Jueves 31 de enero

Jueves 31 de enero
San Juan Bosco, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 4, 21-25
En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: ¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír que oiga.
Les dijo también: Atención a lo que estáis oyendo: La medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

Pistas: En la noche, en una casa judía en tiempos de Jesús… ¿Alguien encenderá un candil para esconderlo? ¡Qué cosa más absurda! Y si alguien lo hace, otro lo sacará, porque si se enciende es para que alumbre. Y dice Jesús: el que quiera entender, que entienda.
Él es la luz del mundo. Y la luz no se enciende para esconderla, y aunque se esconda, brilla. Si la luz de Jesús entra en tu vida, no es para esconderla. Por eso, si permites que Jesús actúe en ti, si te encuentras con Él y le sigues, su luz resplandecerá en tu vida.
“La medida que uséis, la usarán con vosotros”. Jesús enseña muchas veces y de muchos modos la seriedad de nuestra relación con el prójimo: el amor al otro, al enemigo, al que persigue… es el amor sin medida como el suyo. No juzgar (la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio). Poner la otra mejilla. «Perdónanos como perdonamos», decimos en el Padre Nuestro.
“Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Pero ¿por qué dice esto Jesús? Porque la salvación, la Gracia, es un regalo. Pero no es una baratija acoger el Espíritu Santo y sus dones. Implica dejar que Dios transforme el corazón y vivir como discípulo de Jesús. La Gracia de Dios crece en quien la acoge, porque su amor no tiene medida. Y el que la rechaza, se cierra al amor de Dios. Y finalmente lo perderá todo. Porque el que no quiere a Dios en su vida, podrá tener muchas cosas, pero no lo fundamental.
Dios no deja de ofrecerte su Gracia, porque su deseo es salvar a todos. Si tu medida para el amor, para la fe, para el prójimo, para Dios es tacaña, no dejarás que brille la luz en la oscuridad. Una llama puede parecer poco importante, pero es capaz de deshacer la oscuridad y las tinieblas.
La luz de Jesús está aquí y resplandece. Si la dejas entrar, cada día brillará más en ti e iluminará tu camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 30 de enero

Miércoles 30 de enero
III semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 4, 1-20
En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago.
Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y el gentío se quedó en la orilla.
Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó.
Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron y no dio grano.
El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno. Y añadió: El que tenga oídos para oír que oiga.
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo: A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que «por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdone».
Y añadió: ¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso, al escucharla la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la Palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la Palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la Palabra, y se queda estéril.
Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la Palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.

Pistas: Posiblemente hayas leído muchas veces esta parábola. Para rezar con ella puedes plantearte ¿qué tengo yo de cada terreno en mi vida? ¿estoy siendo tierra buena que acoge la Palabra? ¿doy fruto? ¿qué tipo de fruto doy? ¿le pido a Dios la fuerza de su Espíritu, los dones para arrancar zarzas, quitar piedras y no quedarme a la orilla del camino?
Hay un detalle muy bonito en la manera de proceder de Jesús. Siempre les habla del mismo modo: no da largas explicaciones teóricas, sino sugerentes parábolas de la vida cotidiana de los que le escuchan. No explica del todo, sino que invita a buscar: “El que tenga oídos para oír que oiga”.
Pero después, estando con Él, siendo sus discípulos, siendo de los suyos, todo se explica y se entiende. Sólo en presencia de Jesús se puede profundizar su palabra. En esta línea hay que entender el “A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio…”. Sólo los que reconocen a Jesús como Mesías, sólo los que se asomen a su misterio y crean en Él podrán comprender su Palabra y aceptarla. Podrán conocer los secretos del Reino y, así, transmitirlos a otros, como semilla que brota en tierra buena.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 29 de enero

