Martes 21 de junio

Martes 21 de junio

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Pistas: Jesús nos dice a sus discípulos: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.
¿Amar a los enemigos? ¿hacer el bien a los que te aborrecen? y ¿rezar por los que te persiguen o calumnian? ¿Quién puede hacer esto? El cristianismo no te dice: “No robes ni mates y ya está” o “tú cumple con lo externo y te llega”. Al contrario, te propone un camino de perfección porque eres hijo de Dios, tienes el Espíritu Santo y Jesús ha dado su vida por ti. La propuesta de Jesús es ser el camino para entrar en la vida de Dios y que Dios entre en tu vida. Y esto implica que no puedes vivir de cualquier modo. Jesús cambia los criterios al poner por encima de todo lo demás el amor y el perdón.
¿Te has acomodado? ¿te estás conformando con menos de lo que Dios te ofrece y te pide? Pues entonces no estás siendo discípulo de Jesús. No estás siendo cristiano.
¿Qué haces de extraordinario? Si acoges el Espíritu Santo, si en Jesús encuentras la verdad, el camino, la vida, la libertad, la luz. Si por medio de Jesús llegas al Padre, tu vida cambiará. Vivirás en el amor, sabrás que Jesús está contigo todos los días hasta el fin del mundo. Experimentarás que en lo que Él ha vencido, tú también sales vencedor. Tú eres hijo de Dios, estás lleno del Espíritu Santo (de Dios mismo) y tienes sus dones para que puedas crecer día a día en perfección, en santidad.

¿Te atreves a seguir a Jesús? ¿Te atreves a vivir algo extraordinario?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 19 de junio

Lunes 19 de junio
San Romualdo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

Pistas: El “ojo por ojo, diente por diente” supuso en su tiempo un avance contra las venganzas indiscriminadas, que eran muy frecuentes hasta ese momento. Pero Jesús quiere ir a lo profundo de este mandato. Porque llega el tiempo nuevo, el del Reino de Dios, en el que el criterio será el amor y la misericordia que Jesús nos mostró.
¿Cuántas veces en tu vida te guías por el “ojo por ojo”? ¿Cuántas veces el único criterio es quedar por encima, salirnos con la nuestra, doblegar al otro? Jesús enseña otro camino, en el que Él va delante: el del amor incluso al enemigo, el de la compasión. Enseña el camino de la gratuidad y la entrega. Y si queremos ser discípulos suyos, si queremos ser mejores que los fariseos y los escribas a los que Jesús llamaba hipócritas, su propuesta es vencer el mal a fuerza de bien. Su propuesta es no ser del mundo sino mostrar el amor que Dios mismo pone en nuestros corazones con nuestras actitudes y acciones.
El tiempo nuevo que Jesús inaugura es el tiempo del Espíritu Santo. Él llena nuestros corazones de amor y de sus dones para que podamos ser discípulos de Jesús. Viviendo los mandamientos no como una carga o como algo extraordinario, sino como algo escrito en nuestro corazón y que nos hace vivir con plenitud. Es más, el Espíritu Santo nos transforma para que vivamos como hijos de Dios en Cristo.
El Evangelio de hoy nos propone un camino que nos libra del peso del odio y del rencor, de la soberbia y el orgullo. Y nos permite parecernos al Maestro. Si en tu vida pesan más la necesidad de venganza, ajustar cuentas o apuntar el mal que puedes recibir, vuelve a leer este Evangelio y fíjate en Jesús. Pudiendo cambiar su pasión, su sufrimiento, no rehuyó nada de esto. No promovió un Reino que se imponga a base de guerras o conflictos, sino todo lo contrario. Nos enseña siempre a buscar la paz, el amor y el bien, pilares que predicó con su ejemplo de entrega absoluta.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, solemnidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

