensas ¿cuál es el límite del amor de Dios y de su misericordia? ¿cuánto le agradecemos o correspondemos y Él sigue amándonos?
Es una invitación exigente la del Evangelio de hoy, pero si todos los cristianos viviéramos así ¿qué sucedería en el mundo?
Ten en cuenta que Jesús no fue un tonto que se dejó pisar. Supo entregar su vida, perdonar a sus enemigos (a los que lo estaban matando), oró por ellos y con su amor, misericordia y sacrificio cambió la historia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 15 de junio

Sábado 15 de junio
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 33-37
En aquel tiempo, dijo, Jesús a sus discípulos: Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no.
Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Pistas: Jesús invita a vivir en la verdad. Piensa por un momento cómo sería un mundo en el que nos podemos fiar unos de otros, en el que la palabra tenga auténtico valor. Pues esto es lo que Jesús propone a sus discípulos. Lejos de la mentira y del engaño, de la desconfianza y del cansancio de tener que analizar todo y buscar dobles sentidos. Imagina un mundo sin postureo, una política sin hipocresía, unas relaciones verdaderas…
La tentación es amoldarse al mundo y dejarse arrastrar por la inercia. Pero lo importante no es si los demás viven así, sino mirar tu propia vida. Lo importante es qué haces tú por cambiar la tendencia. Recuerda que Jesús enseña lo que hay detrás de la ley, ayuda a profundizar en ella. Hoy propone el valor de la palabra, de la verdad, de la honestidad… Y los cristianos estamos llamados a ser así, a poner estos valores en medio del mundo. ¿Qué comunidad o parroquia estás construyendo? ¿Llevas esto a tu familia y a tus amistades?
Reza, llénate de la fuerza del Espíritu Santo y aprende a vivir como Jesús te propone. Y a ti ¿qué te dice el Señor en este Evangelio?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 14 de junio

Viernes 14 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: A Jesús no le gustan las medias tintas y así enseña a vivir a sus discípulos. En realidad, si lo pensamos desapasionadamente, así estamos hechos todos, para una vida auténtica. Luego nos acomodamos. Pero si miramos dentro, siempre queremos ser felices, queremos estar bien, y si puede ser mejor, es lo que deseamos.
Jesús enseña un camino, el de la autenticidad, el de descubrir qué hay detrás de las normas, de la ley y los mandamientos. Y quitar de nuestra vida todo lo que no nos deje vivir la vida de Dios. Así hay que entender las palabras de Jesús de hoy. Es que ¿hay felicidad en ver a las personas como objetos? ¿en no ser fiel en el corazón a la persona que se ama? ¿es que alguien al imaginarse la historia de amor de su vida piensa en un amor a medias, en unos años hasta que me canse de él o de ella?
Jesús nos invita a descubrir el amor de Dios, a dejar que el Espíritu Santo grabe en nuestro corazón un estilo de vida que nos lleva a una existencia más plena. Por eso estos días Jesús dirá: «Habéis oído que se dijo, pero yo os digo». Porque quiere llevar a plenitud la revelación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 13 de junio

Jueves 13 de junio
Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 17, 1-2.9. 14-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú has dado sobre toda la carne, dé la vida eterna a todos los que le ha dado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo le he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».

Pistas: Celebramos hoy la fiesta de Jesucristo sumo y eterno sacerdote y la liturgia nos propone este evangelio. Jesús intercediendo, rogando por sus discípulos, haciendo de puente entre Dios y los hombres. Pidiendo para nosotros la santificación. Pidiendo que vivamos protegidos del maligno, en la verdad, en unidad, en el amor, conociendo a Jesús, pudiendo contemplar su gloria. Vamos a fijarnos en algunos detalles.
Jesús va a dar gloria al Padre y manifestar al mundo el poder de Dios y se convertirá en el que da la vida eterna.
Esa vida, esa salvación, hará que sus discípulos sean diferentes al mundo. Pero tendrán que estar ahí. La fe no es un invernadero o un refugio. La fe se vive en el mundo. Pero hay que luchar contra el maligno (por eso Jesús pide que el Padre les proteja), hay que luchar por vivir en la verdad que es la palabra de Jesús.
¿Qué más pide Jesús al Padre? Que sus discípulos seamos uno. Sirve el Evangelio de hoy para examinar cómo estás viviendo la fe en tu comunidad, en tu parroquia o en tu familia ¿construyes unidad o división? Jesús dice que ésta es una condición para que el mundo crea. No es cualquier unidad. Es la misma que hay entre Él y el Padre. Una unidad tan grande que son un solo Dios, pero a la vez Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y precisamente el Espíritu es el que lleva a plenitud la obra de Jesús haciendo posible vivir todo esto.
Tienes muchas ideas en el Evangelio de hoy, escoge algo que te toque el corazón y ora con ello.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Santísima Trinidad