Martes 29 de enero
III semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 31-35
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús, y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.
Les contestó: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y paseando la mirada por el corro, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Pistas: Jesús establece un nuevo tipo de relación con sus discípulos. El que cumple la voluntad de Dios entra a formar parte de su familia. No es servidumbre, no es obligación, no es dependencia (en el mal sentido). Es ser familia de Jesús.
Para entender mejor este Evangelio hay que comprender el cambio social que se estaba dando en tiempos de Jesús en la idea de familia. Desde el antiguo Israel, la familia era más amplia que los meros lazos de sangre. Podemos decir que era el clan: cuantos más miembros, más riqueza, más protección y seguridad, y por tanto más posibilidades de un futuro próspero. Pero en época de Jesús está en crisis esta idea. Los impuestos romanos, los del templo, había que acoger y pagar el sustento de los soldados en las propias familias… Así que muchas familias tenían bastante con sobrevivir y cada uno iba un poco a lo suyo.
Jesús quiere crear una familia. Basada en el amor a Dios y, por tanto, según su mensaje, en el amor al prójimo. Cumplir la voluntad de Dios es tener fe y vivir de acuerdo a ella. Así que la palabra de Dios hoy te propone un camino: el de ser discípulo, el de ser familia, ser comunidad. ¿Te atreves a ser de la familia de Jesús? ¿te atreves a construir Iglesia? ¿te atreves a ampliar horizontes, a cambiar las cosas? Entonces eres su hermano, y su hermana y su madre. Entonces, eres su familia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 28 de febrero

Lunes 28 de enero
Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 22-30
En aquel tiempo, unos letrados de Jerusalén decían: Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.
El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones: ¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido.
Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre. Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Pistas: Jesús es el hombre ungido por el Espíritu Santo, lleno del Espíritu Santo. Todo lo que hace está movido por la fuerza y el poder del Espíritu.
Los enemigos de Jesús no ven más allá del miedo que le tienen porque, desde que está Jesús, todo para ellos es tan diferente que no son capaces de procesarlo. Hace peligrar sus tradiciones y su modo de vivir la religión. El enfrentamiento con ellos llega a tal punto que le acusan de estar poseído o de que la fuerza del demonio actúa en Él. Jesús intenta hacerles pensar. Y dice palabras muy duras: “Todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”.
¿Cómo podemos entender esto? El Espíritu es el Don de los dones, es Dios mismo habitando en los corazones de los hombres, es el que actúa concediendo los dones y la fuerza de Dios, es el Amor de Dios. Por tanto, rechazar el Espíritu Santo es rechazar el amor de Dios, es rechazar ser guiado por Dios. Si rechazas el Espíritu, es decir, si te niegas a abrirle la puerta, a dejarle entrar ¿vas a poder ser amado y perdonado? ¿vas a poder conocer a Dios?
Jesús promete enviar el Espíritu Santo después de resucitar y cumplió esa promesa. Este Evangelio es una buena ocasión para que pidas que esa promesa se cumpla en tu vida. Para tener la llama del Espíritu Santo viva en tu corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

IV Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 4,21-30.
Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír».
Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?».
Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún».
Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país.
Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.
También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio».
Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron
y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Domingo 27 de enero

Domingo 27 de enero
III domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 1, 1-4; 4, 14-21
Excelentísimo Teófilo:
Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: —«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»

Pistas: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.
¿Quién es Jesús? Es el que cumple las Escrituras. Es el que está ungido por el Espíritu (recuerda el Bautismo de Jesús). Y por eso trae la Buena Noticia (el Evangelio). Trae libertad. Realiza el año de gracia. En el libro del Levítico era el año jubilar en el que se cancelaban las deudas y todas las posesiones retornaban a sus antiguos dueños. Y se cumple con Jesús, el Mesías que trae la liberación a los cautivos y oprimidos. Que te devuelve tu libertad, sea cual sea tu esclavitud personal.
Ahora, lleva la Palabra de Dios a tu vida ¿Necesitas salvación? ¿necesitas libertad? ¿necesitas escuchar una Buena Noticia? ¿necesitas que se cancelen las deudas de tus pecados, de tus miserias y mediocridades?
En Jesús se cumple la Escritura. Es el que está ungido para salvar. Ha cumplido la Palabra de Dios con creces. Vivo y resucitado es el camino hacia Dios, el que da el Espíritu Santo. Es el que salva.
Te invito a que fijes tus ojos en Él y escuches cómo te dice que las promesas de Dios para tu vida, las promesas de Dios para la humanidad, son verdad y se cumplen en Él. Y, siguiéndole, quedarás restaurado.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 26 de enero santos Timoteo y Tito