Pistas: Jesús es la vida. Y elige darnos vida convirtiendo el Pan y el Vino en Él mismo. Este discurso que hemos leído nos ayuda a comprender el significado de esta fiesta. Es Pan que da vida eterna, para siempre. Da la vida de Dios. Da la posibilidad de vivir por Jesús y vivir en Jesús. Todo lo que Jesús prometió no es un sueño, es real, y Él se queda con nosotros en la Eucaristía.
Un signo muy sencillo pero con un grandísimo significado: el pan es alimento. Y da fuerza y vida. Quíta la debilidad y destruye los efectos del pecado. Acercarse a la Eucaristía es alimentarse para poder vivir como discípulo de Jesús. Porque necesitamos nutrirnos de su presencia, de su verdad, de su gracia, para nuestro camino de fe, para nuestra vida diaria y para alcanzar la auténtica felicidad. Por eso la Eucaristía es presencia de todo el acontecimiento salvador de Jesús: su misma persona, su muerte y resurrección, la presencia del Espíritu Santo. Y en Jesús se cumplen los anhelos y esperanzas de los hombres.
Compartir la mesa nos hace entrar en comunión. Con los nuestros, con nuestra familia y amigos compartimos el alimento juntos en la misma mesa. De un modo parecido aunque mucho más trascendente, comer del mismo Pan de Vida, unirnos a Jesús, nos hace hijos de Dios y hermanos. Por eso a la Eucaristía la llamamos también comunión.
Hoy es un día para rezar, para adentrarnos en este misterio de la Eucaristía ¿Cómo la estás viviendo? Es Jesús que viene a darte vida, es su promesa que se cumple. Es su muerte y resurrección, su entrega por amor que te da la vida para siempre.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 17 de junio

Sábado 17 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 33-37

En aquel tiempo, dijo, Jesús a sus discípulos: Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey.
Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Pistas: Este Evangelio se entiende mejor al saber que el judaísmo de tiempos de Jesús tenía una amplia casuística sobre el juramento. La necesidad de avalar la propia palabra reflejaba un clima de desconfianza. Jesús quiere que sus discípulos vivan de otro modo: “A vosotros os basta decir sí o no”. Porque entrar en su Reino trae consigo el cambio en el modo de relacionarse con los demás y con uno mismo.
La mentira siempre tiene que ver con otros pecados: se miente para esconder algo que se ha hecho mal, para aparentar algo que no se es o para conseguir un fin sin importar los medios. A veces se miente porque así creemos que tendremos paz o evitaremos conflictos. Aparentemente vamos a conseguir un bien con ello, pero lo único que hacemos es equivocarnos e irnos dejando atrapar por el pecado. Por eso apartarse de la mentira implica convertirse, acercarse a Jesús y librarnos de la esclavitud del pecado.
Jesús propone, por tanto, vivir en la verdad como un camino para no permitir que el mal se cuele en la vida. Supone que te aceptes a ti mismo porque Dios te ama aún con tus flaquezas. Pero querer aparentar o querer ocultar conduce a que el pecado pueda entrar y arraigarse en nosotros, “viene del Maligno”.
Puedes reflexionar al releer el Evangelio en cómo estás viviendo: ¿Llamas a las cosas por su nombre en tu vida o te engañas e intentas engañar a los demás? ¿mientes? ¿te autojustificas? ¿aparentas algo que no eres? En definitiva: ¿Intentas vivir en la verdad?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 16 de junio

Viernes 16 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio».
Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo.
Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo.
Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: Continúa Jesús con el esquema: “Habéis oído…, pero yo os digo”. Jesús va a la raíz de las cosas. No quiere una comprensión superficial de los mandamientos, sino que le da importancia a lo que sale del corazón. Por eso si algo te lleva a pecar, es mejor apartarlo de tu vida.
Propone Jesús hoy el ideal del amor: la entrega, la fidelidad. En el trasfondo está también la familia. Esto es lo que todas las personas buscan: amar y ser amados. Y la fe cristiana nos propone este mismo ideal. El adulterio lleva a pensar que el placer y el propio interés es lo principal. Muchas veces lleva también a utilizar a las personas o a sentirse utilizado.
Por eso, el “no cometerás adulterio” es elevado por Jesús a otro nivel y situado no como una norma externa a la persona sino como algo que responde a lo escrito en su interior. Es una llamada a vivir en el amor, a superar el egoísmo, a ser más libre y más feliz. Porque la fe es un camino hacia la felicidad en el que Dios siempre te está esperando.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 15 de junio

Jueves 15 de Junio
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado.
Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado, merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto.