Evangelio según San Juan 16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»

Miércoles 12 de junio

Miércoles 12 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.

Pistas: Siempre existe la tentación de comprender el mensaje de Jesús como algo light. “Dios me ama y me perdona” se pone a la altura de “puedo hacer lo que quiera porque Dios me perdonará”. Como un niño mimado al que se le enseña que sus actos no tienen consecuencias. Pero el enfoque es otro: Jesús no ha venido a destruir la ley sino a llevarla a plenitud. No ha venido a decir que se puede vivir de cualquier manera sino a enseñar un estilo de vida que hace que la ley se escriba en lo profundo del corazón. Una ley que se vive no por miedo o imposición, no por aparentar, sino por corresponder al gratuito e inmenso amor de Dios.
Jesús ha venido a dar plenitud al mensaje de salvación que Dios había ido revelando a los profetas y al pueblo elegido. El cumplimiento y plenitud de ese mensaje es la vida en el Espíritu, la vida de la gracia.
Examina tu vida a la luz de las palabras de Jesús hoy. Él te invita a una vida plena. Pide el Espíritu Santo y podrás entender y vivir lo que Jesús ha enseñado.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 11 de junio

Martes, 11 de junio
San Bernabé, apóstol

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 10, 7-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
-«Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.»

Pistas: Seguir a Jesús implica recibir una misión. Estos hombres llevaban tiempo con Él, aprendiendo y viendo las cosas que hacía y decía. Van descubriendo quién es. Y hoy los envía: “id y proclamad”. Les manda hacer lo mismo que él hacía.
Tal vez al leer esto pienses: “bueno, esto no va conmigo… es para los obispos, los curas o los misioneros, o para las monjas…”. Pero hay una clave que sirve para todos: “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. La fe no puede dejarnos indiferentes, tiene que transformar nuestra vida, tiene que llevarnos a un modo de ser y actuar. La fe es un regalo, pero no es una baratija. Es gratis, pero transforma. Y seguro que Jesús te está pidiendo algo a ti hoy. Porque el Espíritu Santo actúa en tu vida, te da la salvación de Dios como un regalo. No por ser bueno o porque hayas hecho algo para merecerlo, porque esto no funciona así. Y este gran regalo ¿te lo puedes guardar para ti? Un amor sin condiciones, un poder que puede transformar el mundo ¿nos lo podemos guardar en la Iglesia para nosotros?
Hace unos días escuchaba a un hombre decir que cada vez se atrevía menos a manifestar públicamente su fe. No se atrevía a decirle a un familiar que se examinaba que estaba rezando por él, no quería que pensase cosas raras o creyese que dudaba de él o de su capacidad. O en una conversación se callaba sus ideas cristianas para que no le tildasen de retrógrado o fundamentalista. Pero entonces, si vivimos así, ¿qué fe tenemos? ¿qué valentía? ¿qué nos importa? ¿qué amor o esperanza nos da la fe? ¿cómo podrá actuar el Espíritu Santo en nosotros? No se trata de dar lecciones, ni de ser buenos o creernos mejores. Se trata de corresponder, de fiarse, de amar y de vivir. Se trata de dejar a Dios ser Dios en tu vida.
Fíjate: Jesús les manda realizar unas acciones y les da poder para hacerlo. Luego volverán contentos porque han sucedido las cosas que Jesús les mandó hacer. Les advierte de cuál ha de ser su actitud: fiarse (no ir con seguridades), saber que Dios cuida de ellos. No buscar prosperar para tener paz. ¿Cómo quieres que sea tu fe?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.