Sábado 26 de enero
Santos Timoteo y Tito, obispos

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 20-21
En aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Pistas: En el capítulo 3, San Marcos nos cuenta cómo Jesús elige unas personas para que estuvieran con Él. Aumenta su familia con el grupo de los discípulos. Más adelante nos explica que cuando iban a buscarlo y no pueden llegar hasta Él a causa del gentío, le mandan este recado: “Tu Madre y tus hermanos te buscan”. A lo que Jesús responde que su madre y sus hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen.
La relación que establece Jesús con sus discípulos es como la que se da en una familia. Y la misión es lo más importante para Él. Se entrega completamente a los demás. Todas sus fuerzas y su tiempo. Es un amor sin medida, cuya máxima expresión será su muerte en la cruz.
Hoy nos dice el Evangelio que parece que está fuera de sus cabales. Van a buscarlo porque piensan que ha perdido el norte, que tanta entrega no es buena. Y un punto de esta «locura» de Jesús es la de cambiar las relaciones con los demás por fidelidad al Evangelio. Es la locura de entregar la vida por encima de las propias fuerzas. Y es locura para quienes no entienden que Él ha venido a cambiar las cosas. Por eso los santos –discípulos de Jesús- parecen personas tan extraordinarias, porque entregan su vida como Él lo hizo, por encima de sus propias fuerzas –con la fuerza del Espíritu Santo-.
Puedes orar con estas preguntas: ¿Hasta dónde está llegando tu respuesta a Jesús? ¿Cómo son tus relaciones con los demás? ¿A qué dedicas tu tiempo, tu esfuerzo, tus recursos…? ¿Quieres ser parte de la familia de Jesús?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Viernes 25 de enero

Viernes 25 de enero
Conversión de San Pablo, apóstol

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 16, 15-18
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
-«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Pistas: Hoy es la fiesta de la conversión de San Pablo. De perseguidor y fanático religioso, tras su experiencia de encuentro con Jesús Resucitado, pasa a dedicar su vida al anuncio del Evangelio. Su papel es importantísimo en los primeros pasos del cristianismo y en la evangelización de los no judíos. Y no lo tuvo fácil, pero nunca se dio por vencido. En cada circunstancia vivió como discípulo de Jesús y como apóstol suyo.
Hoy damos un salto, hasta el final del Evangelio. Jesús resucitado se aparece a los Apóstoles (el grupo que Él había escogido para que fuesen sus testigos) y les da su misión.
Este Evangelio nos recuerda una dimensión fundamental del cristiano: ir y proclamar el Evangelio. Si eres discípulo de Jesús, si estás bautizado, evangelizar ha de formar parte de tu día a día. Ser testigo de tu fe. Porque el que acoja el Evangelio se salvará y el que se resista a creer se condenará. Nos gustaría borrar estas líneas de la Biblia, pero son parte del mensaje de Jesús. Acoger el Evangelio o no, creer o no, son condiciones para salvarse o condenarse. No basta con ser buenos. Por eso San Pablo sentía la urgencia de hacer llegar a todos el Evangelio. Por eso no da igual vivir de un modo o de otro. Por eso no da igual el modo en que tu parroquia, tu comunidad o tú mismo vivís la fe.
Ser bautizado significa entrar a formar parte de la comunidad de los que siguen a Jesús, quedar llenos del Espíritu Santo, con fuerza para vivir como discípulos, con poder para actuar como Jesús enseña y anunciar el Evangelio a los demás. No sólo es tener la experiencia de encuentro con Jesús, sino vivir como Él propone.
La fe hará que sucedan cosas maravillosas (si leéis las cartas de San Pablo o la vida de muchos santos a lo largo de la historia veréis que los signos de los que habla el Evangelio de Marcos acompañan a los discípulos de Jesús). En la historia de la Iglesia han sucedido, suceden y sucederán cosas como las que cuenta el Evangelio de hoy. Jesús pone en tus manos su promesa. Y tú decides.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 24 de enero