Pistas: Como anunciamos, el Evangelio de hoy nos ayuda a entender por qué Jesús no ha venido a abolir sino a llevar a plenitud la ley y los profetas. No vale con un mero cumplimiento externo. Lo que Jesús pide es que descubramos que no se trata apariencias o de mínimos. Una religiosidad que se fundamente en eso no sirve. Así que “si no sois mejores que los letrados y los fariseos no entraréis en el Reino de los Cielos”.
Esto no es sólo para leerlo. Tradúcelo a tu vida de fe y a tu religiosidad. El no matarás, en Jesús se convierte finalmente en amar como Él ha amado, entregando la vida. Se traducirá en amar al enemigo y orar por los que persiguen. Éste es el camino que Él propone. Y desde ahí tu religiosidad será sincera. También sirve al revés, si tu religiosidad, tu culto a Dios, es auténtico, esto te llevará a un estilo determinado de vida como discípulo de Jesús.
Aprovecha este Evangelio para revisar tu vida. Pide a Jesús que el Espíritu Santo inunde tu corazón con su presencia y dones para que puedas ser mejor que los que Jesús critica hoy cuando nos dice que no basta con conocer y aparentar, no basta con tradiciones y ritos. Al repasar qué ocurre en tu día a día reconoce también tus errores, con la seguridad de que en Jesús hay perdón. Y ya sabes que si no quieres que el pecado te atrape (te meta en la cárcel), el camino es ser libre como Jesús, amar y vivir en la verdad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 14 de junio

Miércoles 14 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos..

Pistas: Para los judíos la ley era el compendio de toda sabiduría humana y divina, la revelación de Dios mismo, una guía completa y segura de conducta. Para ellos tiene valor salvífico. Pero la actitud de Jesús ante tradiciones y normas, y ante la ley misma, les descoloca. Jesús supera la ley y los profetas, no destruyéndola o negándola, sino llevándola a plenitud. Es decir, profundizando en su sentido, purificándola, liberándola de artificios, yendo a la esencia y no a la adaptación al interés humano. Y no dejará de cumplirse, entre otras cosas porque la ley y los profetas anuncian a Jesús. Y el mismo Jesús es la plenitud de la Ley y los profetas.
En los Evangelios de los próximos días podrás entender mejor las palabras de Jesús que has leído hoy. Comprobarás cómo Jesús va a lo profundo de la ley y lleva a plenitud lo anunciado por los profetas. Y por eso vivir como Jesús enseña es el camino para ser grande. Porque su enseñanza no son teorías. Él va delante, No sólo revela cómo es Dios y nos pide un estilo de vida. No sólo pide que le sigamos y seamos discípulos suyos, sino que nos da la capacidad y la fuerza para hacerlo. Está con nosotros y nos da el Espíritu Santo.
Si quieres ser feliz, si quieres ser santo, si quieres ser grande en el Reino de los Cielos, tienes que escoger un estilo de vida determinado: el de discípulo de Jesús. Y podrás hacerlo porque no estás solo, Jesús va contigo y tienes en ti el Espíritu Santo y sus dones.
La ley de Jesús nace del encuentro con Él, es seguimiento y es amor. Por eso es la ley llevada a plenitud. Y porque en Jesús los profetas, las promesas de Dios, se cumplen. Por eso el camino de Jesús es de felicidad, no una carga. Y eso te hará grande ante Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 13 de junio

Martes 13 de junio
San Antonio de Padua, presbítero y doctor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Pistas: Una fe sin obras, un cristiano que no vive como discípulo de Jesús, una Iglesia que no evangeliza, unas comunidades cristianas que no transforman la sociedad, una luz que no alumbra, una sal que no sala… ¿Qué son? ¿Para qué sirven?
Ahora mira a tu vida. No permitas que la mediocridad y la comodidad te engañen. No permitas que el pecado te atrape y te haga ser un hipócrita. Acude a la misericordia de Dios. No permitas que te engañen haciéndote pensar que no vales o que no puedes. Acude al amor incondicional de Dios. No te rindas, tienes el Espíritu Santo que te hace vencedor, que te da sus dones para que seas santo. Para que seas lo que ya eres.
Sé lo que eres: eres luz, eres sal. Eres discípulo de Jesús, eres hijo de Dios lleno de Espíritu Santo. Sé lo que eres. Que tu luz alumbre, que tu sal dé sabor. Que el mal y la oscuridad del mundo sean vencidos por tus buenas obras. Que la mediocridad sea vencida por tus ganas de parecerte a Jesús y por el poder del Espíritu Santo que actúa en ti. Que tu comunidad y tu Iglesia alumbren “para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”. Para que el mundo tenga luz y tenga sal. Sé lo que eres.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 12 de junio