Jueves 24 de enero
San Francisco de Sales, obispo y doctor de la iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 7-12
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea.
Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Pistas: Jesús ha ido recorriendo Galilea. Vienen a Él de todas partes. Y se van haciendo grupos: los que se fían de Él y le siguen –sus discípulos-, muchos que le buscan porque le necesitan y los que quieren destruirle (ayer leíamos cómo los fariseos y los herodianos, que se llevaban muy mal entre ellos, son capaces de negociar y entenderse para acabar con Jesús).
Mañana leeríamos -si no fuera fiesta- cómo Jesús llama a algunos para que le sigan. Y de modo especial a un grupo de doce para que estén con Él. Ellos serán sus apóstoles. Sus testigos.
Jesús no deja indiferente a nadie. Ni entonces, ni ahora. Por eso también tú tienes que posicionarte ante Jesús. La indiferencia es también una posición (“se quedaron callados”, decía el Evangelio de ayer). Tómate un tiempo para releer este Evangelio y pensar dónde estás: ¿Voy con Jesús o prefiero observar desde fuera? ¿Me da igual? Por la actitud de Jesús se puede adivinar que vendrán dificultades. Se va ganando enemigos poderosos porque lo que dice no es popular. Es la verdad y a veces la verdad escuece. Ser discípulo implica afrontar dificultades, pero en Jesús hay salvación. ¿En qué grupo estás tú?
Jesús no busca el triunfo, busca poder instruir a sus discípulos y predicar el Reino. Por eso muchas veces manda callar a los que dicen que es el Mesías o el Hijo de Dios. Necesita tiempo para llevar a cabo su misión. Si eres una persona implicada en la Iglesia, fíjate qué importante es tener en cuenta esto. No se trata de éxitos momentáneos, sino de ser fiel a la voluntad de Dios. Se trata de construir una comunidad de personas que siguen a Jesús y a pesar de las dificultades (internas y externas) viven como Él enseña. ¿En qué grupo quieres estar tú?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 23 de enero

Miércoles 23 de enero
San Ildefonso, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 1-6
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: Levántate y ponte ahí en medio.
Y a ellos les preguntó: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Se quedaron callados.
Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: Extiende el brazo. Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Pistas: La fama de Jesús se extiende y muchos le observan. Hay quienes ven peligrar su forma de entender la religión y por eso quieren quitarlo de en medio. Les incomodan la actitud y las acciones de Jesús. Buscan la manera de acusarlo y dejarlo en evidencia.
Pero la curación de hoy les deja en evidencia a ellos. “¿Qué está permitido en sábado? ¿hacer lo bueno o lo malo? ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Se quedaron callados”. Qué triste es quedarse callados para seguir viviendo una fe de apariencias o de cumplimiento, tal vez creyéndose mejores que los demás… La pregunta que podemos hacernos es ¿se parecerá en algo mi fe o mi religiosidad a la de aquellos que observaban a Jesús? O realmente me dejo interpelar por Él ¿Me quedo callado, es decir, sin tomar partido, eligiendo la postura más cómoda? O busco la verdad, incluso si eso implica reconocer que estoy equivocado y necesito cambiar.
Seguir a Jesús implica vivir desde el interior. El alma de la vida de un cristiano tiene que ser el mandamiento del amor a Dios y al prójimo como a uno mismo. El modelo es Jesús y el que nos hace capaces el Espíritu Santo. Toda tu religiosidad, tu pastoral, tu testimonio, tu vida será la de un discípulo de Jesús si descubres lo que va enseñando estos días en el Evangelio.
Al final los fariseos y los herodianos se unen contra Jesús (se llevaban mal, políticamente eran opuestos). No reflexionan, no ven la verdad y quieren acabar con Jesús. Y el mal teje su tela de araña para intentar acabar con el bien. Pero Jesús será más fuerte, el amor de Dios será más grande.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.