Lunes 12 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los Hijos de Dios».
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Pistas: Comenzamos a leer hoy el Evangelio de San Mateo a partir del capítulo 5. Jesús sube a la montaña a enseñar, es el nuevo Moisés que revela a Dios con autoridad. Y se sienta, como el maestro en la cátedra, a instruir a sus discípulos.
El camino que Jesús indica para la felicidad no son teorías ni normas externas, no son cosas que se puedan solucionar con un mero cumplimiento para la galería. Jesús habla de su propia vida, propone el camino que Él mismo sigue y seguirá hasta el final. Es algo mucho más profundo que unas pautas o tradiciones. Nace del interior. Es un estilo de vida que se afronta al estilo de Jesús, como discípulos suyos.
Las bienaventuranzas sólo son posibles desde la fe en Jesús, desde la decisión de seguirle con la fuerza del Espíritu Santo. Por eso te invito a que al releer el Evangelio de hoy pienses en cómo estás viviéndolas tú, y le pidas a Dios el Espíritu Santo que te haga vivir como discípulo de Jesús.
En la pobreza de espíritu (o humildad), en el sufrimiento y el llanto, en la necesidad de justicia (entendida también como salvación o como buscar cumplir la voluntad de Dios), en ser misericordiosos, en la limpieza de corazón (sin dobles intenciones o hipocresía), en la lucha por la paz, en la persecución, serás dichoso. No es un “se puede ser incluso en medio de eso”, sino que Jesús dice que ahí, precisamente ahí, serás bienaventurado.
El mejor modelo para entender esto es Jesús mismo. Él, que ha vencido al pecado, al mal y a la muerte, es el Bienaventurado. Y, si vives como discípulo suyo, serás una persona nueva por la fe. Con la fuerza y el poder del Espíritu Santo podrás vivir estas bienaventuranzas desde la alegría. Porque Dios ve tu camino, tus esfuerzos, tus luchas, tu fe y te dice: «Dichoso tú».

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 11 de junio

Domingo 11 de junio
Solemnidad de la Santísima Trinidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Juan 3, 16-18
En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Pistas: Nos asomamos hoy al misterio de Dios. En Jesús Dios se reveló como Padre, Hijo y Espíritu Santo; y llegó a su culmen lo que sólo estaba apuntado en el Antiguo Testamento. El único Dios, el único en quien hay salvación, se nos revela como comunión perfecta de personas: El Padre, el Hijo que se encarna en Jesús (Dios y hombre verdadero) y el Espíritu Santo (el Paráclito, el Defensor, el que continúa la obra de Jesús, que habita en nosotros y nos da la vida divina y sus dones). Puedes repasar el Credo y rezar con él en este día.
Dios, que es amor y sale de sí mismo para darnos vida, se revela a nosotros por medio de Jesús. La fiesta de hoy te invita a entrar en este misterio. Dios se ha querido comunicar a los hombres. No sólo a un nivel intelectual o moral, sino con su misma vida, dándose Él mismo. Dios ha entrado en nuestro mundo y se ha hecho uno de nosotros porque en Jesús ha asumido nuestra humanidad y la ha elevado. Y nosotros podemos entrar en su misterio por medio de Jesús y por obra del Espíritu Santo. No es un dios lejano o abstracto. Es a quien Jesús llama Padre, que se ha revelado como amor y misericordia, que es fiel a sus promesas y a su alianza con los hombres, el que envía a su Hijo y al Espíritu Santo. Es el Hijo que se ha hecho hombre, que te llama amigo, que te salva, que da su vida por ti, que camina contigo, que está contigo todos los días hasta el fin del mundo. Es el Espíritu Santo que habita en el bautizado, que continúa la misión de Jesús guiando y llenando a la Iglesia y al creyente da la vida de Dios y sus dones.
Esto no se puede entender usando sólo la razón. Por eso es la fe la que nos da acceso a Dios, al que es uno y Trinidad de personas. Así lo ha revelado Jesús. Y lo más grande y asombroso es que nos ha abierto la puerta de su misterio para que podamos “conocerlo” y relacionarnos con Él. A través de Jesús resucitado y con la presencia y poder del Espíritu Santo puedes encontrar a Dios, alabarle, sentirte amado y transformado por Él. Esto no es una teoría, es una relación. Por eso te invito a que una vez más abras tu corazón a Dios y reces. Alábale, adórale, entrégale tu corazón, pídele y escucha lo que te quiere decir.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.